El sermón del viernes

Las causas aparentes y ocultas de la eliminación de la prueba y la
obligación de obedecer al gobernador

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos, Quien dijo en el Noble Corán:

“¡Oh, Señor nuestro! A Ti nos encomendamos, a Ti pedimos perdón y a Ti volveremos». Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

La prueba es una de las tradiciones de Al-lah, Alabado sea, en la creación. Al-lah, Alabado sea, dice: «Creé al ser humano de un óvulo fecundado para ponerlo a prueba. Lo agracié con el oído y la vista».

Para superar la prueba, Al-lah, Alabado sea, planteó causas aparentes y otras ocultas. En el caso de las medidas aparentes que deben adoptarse al máximo, como si se tratara de todo, en este caso los medios científicos, las precauciones indicadas por los especialistas y la aplicación de las directrices lanzadas por los órganos estatales oficiales. Es obligatorio obedecer al gobernador  y a sus delegados de las instituciones del Estado nacional. Al-lah, Alabado sea, dice: «Obedezcan a Al-lah, obedezcan al Mensajero y a aquellos de ustedes que tengan autoridad «. Y: «¡Consulten a la gente de conocimiento lo que no sepan!».  La gente del conocimiento son los especialistas en todos los campos. Así, no hay que exceder a las instancias del Estado, cada una en el marco de su competencia.

Entre los medios aparentes se cita el compromiso con la limpieza. El islam presta especial atención a la limpieza, al considerarla una necesidad legítima para proteger al hombre de las enfermedades y daños. Al-lah, Alabado sea, dice: «Al-lah ama a los que se arrepienten y a los que se purifican».  Y dice nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con él: «La purificación es la mitad del imán (de la fe)», y «purificad vuestros patios». Y estos incluyen los patios de casas, escuelas, fábricas, caminos y plazas, entre otras cosas. El islam también  presta especial atención al lavarse las manos durante las abluciones. Al-lah, Alabado sea,  dice: «¡Oh, creyentes! Cuando se dispongan a hacer la oración lávense el rostro y los brazos hasta los codos, pasen las manos [húmedas] por la cabeza y [laven] los pies hasta los tobillos. Si están en estado de impureza mayor, tomen un baño [completo]». Así, lavar las manos hasta los codos es uno de los pilares de la ablución. Se añade que es un acto de la sunna comenzar las abluciones por lavarse las manos tres veces, luego lavarse la boca tres veces y luego respirar agua con las fosas nasales tres veces. Nos lavamos la cara tres veces y luego nos lavamos las manos hasta los codos tres veces. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con él, dice: «Cuando uno de vosotros se levanta de su sueño, no debe meter su mano en un recipiente antes de lavarse tres veces». También es recomendable lavar las manos antes y después de la comida. Esto demuestra que no hay oposición entre la ciencia y la religión y que preservar la salud del ser humano es una de las finalidades de las religiones. El profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con él, dice: «Ni perjuicios, ni represalias«. Deben seguirse todas las medidas preventivas para protegerse de la proliferación de enfermedades y epidemias, como la prohibición de abrazarse y besarse, la reducción del apretón de las manos y el alejamiento de las reuniones.

Son las crisis y las situaciones críticas las que manifiestan las verdaderas éticas de las personas. Todos debemos cultivar la piedad y alejarnos completamente del egoísmo, el individualismo y todo tipo de monopolio, por parte del vendedor que trata de aumentar el precio y por parte del comprador por codicia y egoísmo. Se supone que el monopolio crea un desequilibrio entre la oferta y la demanda. El profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con él, dice: «Es culpable quien procede al monopolio», «el monopolio está maldito». Y dice también: “Ninguno de vosotros será un verdadero creyente hasta que desee para su hermano lo que desea para sí mismo”.

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Segundo sermón

Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

En cuanto a los medios ocultos que deben estar siempre ante nuestros ojos, se cita el hecho de encomendarse perfectamente a Al-lah, Alabado sea. Al-lah, Alabado sea, dice: «encomiéndate a Al-lah, porque Al-lah ama a los que se encomiendan a Él». Esto no contradice al uso de los medios. Un hombre dijo: “Oh, Mensajero de Al-lah, ¿debo atar (a mi camello) y confiar en Al-lah, o debo dejarlo suelto y confiar en Él?” El Mensajero de Al-lah dijo: “Átalo y confía en Al-lah”. En la actualidad debemos utilizar los medios científicos y tomar todas las precauciones necesarias, al mismo tiempo que confiamos en Al-lah, que lo posee todo en el universo y lo controla.

También hay que invocar y suplicar a Al-lah, Alabado sea, Quien dice: «Hubiera sido mejor para ellos mostrar humildad e invocarme cuando les llegó Mi castigo».

Todos tenemos necesidad de suplicar sinceramente a Al-lah, Alabado sea, que elimina la prueba de los países, de los siervos y de toda la humanidad, y que esta prueba sea una ocasión para que cada uno de nosotros revise sus relaciones con su Señor.

Es necesario que cada uno se premuna evocando constantemente el nombre de Al-lah, Alabado sea. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con él, dice: “No hay nadie que dice tres veces por la mañana de todos los días y la tarde de todas las noches “Bismilláhi al-ladhí la iádurru ma’a ísmihi shái un fi il-árd wa la fi is-samá’ wa húwa as-samí’ ul-‘alím” (En el nombre de Al-lah con Cuyo nombre nada puede dañar en la Tierra o en el cielo, y Él es el Omnisciente, Omnisapiente), nada puede dañarlo» y: “Quien haga una parada y diga: “’Audu bi kálimat Al-lahi at-támmati min shárri ma jálaq” (Me refugio en las perfectas palabras de Al-lah del mal de lo que ha creado)”, nada lo lastimará hasta que se mueva de lugar”. También se cita la caridad. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con él, dice: «Proteged vuestros bienes con el azaque, buscad remedio para vuestros enfermos en los actos caritativos y preparad las invocaciones a la prueba».

¡Oh Al-lah , ponnos entre aquellos a los que concedes buena salud, entre aquellos a los que proteges y preservas, y preserva  nuestro país y todos los países del mundo!

En el recinto del sura del Viaje Nocturno

Alabado sea Al-lah, Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana.  Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, Alabado sea, apoyó a Sus mensajeros, la paz sea con ellos, con los milagros. De los cuales se cita el milagro del Viaje Nocturno y la Ascensión del Profeta Mohamed, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve». Quien contempla este milagro divino observará que lleva muchas lecciones y moralejas, de las cuales se cita: aclarar el poder absoluto de Al-lah, Alabado sea; ya que la voluntad de Al-lah no somete a las leyes de las causas. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «Cuando Él decide decretar algo, le dice: “¡Sé!”, y es».

Se cita también el hecho de que luego de la dificultad viene la facilidad, y después de la adversidad viene la solución; ya que después de que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, soportó muchos tipos de daño por parte de los incrédulos con el fin de hacer llegar el mensaje de su Señor, Alabado sea, surgió el milagro del  Viaje Nocturno y la Ascensión en homenaje y apoyo a él, y como ejemplo de la solución después de la adversidad. Dice Al-lah, Alabado sea: «Luego de toda dificultad viene la facilidad. Realmente, luego de toda dificultad viene la facilidad».

Se cita también el gran valor de la adoración. Dice Al-lah, Alabado sea: «Entonces [Al-lah] le inspiró a Su siervo la revelación». Ya que la adoración de Al-lah es una especie de homenaje, que trata del propósito por el cual Al-lah, Alabado sea, creó el mundo y el mensaje de todos los profetas.

De los milagros está la explicación de la elevada posición de la Mezquita de Al-Aqsa, a la que fue el Viaje Nocturno de nuestro noble Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y su Ascensión a los altos cielos. Es la primera alquibla y la tercera mezquita sagrada; que rogamos a Al-lah, Alabado sea, que ayude a los que luchan en su alrededor y que la devuelva a los musulmanes de la mejor manera.

Asimismo, se cita el gran valor de la oración, su virtud y peculiaridad. Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue llevado al Viaje Nocturno llegó al azufaifo que demarca el límite, que se encuentra en el sexto cielo; entonces se le dieron tres cosas: las cinco oraciones, los finales del Sura de la Vaca y el perdón a quien muere de su nación sin asociar nada a Al-lah.

Los lazos comunes entre las religiones. En este contexto dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Los Profetas son cómo hermanos: tiene diferentes madres pero de una sola religión». Los profetas se reunieron en la Noche del Viaje Nocturno y la Ascensión del Profeta, donde el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, los dirigió en la oración, le acogieron Le dieron la bienvenida e hicieron invocaciones a su favor.

 También se cita el uso de medios. A su llegada a Jerusalén, el profeta la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ató a su bestia (al-boraq) al mismo enlace donde los profetas unieron los suyos. También se cita la distinción entre los creyentes sinceros y los que no lo son. Cuando los hombres le dijeron a Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, su compañero afirma ser llevado en un viaje nocturno a Jerusalén, respondió: ¿lo dijo? Sí, respondieron. Continuó: si lo dijo, es cierto. Le dijeron, ¿crees que fue a Jerusalén y volvió antes de la mañana? Abu Bakr respondió: «Lo creo en lo que es más maravilloso: la revelación celestial que desciende sobre él por la mañana o al mediodía.» Es por eso que Abu Bakr fue nombrado As-Siddiq.

                             Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

El Sura del viaje nocturno habla de este bendito viaje, y también del trato con bondad hacia los padres. Al-lah, Alabado sea, le dijo: «Le he ordenado al ser humano hacer el bien a sus padres. Su madre lo lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sean agradecidos conmigo y con sus padres, pero sepan que ante Mí comparecerán al final». Un hombre se presentó ante el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le dijo:” Mensajero de Al-lah! ¿Quién es la persona que más merece mi buen trato y buena compañía?” el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: «Tu madre». El hombre dijo: ‘¿Después quién?; le dijo: «tu madre». Dijo: ‘¿Después quién?’; dijo: «tu madre». Dijo: ‘¿Después quién?’; le dijo: «Tu padre». La Sharia requiere que la bondad con la madre sea una de las causas de la aprobación de Al-lah, Alabado sea. Se narró que un hombre vino al Mensajero de Al-lah y le dijo: ¡Oh Mensajero de Al-lah!, quiero ir a la yihad contigo. Él dijo: “¡Ay de ti! ¿Tú madre aún vive? Sí, contesté. Él dijo: “Regresa y cuida de ella”. Luego me acerqué a él por el otro lado y le dije: ¡Mensajero de Al-lah Quiero ir a la yihad contigo. Él dijo: “¡Ay de ti! ¿Tú madre aún vive? Sí, contesté. Me dijo: “Regresa y cuida de ella”. Y al insistir dijo el Mensajero: “Regresa y quédate a sus pies, porque en ese lugar encontrarás el Paraíso.”

La bondad que se debe dar a la madre se logra siendo generoso con ella. Esta bondad debe durar después de su muerte invocando a Al-lah, rogándole perdón, haciendo caridad por él y dando bondad a su familia. El profeta la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «La más virtuosa de las acciones es aquella que hace un hombre con aquel que era amigo de su padre».

Concluyendo, insistimos en la necesidad de obedecer al gobernante o a sus representantes. La gente del recuerdo es, pues, la especializada en todos los campos de la vida; y, por lo tanto, no se permite a ninguno infringir cualquier autoridad del Estado en lo relacionado con su especialidad.

Así que el Ministerio advierte del hecho de dejarse llevar tras las páginas y los sitios sospechosos; afirmando que no debe recibir ninguna instrucción u orden respecto a los asuntos públicos sino a través de los sitios especializados y oficiales del Estado.

¡Oh Al-lah, fortalécenos en Tu Religión, preserva a nuestros padres, nuestro Egipto y todos los países del mundo!

El concepto del martirio y la posición de los mártires

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

«Los que mueren dando testimonio [de su fe] recibirán su recompensa y su luz».

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, alabado sea, seleccionó a unos siervos y los prefirió con el martirio. En este sentido, dice Al-lah, alabado sea: «para que Al-lah ponga a prueba a los creyentes y honre con la muerte dando testimonio [de su fe] a algunos». Y por la dignidad del nombre del martirio se nota que adquirió muchos sentidos; ya que son mártires, en primer lugar: porque Al-lah, alabado sea, y sus ángeles, la paz sea con ellos, dan testimonio que ellos merecen el Paraíso. En segundo lugar: porque están vivos y colmados de gracias junto a su Señor; y en tercer lugar: porque son testigos de que Al-lah, alabado sea, cumple Su promesa respecto al destino que tendrán en la otra vida, además de otros sentidos más de honra y dignidad que indican la posición de los mártires. Dice Al-lah, alabado sea: «Quien caiga en combate por la causa de Al-lah, sus obras no habrán sido en vano. [Al-lah] los guiará, infundirá paz en sus corazones, y los introducirá en el Paraíso que ya les había dado a conocer».

Así que nadie merece ser más anhelado a la misericordia de Al-lah de un hombre que presentó su alma por su patria, la defendió y murió por ella, así consigue el grado de martirio, que trata de un comercio de gran ganancia. Dice Al-lah, alabado sea: «Al-lah ha comprado a los creyentes, a cambio del Paraíso, sus vidas y sus bienes materiales que ofrecen por la causa de Al-lah», por lo tanto, la posición del martirio está muy elevada.

La muerte por la causa de Al-lah se divide en grados, el más sublime de los cuales es la muerte durante la lucha contra el enemigo defendiendo la patria y anhelando la complacencia de Al-lah. Dice  el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «No hay nada más querido para Al-lah que dos gotas y dos huellas: una gota de lágrima derramada por el temor de Al-lah y una gota de sangre derramada por la causa de Al-lah; y en cuanto a las huellas: una huella que se deja luchando por la causa de Al-lah y una huella que se deja al caminar hacia la mezquita».

Hay grados de martirio que tienen la misma posición. De este tipo se cita todo aquel que muere defendiendo su patria o las posesiones de la misma, intentando elevarla, como el policía que protege los lugares de culto, protege a los turistas que visitan nuestro país, o defiende y conserva los monumentos. Al morir por su fidelidad a su trabajo o su preocupación por cumplirlo como conviene ser estará por la causa de Al-lah.

También se considera mártir todo aquel que muere defendiendo su alma, o la de los demás, conservando su honra o la honra de los demás, su dinero o el de los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Cualquiera que muere defendiendo su dinero, familia, sangre o religión es un mártir». Todos estos conservan sus países y sus posesiones, protegen las propiedades, las almas y los honores que el Islam advirtió de violarlas y ordenó protegerlas. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Todo musulmán es inviolable para otro musulmán: en su vida, honor y bienes».

Y por ser el martirio una donación de Al-lah, Alabado sea, que otorga a los mejores humanos después de sus profetas y mensajeros, estos será en las mejores posiciones en el Día del Juicio. De los frutos del martirio se cita que los mártires no perciben la dificultad de la muerte. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “El único sufrimiento que siente el mártir cuando muere es el que vosotros podéis sentir con la picadura de una hormiga”. Están seguros de la tormenta y la prueba de la tumba, y además, sus buenas obras nunca se cesan. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Todo difunto concluye sus acciones con su muerte, excepto el que muere para la defensa de la causa de Al-lah, puesto que sigue aumentando la recompensa de sus acciones hasta el Día del Juicio y se le libra de la prueba de la tumba”. También tendrán una gran recompensa, ya que el mártir es perdonado desde el momento en que su sangre es derramada; se le mostrará su lugar en el Paraíso; se le eximirá de la prueba de la tumba y estará seguro en el Día del Gran Terror.

Por otra parte, al ser resucitado en el Día del Juicio Final, la herida del mártir tiene el olor del almizcle.  En este contexto, dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «¡Por Aquél que tiene mi alma en Su mano! Ninguno de vosotros es herido en la causa de Al-lah, y Al-lah sabe más quien es herido en Su causa, sin que llegue el Día de la Resurrección con su herida teniendo el color de la sangre pero con el olor del almizcle».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Nuestros mártires seguirán eternos en la memoria de la nación, como ejemplo de sacrificio, virilidad, honor y buen ejemplo. Por esta causa, Al-lah, alabado sea, quiso otorgarles la vida eterna y verdadera. Dice Al-lah, alabado sea: «Pero no crean que quienes han caído defendiendo la causa de Al-lah están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor». Y dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Sus almas están dentro de unas aves verdes que tienen unas lámparas colgadas del Trono y vuelan en el Paraíso como quieran, luego regresan a aquellas lámparas. Su Señor los miró y les Dijo: ¿Queréis cualquier cosa? Dijeron: ¿Qué más podemos desear, mientras paseamos por el Paraíso como queremos? Se los Preguntó tres veces y cuando vieron que no Dejaría de preguntárselos, dijeron: ¡Oh, Al-lah! Queremos que Devuelvas nuestras almas a nuestros cuerpos para morir por Tu Causa otra vez. Y cuando vio que no necesitan nada, los Dejó”.

Quien pide a Al-lah sinceramente que le otorgue el martirio, Al-lah se lo concederá. En este sentido, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Quien busca el martirio sinceramente le será concedido (su recompensa), aunque no lo logre». Así que si el musulmán se preocupa de proteger su religión y patria, conservar las posesiones de su país y muere por este fin será un mártir.

¡Qué buena recompensa la que tendrán aquellos que Al-lah, alabado sea los selecciona para conseguir el martirio, honrándoles con la compañía de los profetas, veraces y benévolos! y ¡Qué buena compañía! Dice Al-lah, alabado sea: «Los que obedezcan a Al-lah y al Mensajero estarán con los bienaventurados: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!».

¡Oh Al-lah, tenga a nuestros mártires en Tu misericordia, protege a Egipto y a todos los países del mundo!

Los valores humanos de la sura de Las moradas

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

Diles: “Mi Señor me ha guiado por el camino recto, que es el de la verdadera adoración y el de la religión monoteísta de Abraham, quien no era de los que asociaban divinidades a Al-lah”. Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero, quien dijo: «No he sido enviado sino para enseñar los buenos modales». ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

El Noble Corán contiene muchas aleyas que establecen los nobles modales y los sublimes valores; y más aún, existen suras completos que fueron revelados con el fin de establecer una sociedad humana civil, como el sura de las moradas «Al-Huyurat», que establece una serie de valores y modales, de entre estos valores se cita el hecho de averiguar y corroborar todos los asuntos, especialmente si se trata del honor de la gente. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho». Así, el Islam basa todas las sentencias en la certeza y la corroboración. El profeta Salomón, la paz sea con él, cuando la abubilla le vino con la noticia de la gente que adoraba el sol, describiendo esta noticia con «la cierta noticia», entonces Salomón no recibió la noticia sin corroborarla, sino la averiguó. Dice  Al-lah, Alabado sea: «Dijo [Salomón a la abubilla]: “Veremos si has dicho la verdad o eres de los que mienten». También dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Es suficiente hacer que un hombre sea mentiroso con solo ir expandiendo todo lo que escucha por ahí”. En este contexto, dice el Imán Al-Nawawi, que Al-lah le tenga en Su misericordia: «Es porque el hombre siembre escucha la verdad y las mentiras; pues si dice todo lo que escucha, será mentiroso por decir lo que no es correcto». También un hombre vino a Umar Ibn Abdel-Aziz, que Al-lah esté complacido con él, y le transmitió una noticia. Dijo Umar: «Si quieres, examinamos lo que dices, pues si eres mentiroso, estarás incluido en la sentencia de la aleya: «Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad», si eres sincero, estarás incluido en la sentencia de la aleya: «Al difamador que siembra la discordia», y si quieres te perdonamos». Dijo el hombre: «¡perdóname, oh emir de los creyentes!, que no lo haré otra vez». Si cada uno de nosotros examina y corrobora la veracidad de las noticias antes de emitir la sentencia, los rumores perderán su influencia, y los que difunden estos rumores se negarán de difundirlos.

Se cita también la abstención de la calumnia. Dice Al-lah, Alabado sea: «Ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Al-lah, porque Al-lah es Indulgente, Misericordioso». También narró Abu Huraira que el Mensajero de Al-lah dijo: ¿Sabéis lo que es difamar? Y le fue respondido: Al-lah y su mensajero lo saben mejor. Entonces él dijo: El decir algo sobre su hermano y que le disgusta. Alguien preguntó: ¿Pero si mi hermano es tal como lo digo? Él respondió: Y si él fuera como decís, entonces sois culpables de difamar, y si no fuera lo que vosotros decís entonces sois culpables de calumnia (que es peor que la difamación). El motivo de la calumnia es que el hombre se preocupa por los defectos de los demás y se olvida de los suyos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «uno de vosotros ve bien el menor error en su hermano y finge olvidar sus propios errores». Además, se pide al hombre que rechace las ofensas lanzadas al honor de su hermano. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Quien defiende el honor de su hermano (cuando está ausente) Al-lah protegerá su rostro del infierno el día del juicio”.

También se cita el hecho de abstenerse de las malas referencias insultantes. Al-lah, Alabado sea, dice: «No difamen ni pongan apodos ofensivos», y dice: «¡Ay del castigo que les aguarda al difamador y al calumniador!». Se trata de los que difaman a los demás, los declaran culpables y los llaman con apodos que les son odiosos. La desgracia será el destino de estos calumniadores.

Dijo Abdul-lah Ibn Masoud, que Al-lah esté complacido con él: “Cuando fue revelada la aleya del azaque, hacíamos de porteadores para que podamos dar alguna. Entonces, vino un hombre y dio un abundante azaque. Dijeron (los hipócritas): ‘Lo ha hecho para que lo vean y hablen de él’. Después llegó otro hombre y dio un azaque equivalente a cuatro puñados. Dijeron: ‘Ciertamente Al-lah no necesita de estos cuatro puñados’. En ese momento descendió la aleya del Corán:
‘[Son estos hipócritas] los que critican a aquellos creyentes que dan por amor a Al-lah más de lo que están obligados a dar, y también a los que no encuentran excepto su trabajo, y se burlan de ellos”.

Se cita también el hecho de no burlarse de los demás, esto no conviene al verdadero musulmán. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, creyentes! No se burlen unos de otros, porque pudiera ser que los que son blancos de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan». Nuestra religión nos prohíbe todo lo que dañe a los demás. El musulmán sólo hace el bien y no causa molestias a los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohíbe todo lo que es perjudicial: dicho, acto o signo.

Él anclaba en el hombre lo que le eleva. Según Umm Musa: Abdul-lah Ibn Masoud fue citado en la casa de Ali, quien enumeró sus virtudes y dijo: Ibn Masoud, un día, subió a un árbol que quería esconderse de sus amigos. Éstos se burlaron de sus delgados pies. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ¿De qué se ríen? Estos pies están en la balanza del Día del Juicio más pesados que el monte de Ohud».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Uno de los grandes valores contenidos en el sura de las moradas es la elevación del principio de fraternidad y reconciliación. Dice Al-lah, Alabado sea: «Los creyentes son hermanos entre sí; reconcilien a sus hermanos y tengan temor de Al-lah para que Él les tenga misericordia». La reconciliación es un gran valor exhortado por este sura, incluso por nuestra religión, que establece una sociedad humana coherente y tolerante y vela por afianzar el valor de la convivencia en el ambiente del afecto y del acercamiento, lejos de la controversia. Es el remedio para todas las cuestiones contenciosas y conflictivas.

En el marco de la familia, el Noble Corán nos incita en caso de desacuerdo entre las parejas, difícil de resolver, a enviar árbitros íntegros. Al-lah, Alabado sea, dice: «Si temen la ruptura del matrimonio, apelen a un mediador de la familia de él y otro de la familia de ella. Si tienen el deseo íntimo de reconciliarse, Al-lah los ayudará a llegar a un acuerdo. Al-lah todo lo sabe y está bien informado».

Este espíritu conciliador debe extenderse a toda la sociedad. Al-lah, Alabado sea, dice: «En la mayoría de las conversaciones secretas no hay ningún bien, excepto las que sean para coordinar una ayuda social, hacer una buena acción o reconciliar entre las personas. A quien lo haga anhelando complacer a Al-lah, lo agraciaré con una grandiosa recompensa».

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, muestra la retribución de la reconciliación y los malos efectos de la animosidad. Narró Abu Al Dardáa que el Mensajero de Al-lah dijo: “¿No debo acaso contarles de lo que es mejor de la oración, el ayuno y la caridad?” Dijeron: «Sí, o Mensajero de Al-lah». Dijo: Reconciliar a las relaciones. Pues, romper las relaciones, esto es la navaja que afeita, en este caso no afeita el pelo, lo que afeita es (la fe)”.

Para el verdadero musulmán, la reconciliación es un método de vida. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Hay personas que abren el bien y cierran el mal y otras que cierran el bien y abren el mal. Bienaventurado el que Al-lah confía al bien y desgraciado el que sólo hace el mal».

¡Oh Al-lah, guíanos a los mejores modales, que Tú solo puedes guiar a ellos, y protégenos de los peores modales, que Tú solo puedes proteger de ellos, conserva a Egipto y a todos los países del mundo!