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Nuestro deber hacia el Noble Corán
3 de Gamada Al-Awal, 1437 H, 12 de febrero de 2016

awkaf-

Primero: Los elementos

  • El Noble Corán es el milagro inmortal del Islam.
  • El rango y las virtudes del Noble Corán.
  • El rango de la gente del Noble Corán en esta vida y en la Otra.
  • El deber de los musulmanes hacia el Noble Corán:
  • a) Engrandecer, leer y meditar sus aleyas,
  • b) seguir sus ejemplos y morales,
  • c) aplicar sus órdenes y prohibiciones.

Segundo: Pruebas del Corán y de la Sunna

Pruebas del Corán

– Alá hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación [de la verdad] de diversas formas –[una escritura divina] ante la cual se estremece la piel de los que temen a su Señor: [pero] después su piel y sus corazones se distienden con el recuerdo de [la gracia de] Alá. Así es la guía de Alá: con ella guía Él a quien quiere [ser guiado], pero aquel a quien Alá deja que se extravíe jamás podrá hallar quien le guíe. (Corán, 39:23)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Si hubiéramos hecho descender este Corán sobre una montaña, la verías en verdad humillarse y hacerse pedazos por temor a Alá. Y planteamos [todas] estas parábolas a los hombres para que puedan [aprender a] reflexionar. (Corán, 59:21)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Y así, también, [Oh Muhammad,] te hemos revelado un mensaje vivificante, [que te llega] por mandato Nuestro. [Antes de que te llegara este mensaje,] tú no sabías qué era la revelación, ni [lo que implica] la fe: pero [ahora] hemos hecho de este [mensaje] una luz con la que guiamos a quien queremos de Nuestros siervos: y, ciertamente, tú has de guiar también [a los hombres por medio de él] al camino recto, el camino que conduce a Alá, de quien es todo cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¡Si, en verdad, en Alá están el principio y el fin de todas las cosas! (Corán, 42:52-53)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa. (Corán, 17:9)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Ciertamente, somos Nosotros quienes hemos hecho descender, gradualmente, este recordatorio: y, ciertamente, somos Nosotros quienes en verdad lo protegemos [de toda alteración]. (Corán, 15:9)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Por eso, hemos hecho en verdad este Corán fácil de tener presente: ¿quién, pues, está dispuesto a dejarse amonestar? (Corán, 54:17)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Así hacemos descender gradualmente por medio de este Corán todo aquello que da salud [al espíritu] y es una misericordia para quienes creen [en Nosotros] (Corán, 17:82)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Y si tenéis dudas sobre cualquier porción de lo que hemos hecho descender, gradualmente, sobre Nuestro siervo [Muhammad], presentad un sura comparable en mérito, e invocad a cualquier otro aparte de Alá para que dé testimonio por vosotros -si lo que decís es verdad. (Corán, 2:23)

– Alá, Exaltado sea, dijo: [Hemos expuesto todo esto en esta] escritura divina bendecida que te hemos revelado, [Oh Muhammad,] para que los hombres reflexionen sobre sus mensajes y para que los dotados de perspicacia los tomen en serio. (Corán, 38:29)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Di: “¡Si la humanidad entera y todos los seres invisibles se unieran para producir algo parecido a este Corán, no podrían producir nada parecido aunque se esforzaran al máximo en ayudarse mutuamente!” (Corán, 17:88)

Pruebas de la Sunna

– Aisha, Alá esté complacido con ella, dijo al preguntarla acerca del carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “El carácter del Profeta era el Corán.” (Musnad Ahmad)

– Aisha, Alá esté complacido con ella, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Aquel que recita el Corán fluidamente estará en compañía de los nobles y virtuosos; aquel que recite el Corán titubeante y con dificultad tendrá una doble recompensa”. (Sunan Abu Daud)

– Anas Ibn Malik, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Ciertamente, Alá tiene unos tipos de gente. Dijeron: ¿Quiénes son, Mensajero de Alá? Dijo: la gente del Corán (los que lo recitan, memorizan y aplican sus veredictos”. (Sunan Ibn Maga)

– Abdul- Lah Ibn Masúd, Alá esté complacido con él, relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Cuando una persona recita una letra del Libro de Alá, es una buena acción, pero trae consigo una recompensa igual a diez veces su valor. Yo no digo que Alif-Lam-Mim sea una letra, sino que Alif es una letra, Lam es otra letra y Mim es una letra”. (Sunan Tirmídi)

– De Abdul- Lah Ibn Masud, Alá esté complacido con él, que dijo: “Me dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: Recita el Corán para mí. Le dije: ¡Oh Mensajero de Alá! ¿Recito para ti y a ti se te ha revelado? Dijo: Ciertamente, me gusta escuchar el Corán a otro que no sea yo. Así que le recité la azora ‘Las Mujeres’ hasta que llegué a esta aleya: ¿Y qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti (Muhammad) como testigo sobre éstos? Dijo: Es suficiente con eso. Me volví hacia él y vi cómo sus ojos derramaban lágrimas”. (Hadiz acordado)

– Abu Malik Al-Ashari, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “El Corán será una prueba a favor o en contra”. (Sahih Muslim)

– Se transmitió de Abu Musa Al Asharí, Alá esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “El ejemplo del creyente musulmán que recita el Corán es como la toronja: su olor es bueno y su sabor es bueno. El ejemplo del creyente musulmán que no recita el Corán es como el dátil: no tiene olor pero su sabor es dulce. El ejemplo del hipócrita que recita el Corán es como el arrayán: tiene buen olor pero su sabor es amargo. Y el ejemplo del hipócrita que no recita el Corán es como la tuera: que no tiene olor y su sabor es amargo.” (Hadiz acordado)

– Uqba Ibn Amer Al-Guehni, Alá esté complacido con él, relata que el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, nos dijo cuando estábamos en Al-Saffa: “Quien quiere ir a Buthan o Al-Aquiq para coger lícitamente  dos camellas buenas y de grandes gibas. Dijeron: Todos nosotros, Mensajero de Alá. Les contestó: si uno de vosotros va a la mezquita todos los días para aprender dos aleyas coránicas, sería mejor para él que dos camellas y si son tres aleyas, pues tres camellas”. (Sunan Abu Daud)

– Abu Imama, Alá esté complacido con él, relata que ha escuchado al Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, decir: “En el Día del Juicio Final, comparecerán el Corán y aquellos que lo practicaban en este mundo. Comenzarán por la azora de ‘La Vaca’ y ‘La Familia de Imrán’, que hablarán en defensa de aquellos que las hayan recitado y obrado de acuerdo con ellas.” Lo relató Muslim.

– Abu Abdul-Rahman Al-Salmi, Alá esté complacido con él, dijo: “Cuando aprendíamos diez aleyas del Corán, no aprendemos las diez siguientes sin antes saber lo lícito y lo ilícito de las anteriores”. (Musanaf Abdel-Raziq)

El tema:

El Noble Corán es el gran milagro del Islam en todo tiempo, ya que tanto los seres humanos como los genios no pudieron producir nada parecido a él. Alá, Exaltado sea, dijo: Di: “¡Si la humanidad entera y todos los seres invisibles se unieran para producir algo parecido a este Corán, no podrían producir nada parecido aunque se esforzaran al máximo en ayudarse mutuamente!” (Corán, 17:88) Tampoco pudieron producir diez suras o un solo sura, ya que Alá, Exaltado sea, dijo: “y por eso afirman: “Di [Muhammad]: “¡Presentad, entonces, diez suras comparables en mérito, inventadas [por vosotros], y llamad [para ello] en vuestra ayuda a quien podáis, aparte de Alá, si es verdad lo que decís!” (Corán, 11:13) Y Alá, Exaltado sea, dijo: “Y si tenéis dudas sobre cualquier porción de lo que hemos hecho descender, gradualmente, sobre Nuestro siervo [Muhammad], presentad un sura comparable en mérito, e invocad a cualquier otro aparte de Alá para que dé testimonio por vosotros, si lo que decís es verdad”. (Corán, 2:23)

Alá, Exaltado sea, ha hecho descender el Corán al corazón del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, a fin de guiar a la gente al camino recto e iluminar su vida. Es la constitución de los musulmanes que vivifica los corazones, eleva las almas y las morales. Alá, Exaltado sea, dijo: “Alif. Lam. Mim. Esta escritura divina, sin lugar a duda, es una guía para quienes son conscientes de Alá, que creen en [la existencia de] lo que está fuera del alcance de la percepción humana, son constantes en la oración, y de lo que les proveemos como sustento gastan en los demás”. (Corán, 2:1-3) Alá, Exaltado sea, dijo: “Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa”. (Corán, 17:9) Quien se aferra al Corán, se salvará de las tentaciones ya que es el alma del creyente y la luz de su guía. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y así, también, [Oh Muhammad,] te hemos revelado un mensaje vivificante, [que te llega] por mandato Nuestro. [Antes de que te llegara este mensaje,] tú no sabías qué era la revelación, ni [lo que implica] la fe: pero [ahora] hemos hecho de este [mensaje] una luz con la que guiamos a quien queremos de Nuestros siervos: y, ciertamente, tú has de guiar también [a los hombres por medio de él] al camino recto, el camino que conduce a Alá, de quien es todo cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¡Si, en verdad, en Alá están el principio y el fin de todas las cosas!” (Corán, 42:52-53)

Debido a la belleza de la luz del Corán, los genios creen en él al escucharlo y regresaron a su gente como advertidores, como relatan estas aleyas: “Y, ¡he ahí! que dirigimos hacia ti [Oh Muhammad] a un grupo de seres invisibles, para que pudieran escuchar el Corán; y tan pronto como se apercibieron de él, dijeron [entre ellos]: “¡Escuchad en silencio!” Y al acabar [la recitación], regresaron a su gente como advertidores. Dijeron: “¡Oh pueblo nuestro! ¡En verdad, hemos oído una revelación que se ha hecho descender después [de la] de Moisés, [y] que confirma lo que aún queda [de la Tora]: guía a la verdad y a un camino recto. “¡Oh pueblo nuestro! Responded a la llamada de Alá, y creed en Él: Él os perdonará [lo pasado] de vuestros pecados, y os librará de un castigo doloroso [en la Otra Vida]. Pero quien no responda a la llamada de Alá no podrá escapar [de Él] en la tierra, ni tendrá ningún protector contra a Él [en la Otra Vida]: ésos están claramente extraviados”. (Corán, 46:29-32)

Si esta es la situación de los genios con el Corán, los ángeles también tienen otra situación. Usaid Ibn Hudair dijo: Cuando recitaba por la noche el sura de “La vaca”, su yegua que estaba atada empezó a moverse y se calló cuando él se calló. Volvió a recitar y la yegua hizo lo mismo. Su hijo Yahia estaba cerca de ella, por eso, le cogió para que no le cause daño y levantó su cabeza hacia el cielo para que no veala yegua. La mañana siguiente contó lo ocurrido al Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, que le dijo: Recita, Ibn Hudair, recita, Hbn Judair. Dijo: Temía que alcanzaría la cabeza de Yahia porque estaba muy cerca de ella, por eso he ido hacia él y levanté mi cabeza hacia el cielo, he visto una sombra que tenía lámparas, he salido para no verla. Dijo el Profeta: “¿Sabes, quiénes son?” Dijo: No. Dijo: “Son los ángeles que se acercaron al escuchar tu voz. Si seguías leyendo, la gente podría verlos. No te escondes de ellos”. (Sahih Bujari) Así es la influencia del Corán cuando se recita.

          El Noble Corán es la palabra de Alá, Exaltado sea, que se encargó de resguardarla de las falsificaciones y las alteraciones: “Ciertamente, somos Nosotros quienes hemos hecho descender, gradualmente, este recordatorio: y, ciertamente, somos Nosotros quienes en verdad lo protegemos [de toda alteración]”. (Corán, 15:9) Quien lo cita, dice la verdad, quien lo aplica tendrá recompensas, quien juzga con él será justo. Es una clemencia y curación, ya que Alá, Exaltado sea, dijo: “Así hacemos descender gradualmente por medio de este Corán todo aquello que da salud [al espíritu] y es una misericordia para quienes creen [en Nosotros]” (Corán, 17:82) Abdul-Lah, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: Este Corán es el banquete de Alá, comed de Su banquete lo que podáis. Este Corán es la cuerda de Alá, la luz clara y la curación útil que es una protección a quien se aferra a él, salvación a quien lo siga. Recitadlo ya que Alá os compensa por cada letra diez recompensas, no digo ALif,Lam, Mim una letra, sino ALif es una letra, Lam es una letra y Mim es una letra.

          Alá, Exaltado sea, elevó su rango, describiéndolo con los altas cualidades y los mejores nombres para que la gente sepa su rango y grandiosidad, pues, Alá, Exaltado sea, dijo: “Una escritura divina [es esta], con mensajes que han sido hechos claros en y por sí mismos, y además han sido enunciados explícitamente [que te ha sido revelada] por la gracia de Uno que es Sabio, Consciente de todo”. (Corán, 11:1) Alá, Exaltado sea, dijo: “ciertamente, es una escritura divina sublime, a la que no alcanza la falsedad, ni abierta ni furtivamente, [por ser] revelación de Uno realmente Sabio, digno de toda alabanza”. (Corán, 41:41-42) Existen muchas cualidades que demuestran su grandiosidad, rango y estimación.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  nos informó de las diversas virtudes del Noble Corán que benefician al hombre en esta vida y en la Otra, entre ellas:

La beneficencia para la gente del Corán, ya que se transmitió de Uzmán Ibn Affán, Alá esté complacido con él, que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “El mejor de vosotros es aquel que aprende el Corán y lo enseña”. (Lo relató Al Bujari)

La dignidad elevada de sus recitadores. Se transmitió de Abdul-Lah Ibn Amr Ibn Al As, Alá esté complacido de los dos, que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “Se le dirá a aquel que haya estudiado el Corán y lo haya puesto en práctica: ‘¡Recita como lo hacías en la vida y eleva tu categoría. Pues, tu grado en el Jardín será de acuerdo con la última aleya que recites!” (Sunan Abu Daud)

La intercesión de los recitadores. Se transmitió de Abu Umáma, Alá esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Alá, Él le bendiga y le dé paz: “¡Recitad el Corán, ya que ciertamente vendrá en el Día del Juicio a interceder por el que lo haya recitado y puesto en práctica!” (Lo relató Muslim)

La gran recompensa para sus recitadores. Se transmitió de Ibn Masud, Alá esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Alá, Él le bendiga y le dé paz: “Quien recite una letra del Libro de Alá, tiene una buena acción (hásana) en su haber. Y la ‘hásana’ equivale a otras diez iguales. Y no digo: ALIF LAM MIM una sola letra, sino que ALIF es una letra, LAM es una letra y MIM es una letra”. (Lo relató At Tirmidí)

La protección de las casas en las cuales se recita el Corán. Se transmitió de Abu Huraira, Alá esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Alá, Él le bendiga y le dé paz: “No convirtáis vuestras casas en cementerios. Verdaderamente, el diablo huye de la casa en la que se recita la azora de ‘La Vaca’”. (Lo relató Muslim) Aparte de otras virtudes infinitas. Ibn Sirin dijo: “Los ángeles acuden a la casa en la que se recita el Corán y los diablos salen de ella. Sus dueños tendrán una gran provisión y muchos bienes. Los diablos acuden a la casa en la que no se recita el Corán y salen de ella los ángeles y sus dueños no tendrán provisiones ni bienes. (Musanaf Ibn Abi Shiba)

Si meditamos el caso de los Compañeros del Profeta, Alá esté complacido con ellos, con el Noble Corán, encontraríamos que no se contentaron sólo con su lectura o audición, sino también la meditación de sus aleyas y así lo aplicaron de dichos y hechos, ejecutando sus órdenes y alejándose de sus prohibiciones. Umar Ibn Al-Jattab memorizó el sura de “La vaca” en ocho años porque empeñaba aprenderlo y ejecutarlo. Abu Abdul-Rahman Al-Salmi, Alá esté complacido con él, dijo: “Cuando aprendíamos diez aleyas del Corán, no aprendemos las diez siguientes sin antes saber lo lícito y lo ilícito de las anteriores”. (Musanaf Abdel-Raziq)

Debido a que los Compañeros, Alá esté complacido con todos ellos, conocían y convivían con las aleyas del Noble Corán, les encontramos apresurando a la obediencia de las órdenes de Alá, Exaltado sea, por eso, cuando se revelaron las aleyas que prohíben el vino, se conciertan todos con el Corán y dejaron de tomar el vino, vertiendo todo lo que tenían en los caminos de Medina. Cuando se reveló esta aleya: “[En cuanto a vosotros, Oh creyentes,] no alcanzaréis la verdadera piedad mientras no gastéis en otros de aquello que os es más preciado; y lo que gastéis -ciertamente, Alá tiene pleno conocimiento de ello”. (Corán, 3:92), Abul-Dahdah donó el más querido y bello jardín que tenía. De ahí, los Compañeros no sólo pudieron memorizar el Corán, sino también era su método educativo y conductivo que se reflejó claramente en sus propios tratamientos y con los demás.

Alá, Exaltado sea, dio un rango alto a la gente del Corán. Anas Ibn Malik, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Ciertamente, Alá tiene unos tipos de gente. Dijeron: ¿Quiénes son, Mensajero de Alá? Dijo: la gente del Corán (los que lo recitan y memorizan) y los que aplican sus veredictos”. (Sunan Ibn Maga) El recitador del Corán pertenece a Alá, Exaltado sea, y esto es un gran honor.

Nuestro deber hacia el Noble Corán se representa en lo siguiente:

* Aprenderlo, enseñarlo, observar su lectura y estudio, ya que el mejor hombre es aquel que aprende el Corán y lo enseña a los demás, según este Hadiz: “El mejor de vosotros es aquel que aprende el Corán y lo enseña. El Profeta nos mandó leerlo y memorizarlo”. Se transmitió de Abu Musa, Alá esté complacido con él, que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “¡Memorizad el Corán y perseverad en su estudio! ¡Por Aquel que tiene el alma de Muhammad cogida de su mano, que el Corán es más difícil de conservar en la memoria que el retener atados a los camellos!” (Relatado por Bujari) El Noble Corán es un ingrediente básico de la personalidad islámica por ser la fuente de las instrucciones de su religión y sus morales. Por eso, es deber de cada musulmán aprender perfectamente el Corán y esta no es una tarea difícil porque muchas personas recurren a aprender lenguas extranjeras y echan mucho esfuerzo para aprender otras ciencias a fin de conseguir un buen puesto de trabajo, entonces, ¿cómo pueden dejar de aprender las palabras de Alá con la excusa de que son difíciles de leer? Aisha, Alá esté complacido con ella, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Aquel que recita el Corán fluidamente estará en compañía de los nobles y virtuosos; aquel que recite el Corán titubeante y con dificultad tendrá una doble recompensa”. (Sunan Abu Daud) Alá, Exaltado sea, nos prometió facilitar la lectura del Corán, pues, dijo: “Por eso, hemos hecho en verdad este Corán fácil de tener presente: ¿quién, pues, está dispuesto a dejarse amonestar?” (Corán, 54:17)

 * Meditar sus aleyas ya que nuestro deber hacia el Noble Corán no se limita sólo a recitarlo, sino también a meditarlo para saborear su dulzura y sentir su grandiosidad. Alá, Exaltado sea, dijo: “¿No van, pues, a reflexionar sobre este Corán?, ¿o es que están sus corazones cerrados con candado?” (Corán, 47:24) Alá, Exaltado sea, dijo: ¿Es que no van a reflexionar sobre este Corán? Si procediera de alguien distinto de Alá, ciertamente habrían hallado en él muchas contradicciones. (Corán, 4:82) Las gentes del Corán que tendrán la más alta recompensa son aquellas que lo pronuncian con sus lenguas y lo meditan con sus mentes y corazones. Alá, Exaltado sea, dijo: “[Hemos expuesto todo esto en esta] escritura divina bendecida que te hemos revelado, [Oh Muhammad,] para que los hombres reflexionen sobre sus mensajes y para que los dotados de perspicacia los tomen en serio”. (Corán, 38:29) Alá  elogia a aquel que recita las aleyas coránicas y se aumenta su fe al meditarlas. Alá, Exaltado sea, dijo: “Son creyentes sólo aquellos cuyos corazones tiemblan cuando se menciona a Alá y cuya fe se fortalece cuando se les transmiten Sus mensajes, y que confían en su Señor”. (Corán, 8:2) Ibn Abbas, Alá esté complacido con ambos, dijo: Alá garantiza a quien recita el Corán y aplica sus órdenes que no se extraviará en la vida y será feliz en la Otra. La prueba de ello son estas aleyas en las cuales Alá, Exaltado sea, dijo: “y quien siga Mi guía no se extraviará, ni será desgraciado. Pero quien se aparte de Mi recuerdo –tendrá una vida de estrechas miras; y en el Día de la Resurrección le haremos comparecer ciego.”  [Y, en el Día de la Resurrección, el pecador] preguntará: “¡Oh Señor mío! ¿Por qué me has hecho comparecer ciego, si [en la tierra] estaba dotado de vista?” [Alá] responderá: “¡Así es: te llegaron Nuestros mensajes, pero te olvidaste de ellos; y así hoy serás tú relegado al olvido!” (Corán, 20:123-126)

           El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  nos dio el ejemplo en influirse por el Corán y responder con sus aleyas, ya que un día dijo a Abdul-Lah Ibn Masud, Alá esté complacido con él: “Recita el Corán para mí. Dije: ¿Cómo puedo hacerlo y tú eres quien lo has recibido? Dijo: Tengo ganas de escucharlo de otros. Dijo Ibn Masud: He leído la azora de “Las mujeres” hasta llegar a esta aleya: “Así pues, ¿qué [será de los malhechores en el Día del Juicio] cuando presentemos testigos de cada comunidad y te presentemos a ti [Oh Profeta] como testigo contra es­tos?” Dijo el Profeta: Basta y he visto sus ojos llenados con lágrimas”. (Hadiz acordado)  Alá, Exaltado sea, dijo: Alá hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación [de la verdad] de diversas formas -[una escritura divina] ante la cual se estremece la piel de los que temen a su Señor: [pero] después su piel y sus corazones se distienden con el recuerdo de [la gracia de] Alá. Así es la guía de Alá: “con ella guía Él a quien quiere [ser guiado], pero aquel a quien Alá deja que se extravíe jamás podrá hallar quien le guíe”. (Corán, 39:23)

* El recitador del Noble Corán tiene que seguir sus modales, morales, instrucciones para liberarse de sus deseos ardientes y arbitrariedades. Alá, Exaltado sea, dijo: “Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa”. (Corán, 17:9) Nuestro ejemplo en este aspecto es el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  porque era un Corán que anda sobre la tierra, es decir, seguía sus morales y órdenes. Al preguntar a Aisha, Alá esté complacido con ella, sobre el carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, respondió: “Su carácter era el Corán”. (Musnad Ahmad)

El Noble Corán nos llama en la mayoría de sus aleyas a las morales elevadas y las buenas costumbres. De él aprendemos la clemencia, la veracidad, la justicia, la tolerancia, la confianza, el cumplimento de la promesa y otras modalidades que debe tener cada musulmán ya que serán la fuente de su felicidad en esta vida y en la Otra.

* Cumplir sus órdenes y prohibiciones, ya que nuestro deber hacia el Noble Corán no se limita sólo a su recitación, memorización o meditación, sino también a la aplicación de sus órdenes y prohibiciones, de modo que se refleja en nuestros hechos y morales como fue el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  y sus Compañeros. El Profeta dijo: “El Corán será una prueba a favor o en contra”. (Sahih Muslim) Será en contra, cuando lo lees sin reflejarse en tus conductas y comportamientos. Quizá que haya un recitador del Corán y éste le malidice.

* Enfrentarse a la alteración de los exigentes y a la interpretación de los mentirosos que intentan aprovecharse del Noble Corán político o ideológicamente para lograr beneficios o propósitos. Se debe recibir el Corán de los ulemas especialistas que aprenden a la gente la religión correcta y el método verdadero del Islam, aparte de que no lo invierten para sus intereses o lo interpretan según sus pretensiones.

En estos momentos, el mundo necesita urgentemente la guía del Noble Corán ya que su crisis actual es moral. No existe ningún Libro Divino que incitó a las elevadas morales como el Corán. Si los musulmanes en la actualidad se alejaron de las morales coránicas, sería sumamente importante para ellos seguir las morales encarnadas en el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, que las aplicó convenientemente. Alá, Exaltado sea, describió al Profeta en muchas aleyas coránicas, entre ellas: “Ciertamente, observas en verdad un modo de vida sublime”. (Corán, 68:4) Al preguntar a Aisha, Alá esté complacido con ella, sobre el carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, respondió: “Su carácter era el Corán”. (Musnad Ahmad)

Si estamos defendiendo ahora el Noble Corán, pues esperaríamos que sea nuestro mejor defensor en el día del Juicio Final. Abu Imama, Alá esté complacido con él, relata que ha escuchado al Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, decir: “En el Día del Juicio Final, comparecerán el Corán y aquellos que lo practicaban en este mundo. Comenzarán por la azora de ‘La Vaca’ y ‘La Familia de Imrán’, que hablarán en defensa de aquellos que las hayan recitado y obrado de acuerdo con ellas.” Lo relató Muslim.

Si los musulmanes mantienen su recitación, meditan sus significados, aplican sus instrucciones, lo aprenden y lo enseñan a sus hijos, tendrían un gran beneficio ya que conduce a la corrección de la sociedad, la divulgación de la compasión y la justicia, la limpieza de los corazones, la abundancia de los bienes y el alejamiento de las maldades y las perversidades.

La invocación de los Profetas y Mensajeros a la reforma a la luz del Noble Corán
12 de Rabie Alajer de 1437, 22 de enero de 2016

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Primero: Los elementos

  1. El Islam es la religión de la bondad y la reforma.
  2. Modelos de las invocaciones de los Profetas y Mensajeros en el Noble Corán.
  3. Nuestra necesidad a corregir el alma en primer lugar.
  4. La influencia de la reforma sobre el individuo y la sociedad.
  5. Los daños del abandono de la reforma.

Segundo: Las pruebas

Del Noble Corán

1- Alá, Exaltado sea, dijo: “Y no enviamos a Nuestros mensajeros sino como portadores de buenas nuevas y como advertidores: así pues, quienes crean y vivan con rectitud, nada tienen que temer y no se lamentarán”. (Corán, 6:48)

2- En bocade Shuaib, la paz sea con él, Alá, Exaltado sea, dijo: “Respondió: ¡Oh pueblo mío! ¿Qué os parece? ¿Si es verdad que me apoyo en una prueba clara venida de mi Señor, que me ha concedido de Sí una excelente provisión [como regalo], [cómo podría hablaros de forma distinta a la que lo hago]? Y no me mueve, en lo que os pido, un deseo de contrariaros: sólo quiero sanear las cosas en la medida de mis posibilidades; pero el logro de mi propósito depende sólo de Alá. ¡En Él he puesto mi confianza, y a Él me vuelvo siempre!” (Corán, 11:88)

3- En bocade Shuaib, la paz sea con él, Alá, Exaltado sea, dijo: “¡Dad siempre la medida justa, y no seáis de los que causan pérdidas a otros, injustamente; y en todos vuestros tratos, pesad con una balanza fiel, y no despojéis a la gente de lo que es justamente suyo; y no obréis mal en la tierra sembrado la corrupción”. (Corán, 26:181-183)

4- Alá, Exaltado sea, dijo: “así pues, no sembréis la corrupción en la tierra después de haber sido puesta en orden. E invocadle con temor y anhelo: ¡ciertamente, la gracia de Alá está siempre cerca de quienes hacen el bien!” (Corán, 7:56)

5- Alá, Exaltado sea, dijo: “Moisés dijo a su hermano Aarón: Toma mi lugar entre mi gente; y obra rectamente, y no sigas el camino de los que siembran la corrupción”. (Corán, 7:142)

6- Alá, Exaltado sea, dijo: “Di: “¡Venid, que os comunique lo que Alá os ha prohibido: “No atribuyáis divinidad a nada junto con Él; tratad bien a vuestros padres; no matéis a vuestros hijos por miedo a la pobreza, pues Nosotros os proveeremos de sustento, a vosotros y a ellos; no cometáis actos deshonestos, ya sea públicamente o en secreto; y no quitéis la vida que Alá ha declarado sagrada a ningún ser humano, excepto en justicia: esto es lo que Él os ha ordenado para que uséis vuestra razón”. (Corán, 6:151)

7- Alá, Exaltado sea, dijo: “Pues, tu Señor no destruiría jamás a una comunidad por sus errores [de creencia, solamente], mientras sus gentes se comportaran rectamente unos con otros”. (Corán, 11:117)

8- Alá, Exaltado sea, dijo: “Pero, aun así, tu Señor no destruiría a una comunidad sin haber antes suscitado en su seno a un enviado, que les transmitiera Nuestros mensajes; y nunca destruiríamos a una comunidad a menos que sus habitantes fueran injustos unos con otros”. (Corán, 28:59)

9- Alá, Exaltado sea, dijo: “Y a [la tribu de] Zamud [enviamos a] su hermano Salih. Dijo: “¡Oh pueblo mío! ¡Adorad [sólo] a Alá: no tenéis más deidad que Él. Él os ha creado de la tierra, y os ha hecho prosperar en ella. ¡Pedidle, pues, perdón por vuestros pecados, y luego volveos a Él arrepentidos, pues, ciertamente, mi Señor está siempre cerca, responde [a la invocación de quien Le invoca]!” (Corán, 11:61)

10- Alá, Exaltado sea, dijo: “Nada bueno sale, por lo general, de los conciliábulos secretos –salvo aquellos convocados para promover la cari­dad, la conducta honorable, o la reconciliación entre la gente: y a quien así actúe buscando la complacencia de Alá, le daremos en su momento una magnífica recompensa”. (Corán, 4:14)

11- Alá, Exaltado sea, dijo: “Te preguntarán acerca del botín. Di: “El botín pertenece a Alá y al Enviado.” ¡Manteneos, pues, conscientes de Alá y poned orden en vuestras relaciones mutuas, y obedeced a Alá y a Su Enviado, si sois realmente creyentes!” (Corán, 8:1)

Pruebas de la Sunna:

1-‍‍‍‍ Zaid Ibn Mulha, Alá esté complacido con él, relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: Ciertamente, la religión comenzó forastera y volverá forastera. Bienaventuranza a los forasteros que corrigen lo que corrompen las gentes de mi Sunna. (Sunan At Tirmidi)

2- De Abu Dardaa, Alá esté complacido con él que dijo el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “¿Os informo de lo que tiene más grado que el ayuno, la oración y la sádaqa (limosna y toda buena acción en general)? Dijeron: Sí. Dijo: La reconciliación entre la gente, ya que la corrupción entre la gente es la que destruye la religión”. (Sunan At tirmidi)

3- De Abu Huraira, Alá esté complacido con él que dijo el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: ¡Oh Alá, haz que mi religión sea firme y correcto, aquel al que me aferro en mis asuntos; haz que este mundo sea lícito para mí, aquel que constituye el lugar donde vivo y el tiempo de mi vida; y haz que el final de mi vida sea sano, ya que será el lugar y el tiempo de mi retorno; haz que mi vida se incremente en toda clase de bienes; y haz que mi muerte sea un descanso para mí de toda clase de males!” (Sahih Muslim)

4- De Abu Huraira, Alá esté complacido con él que dijo el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él:: “Cada día que se levanta el sol y a cada hombre le corresponde dar una sádaqa por cada una de sus articulaciones; obrar con justicia entre dos es sádaqa; ayudar a uno a subir a su montura y subirle sus cosas es sádaqa; las buenas palabras son sádaqa; cada paso que das encaminándote a la oración es sádaqa; y si apartas cualquier obstáculo del camino es sádaqa” (Relatado por Bujari y Muslim)

5- Ubada Ibn Omair ibn Ubada Ibn Auf relata que Abu Ayub, Al’a est’e complacido con él dijo: El Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, me dijo: “¡Oh, Abu Ayub!, ¿te indico una sadáqa que ama Alá y Su Mensajero? Pues, reconcilias entre las gentes si se odian y se corrompen”. (Al Muagam Al Kabir de At Tabarani)

6- Se transmitió de Anás Ibn Malik, Alá esté complacido con él, que el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, solía decir: “Si llega la Hora (Día del Juicio Final) y uno tiene en la mano un esqueje, si puede plantarlo, que lo haga”. (Relatado por Bujari en el El Adab Al-Mufrad)

 

Tercero: El tema

          Entre los valores islámicos que nuestra religión ha incitado se destaca el valor de la rectitud y la reforma, ya que es una buena moral que alegra el alma y un valor humano imprescindible para realizar el florecimiento del universo. Es, también, una petición legal que acaba con los motivos de la corrupción y las disputas, asimismo, la realización del acercamiento entre la gente a fin de corregir sus situaciones en esta vida.

          Es indudable que la rectitud y la reforma es el objetivo esperado de los siervos tanto en sus dichos como en sus hechos. Sin la rectitud no se aceptará la acción, por eso, el hombre tiene que ser recto en sí mismo, en sus dichos y hechos, llevando las aflicciones de los creadores e intenta resolverlas.

          Quien medita las aleyas del Noble Corán ve claramente que se han interesado mucho por el valor de la reforma. El vocablo (rectitud y su derivado) se mencionó casi 170 veces y esto demuestra su importancia y gran rango. El vocablo (reformar) tiene muchos significados que prueban que el Islam pretende reformar la creencia, conducta, adoraciones, tratos y todos los aspectos del hombre.

El Noble Corán ha vinculado entre la creencia en Alá, Exaltado sea, y la reforma en varias ocasiones, hecho que demuestra que la reforma es uno de los signos de la creencia en Alá. Alá, Exaltado sea, dijo: “Quienes crean y vivan con rectitud, nada tienen que temer y no se lamentarán”. (Corán, 6:48) Alá, Exaltado sea, dijo: “Te preguntarán acerca del botín. Di: “El botín pertenece a Alá y al Enviado.” ¡Manteneos, pues, conscientes de Alá y poned orden en vuestras relaciones mutuas, y obedeced a Alá y a Su Enviado, si sois realmente creyentes!” (Corán, 8:1) El Noble Corán ha vinculado la piedad con la reforma, Alá, Exaltado sea, dijo: “Quienes sean conscientes de Mí y obren con rectitud nada tienen que temer y no se lamentarán”. (Corán, 7:35) Así como, ha vinculado entre el arrepentimiento y la reforma. Alá, Exaltado sea, dijo: “Salvo a quienes se arrepientan, se enmienden y den a conocer la verdad”. (Corán, 2:160) Alá, Exaltado sea, dijo: “pero si se arrepienten y se enmiendan”. (Corán, 4:116) Alá, Exaltado sea, dijo: “quedando exceptuados de este interdicto sólo aquellos que luego se arrepientan y se enmienden: pues, ciertamente, Alá es Indulgente, Misericordioso”. (Corán, 24:5) La reforma es el fruto de la creencia en Alá, Exaltado sea, así como la piedad y el arrepentimiento sincero puro al Señor de los mundos.

El Noble Corán invita a la reforma por tener una gran recompensa. Alá, Exaltado sea, dijo: “Nada bueno sale, por lo general, de los conciliábulos secretos -salvo aquellos convocados para promover la cari­dad, la conducta honorable, o la reconciliación entre la gente: y a quien así actúe buscando la complacencia de Alá, le daremos en su momento una magnífica recompensa”. (Corán, 4:114)

Si seguimos las noticias de los Profetas y Mensajeros con sus gentes, encontraríamos que todos fueron enviados a fin de corregir lo que corrompieron las gentes en la tierra. El mensaje de todos los Profetas es el mismo que consiste en reformar el universo de la corrupción, los pecados y de los males reinantes entre la gente. Cada Profeta fue enviado a su gente como albriciador y amonestador llevando una legislación y morales que purifican las almas de la inmundicia del politeísmo. Alá, Exaltado sea, dijo: “y [esto a pesar de que ya] antes de ti no mandamos a ningún enviado sin haberle revelado que no hay más deidad que Yo, [y que,] por lo tanto, habréis de adorarme [sólo] a Mí”. (Corán, 21:25)

Noé, la paz sea con él, llamó a su gente a corregir a sí mismos a través de la adoración de Alá sin asociarle nada ni nadie, dejando de adorar a los ídolos que no perjudican ni benefician. Alá, Exaltado sea, dijo: “pues dicen [a sus seguidores]: “¡No abandonéis jamás a vuestros dioses: no abandonéis a Wadd ni a Suwaá, ni tampoco a Yaghuz ni a Yauq ni a Nasr!” “Y han extraviado con ello a muchos: ¡haz, pues, que esos malhechores se extravíen cada vez más lejos [de cuanto desean]!” (Corán, 71:23-24) Así como les invitó a pedir perdón a Alá para concederles riquezas e hijos. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y dije: “‘¡Pedid perdón a vuestro Señor, pues, realmente, Él es sumamente Indulgente! Derramará sobre vosotros bendiciones del cielo en abundancia, y os ayudará con bienes e hijos, y os dará jardines y os dará arroyos. “‘¿Qué os pasa que no dais reverencia a Alá”. (Corán, 71:10-13)

El orador de los Profetas, Shuaaib, la paz sea con él, remedia la descomposición doctrinal y sus consecuencias de corrupción económica entre sus gentes, por eso, les llamó a no fraudar en la medida y el peso para conservar el derecho del vendedor y del comprador. Alá, Exaltado sea, dijo a lengua de Shuaaib: “¡Oh pueblo mío! ¡Adorad sólo a Alá: no tenéis más deidad que Él; y no defraudéis en la medida y el peso en vuestros tratos con los hombres. Ciertamente, os veo en la prosperidad; pero temo, en verdad, que caiga sobre vosotros el castigo en un Día que habrá de circundar [-os con la desgracia! Así pues, ¡Oh pueblo mío!, completad siempre la medida y el peso, con equidad, y no despojéis a la gente de lo que es justamente suyo, ni obréis mal en la tierra sembrando la corrupción. ¡Lo que queda junto a Alá es mejor para vosotros, si tan sólo creyerais en Él! Pero yo no soy vuestro guardián”. (Corán, 11:84-86) Luego les explicó la verdad de su llamada que tiene como fin la reforma, pues dijo, la paz sea con él: “Sólo quiero sanear las cosas en la medida de mis posibilidades; pero el logro de mi propósito depende sólo de Alá. ¡En Él he puesto mi confianza, y a Él me vuelvo siempre!” (Corán, 11:88) En otra ocasión, se ve su intento de reformar lo que corrompieron sus gentes en la balanza y las medidas, diciéndoles: “¡Dad siempre la medida justa, y no seáis de los que causan pérdidas [a otros, injustamente]; y [en todos vuestros tratos] pesad con una balanza fiel, y no despojéis a la gente de lo que es justamente suyo; y no obréis mal en la tierra sembrado la corrupción”. (Corán, 26:181-183)

Tenemos que observar detenidamente las palabras de Shuaib, la paz sea con él, a la hora de llamar a la reforma: “El logro de mi propósito depende sólo de Alá. ¡En Él he puesto mi confianza, y a Él me vuelvo siempre!” (Corán, 11:88) Ha señalado que hay un gran propósito que cada reformista debe tenerlo en cuenta, es decir, el valor de la sinceridad en la reforma.

Es una reforma que no pretende lograr beneficios personales ni comienza con motivos y tendencias o luchas personales, sino es una reforma que beneficia a todos los individuos de la sociedad.

Este es el Profeta Saleh, la paz sea con él,  que llama a sus gentes, diciéndoles: “¡Sed, pues, conscientes de Alá, y obedecedme,  y no sigáis el consejo de aquellos que cometen toda clase de excesos, los que siembran la corrupción en la tierra en vez de poner orden!” (Corán, 26:150-152)

          Cuando Moisés dio su lugar a su hermano Aarón entre su gente, le recomendó obrar rectamente y no seguir el camino de los corruptores. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y emplazamos a Moisés durante treinta noches [en el monte Sinaí]; y les añadimos diez, completándose así el plazo de cuarenta noches fijado por su Señor. Y Moisés dijo a su hermano Aarón: “Toma mi lugar entre mi gente; y obra rectamente, y no sigas el camino de los que siembran la corrupción”. (Corán, 7:142)

El Profeta del Islam, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, llegó para completar la llamada a la reforma en todos los aspectos religiosos, sociales, económicos y políticos de la vida. Si echamos una mirada profunda en la vida y biografía del Profeta, encontraríamos que ha construido una civilización islámica vinculada a los valores y las morales.  Alá, Exaltado sea, dijo: “¡Oh creyentes! Responded a la llamada de Alá y del Enviado cuando os llama a lo que habrá de daros vida; y sabed que Alá interviene entre el hombre y [los deseos de] su corazón, y que ante Él seréis congregados. (Corán, 8:24) En el aspecto religioso, su mensaje pretende corregir el alma por medio de la religión que demuestra que Alá es Uno sin tener socios por pruebas claras. En lo que se refiere a la conducta, el Profeta llama a la buena moral, señalando que es la esencia de la llamada. Al Baihaqui relata en su Sunan que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Alá me ha enviado para completar la excelencia de las virtudes y para perfeccionar todas las buenas acciones”.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, llamó también a los valores y principios humanos que realizan la reforma, la unión, la fuerza y la coherencia de la sociedad, y así la humanidad vive en paz y tranquilidad sin conflictos, discrepancias, terrorismo ni violencia al contrario de lo que está sucediendo actualmente de violencia, asesinato, sabotaje y corrupción en la tierra.

Entre estos valores que todas las legislaciones divinas ven que son el camino de la reforma: la justicia, la tolerancia, cumplimento de la promesa y el depósito, la sinceridad en dichos y hechos, el buen tratamiento a los padres, los bienes del huérfano, el respeto del derecho de la vecindad y las buenas palabras, puesto que la fuente de la legislación es la misma. Por eso, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: Los profetas son hermanos de padre; sus madres son numerosas y distintas, pero su religión es una (el monoteísmo y la sumisión al único Alá). (Sahih Bujari) Puede haber diferencias entre las legislaciones en lo que se atañe a las adoraciones, pero las morales y los valores humanos que representan la base de la convivencia no se diferencian de una legislación a otra. Por eso, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “De entre las palabras de la primera profecía, que la gente ha conocido, están: Si no sientes vergüenza, haz lo que quieras”. ¿Existe, pues, una legislación que ha permitido matar al alma, desobedecer a los padres, comer lo ilícito, devorar los bienes del huérfano o el derecho de los asalariados o los obreros?   ¿Existe legislación que ha permitido la mentira, la traición, el engaño, incumplimiento de la promesa o la ingratitud? Todas las legislaciones están de acuerdo sobre estos valores humanos tan elevados. Quien no los respeta, no sólo está contra las religiones, sino también contra la Humanidad y se retira de su humanidad y de la disposición natural.

Alá, Exaltado sea, dijo: “Di: “¡Venid, que os comunique lo que Alá os ha prohibido [realmente]: “No atribuyáis divinidad a nada junto con Él; tratad bien a vuestros padres;  no matéis a vuestros hijos por miedo a la pobreza, pues Nosotros os proveeremos de sustento, a vosotros y a ellos; y no cometáis actos deshonestos, ya sea públicamente o en secreto; y no quitéis la vida que Alá ha declarado sagrada a ningún ser humano, excepto en [cumplimiento de la] justicia: esto es lo que Él os ha ordenado para que uséis vuestra razón; y no toquéis los bienes del huérfano -sino para mejorarlos- antes de que este alcance la mayoría de edad.” Y [en todos vuestros tratos] completad la medida y el peso, con equidad: [sin embargo,] no imponemos a nadie una carga superior a sus fuerzas; y cuando expreséis una opinión, sed justos, aunque sea [en contra de] un familiar cercano. Y sed siempre fieles a vuestro pacto con Alá: esto es lo que Él os ordena, para que lo tengáis presente. Y sabed que este es el camino que conduce rectamente a Mí: seguidlo, pues, y no sigáis otros caminos que os hagan desviaros de Su camino. Todo esto os ordena Él, para que os mantengáis conscientes de Él”. Acerca de estas aleyas, Ibn Abbas, Alá esté complacido con ambos, dijo: “Son aleyas explícitas que no fueron abrogadas en todos los Libros Divinos, son prohibidas a todos los humanos por ser la madre del Libro, es decir su origen y base, quien las aplica, entrará al Paraíso y quien las abandona, entrará al Infierno”.

Cada llamada a la reforma que contradice la de los Profetas y se aleja del camino de la legislación es, de verdad, una llamada a la corrupción en la tierra.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dio el mejor ejemplo en la bondad y la reforma tanto en dichos como en hechos. En sus súplicas pedía la reforma en todos los asuntos ya que dijo: “¡Oh Alá, haz que mi religión sea firme y correcto, aquel al que me aferro en mis asuntos; haz que este mundo sea lícito para mí, aquel que constituye el lugar donde vivo y el tiempo de mi vida; y haz que el final de mi vida sea sano, ya que será el lugar y el tiempo de mi retorno; haz que mi vida se incremente en toda clase de bienes; y haz que mi muerte sea un descanso para mí de toda clase de males!” (Sahih Muslim) El Profeta reconciliaba por sí mismo entre la gente para acabar con las discordias. Sahl Ibn Saad, Alá esté complacido con él, dijo: Una vez que el pueblo de Quiba lucharon entre sí hasta que se lanzaron piedras unos a otros. Cuando el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, fue informado de ello, dijo, “Vamos a lograr una reconciliación entre ellos”. (Sahih Bujari)

La bondad y la reforma constituyen una gran fortaleza para el progreso de la sociedad. Nosotros necesitamos primero corregir y purificar el alma, una reforma que abarca todos los campos políticos, sociales, económicos y científicos. Corregir el alma es una petición legal y un deber religioso, sobre todo en estos momentos en los cuales se debilita la fe, se corrompieron las morales y se perdieron los derechos y los deberes. Muchas personas no respetan los derechos de los ancianos, los sabios, los parientes y la patria.

Una parte de la reforma consiste en que el individuo debe saber sus derechos y sus deberes, es decir, no agrede los derechos del prójimo. La reforma se realiza a través de la rectitud, las morales elevadas y el abandono de la desviación, la corrupción en la tierra, la injusticia y el odio. Toda persona recta con sí misma, con su Señor, con la gente y el universo es aquel que beneficia a los demás. La purificación del alma por medio de las buenas morales es el medio de la reforma que impide la injusticia, el pecado y lo que Alá prohibió, asimismo, la reconstrucción de la tierra y el aprovecho de sus tesoros que favorecen a toda la sociedad.

Por medio de la reforma se lleva a cabo la amistad y esto es lo el Noble Corán llama para que se reflejan los valores de la clemencia, la tolerancia y el perdón sobre los individuos de la sociedad y toda la sociedad. Con la reforma rechazamos las semillas de la violencia, el odio, el rencor y el odio.

          La reforma no se limita a un tiempo determinado sino que el hombre tiene que hacerlo hasta el último suspiro de su vida. Se transmitió de Anás Ibn Malik, Alá esté complacido con él, que el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, solía decir: “Si llega la Hora (Día del Juicio Final) y uno tiene en la mano un esqueje, si puede plantarlo, que lo haga”. (Relatado por Bujari)

          Es digno mencionar que la reforma no se realizará sin que la persona empieza por sí mismo, luego su familia y su sociedad. La reforma de la sociedad es un deber imprescindible para lograr la seguridad, el trabajo y el progreso y la divulgación de la amistad y el amor entre la gente. El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, invocó a Alá por el bondadoso reformador que reconcilia entre los litigantes, diciendo: “Ciertamente, la religión comenzó forastera y volverá forastera. Bienaventuranza a los forasteros que corrigen lo que corrompen las gentes de mi Sunna”. (Sunan At Tirmidi)

La reforma tiene grandes influencias sobre el individuo y la sociedad, como, por ejemplo, la realización de la buena vida. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y a todo aquel, sea hombre o mujer, que haga buenas obras, y además sea creyente, le haremos vivir una buena vida; y, ciertamente, concederemos a esos su recompensa con arreglo a lo mejor de sus acciones”. (Corán, 16:97) Asimismo, la salvación de la destrucción y la devastación. Alá, Exaltado sea, dijo: “Pues, tu Señor no destruiría jamás a una comunidad por sus errores [de creencia, solamente], mientras sus gentes se comportaran rectamente [unos con otros]”. Y la herencia de la tierra porque está condicionada con la rectitud. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y, ciertamente, después de haber exhortado [al hombre], dejamos escrito en todos los libros de sabiduría divina que Mis siervos justos heredarán la tierra”. (Corán, 21:105) Es más, la protección y el cuidado de Alá a Su siervo que lleva a cabo la reforma debidamente. Alá, Exaltado sea, dijo: “En verdad, mi protector es Alá, que ha hecho descender esta escritura divina: y Él es quien protege a los justos”. (Corán, 7:196)

          Así como la conservación de la descendencia. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y en cuanto al muro, pertenecía a dos muchachos huérfanos [que viven] en la ciudad, y bajo él está [enterrado] un tesoro que les pertenece [por derecho]. Pues habiendo sido su padre un hombre justo, quiso tu Señor que al alcanzar la mayoría de edad extrajeran su tesoro por la gracia de tu Señor. “Y no hice [nada de] esto por iniciativa propia: este es el significado real de todos [esos sucesos] ante los que no supiste ser paciente”. (Corán, 18:82) La historia de la construcción del muro de los dos huérfanos en el relato de Moisés, la paz sea con él, con el siervo virtuoso es bien conocida. La construcción del muro no fue una pura casualidad, sino un resultado de la bondad del padre de los dos muchachos y no de ellos, como dijo Ibn Abbas, Alá esté complacido de ambos.

          La reforma realiza la seguridad contra el pánico tanto en esta vida como en la Otra. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y no enviamos a Nuestros mensajeros sino como portadores de buenas nuevas y como advertidores: así pues, quienes crean y vivan con rectitud, nada tienen que temer y no se lamentarán. (Corán, 8:48) Asimismo, trae el perdón y la compasión: “Pero si rectificáis y sois conscientes de Él, ciertamente, Alá es en verdad Indulgente, Misericordioso”. (Corán, 4:129)

          Las cosas se embellecen y se mejoran con la reforma por ser una moral amada por Alá, Exaltado sea, y Su Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, que, por supuesto, conduce a la fuerza y la coherencia de la nación y la unión de los musulmanes y así reinará la amistad y el amor entre ellos. Alá, Exaltado sea, dijo: “Todos los creyentes son hermanos. Por tanto, reconciliad a vuestros hermanos [cuando estén enemistados]”. (Corán, 49:10)

                   Si perdemos el valor de la rectitud, se corrompería la sociedad, se destruirían las familias, se reinarían el desorden y la corrupción, se violarían las cosas sagradas de Alá y se destruirían la sociedad, el Estado y la civilización. El abandono de la reforma conduce a la divulgación del castigo en esta vida y la perdición moral como la pobreza, la humillación y la degradación.