El concepto de la emigración entre el pasado y la actualidad

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán

: {إِلَّا تَنْصُرُوهُ فَقَدْ نَصَرَهُ اللَّهُ إِذْ أَخْرَجَهُ الَّذِينَ كَفَرُوا ثَانِيَ اثْنَيْنِ إِذْ هُمَا فِي الْغَارِ إِذْ يَقُولُ لِصَاحِبِهِ لَا تَحْزَنْ إِنَّ اللَّهَ مَعَنَا فَأَنْزَلَ اللَّهُ سَكِينَتَهُ عَلَيْهِ وَأَيَّدَهُ بِجُنُودٍ لَمْ تَرَوْهَا وَجَعَلَ كَلِمَةَ الَّذِينَ كَفَرُوا السُّفْلَى وَكَلِمَةُ اللَّهِ هِيَ الْعُلْيَا وَاللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيمٌ}  “Si no lo socorren [al Mensajero], sepan que Al-lah [no necesita de ustedes, pues ya] lo auxilió aquella vez que los incrédulos lo expulsaron [de La Meca], cuando estando en la caverna con su compañero [Abu Bakr] le dijo: “No te entristezcas, pues Al-lah está con nosotros”. Entonces, Al-lah hizo descender Su sosiego sobre él los socorrió con un ejército [de ángeles] que ellos no veían, y dispuso que la palabra de los incrédulos se desvaneciera, y que la palabra de Al-lah sea la que prevalezca. Al-lah es Poderoso, Sabio”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Cuando se aumentó el daño contra los compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en La Meca, el Profeta les permitió en el quinto año de su envío emigrar a Abisinia diciéndoles: “Id a la tierra de Abisinia, pues es gobernada por un rey justo que no oprime a nadie, y la  verdad prevalece en su reino, hasta que Al-lah os otorgue una salida de vuestra aflicción”. Así, algunos Compañeros del Profeta se dirigieron a Abisinia, residieron en su tierra, con toda seguridad y libertad de adoración. Cuando se dieron cuenta de que el pueblo de La Meca abrazó el Islam, decidieron regresar otra vez, pero al descubrir que la realidad era diferente, y al ser, otra vez vez, objeto de daño, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les permitió emigrar, por la segunda vez a Abisinia, encabezados por Ya‘far ibn Abi Talib, que Al-lah esté complacido con él.

Cuando Quraish se dio cuenta de que los musulmanes están seguros en la tierra de ese rey justo, quiso devolverlos otra vez, entonces envió sus mensajeros a An-Nayashi  pidiéndole que se los entregue. An-Nayashi  dijo: “Por Al-lah no  les entregaré a personas que pidieron mi auxilio, se refugiaron en mi tierra y me eligieron hasta que les pregunte.  Ya‘far ibn Abi Talib fue quien habló con él, diciéndole: ‘‘¡Oh rey!  Éramos gente de paganismo, adorábamos a los ídolos, comíamos carne de carroña, practicábamos obscenidades, rompíamos los lazos familiares, éramos malos vecinos, el poderoso de entre nosotros devoraba al débil. Así estábamos hasta que Al-lah nos Mandó un Mensajero de entre nosotros mismos. Conocemos a su familia, su sinceridad, su fidelidad y su virtud. Nos llamó a adorar a Al-lah, el Único, y a dejar las piedras y los ídolos que adoraban nuestros padres, nos ordenó ser sinceros al hablar, tener lealtad, mantener los lazos de parentesco, tratar bien a los vecinos y abstenernos de lo ilícito y del matar. Además, nos prohibió la obscenidad, el perjurio, la malversación del patrimonio de los huérfanos y la difamación de las mujeres decentes. Luego, nos ordenó adorar a Al-lah, el Único y no asociarle, rezar, dar Az-Zakah y ayunar… (Siguió mencionando los asuntos del Islam). Así, confiamos en él, creímos en él y seguimos lo que Al-lah le reveló. Pues hemos adorado a Al-lah, el Único, sin asociarle nada; y obedecimos Sus órdenes, evitando lo que nos prohibió y haciendo lo que nos permitió. Nuestro pueblo, por su parte, nos ha atacado, nos ha torturado queriendo alejarnos de nuestra religión y hacernos regresar a la idolatría y considerar lícito los malos actos. Cuando nos hicieron sufrir injustamente, y nos dificultaron los asuntos, deseando separarnos de nuestra religión, emigramos hacia vuestro país, esperando vuestra protección, deseando que la injusticia no nos alcance aquí, rey”.

 An-Nayashi le dijo: ‘‘¿Tienes algo de lo que ha sido revelado a tu Mensajero?” Ya‘far respondió afirmativamente. An-Nayashi dijo: ”Recítamelo”. Ya‘far recitó las primeras aleyas de la sura de Mariam. Cuando oyeron su recitación, An-Nayashi lloró hasta que su barba se llenó de lágrimas, y sus obispos lloraron hasta que sus Sagradas Escrituras se llenaron de lágrimas. Luego, An-Nayashi dijo: ”Por Al-lah, esto y lo revelado a Musa (Moisés) proceden de la misma fuente. ¡Id! Pues por Al-lah, nunca se los entregaré”.

Quien contempla las dos emigraciones a Abisinia comprende bien que la emigración de los primeros musulmanes no fue emigración de la tierra de incredulidad a la tierra de fe, pues lo normal es defender las naciones y no dejarlas para que sean oprimidas por un injusto o agresor, sino fue emigración de tierra de temor a otra de seguridad; ya que An-Nayashi, rey de Abisinia, no era musulmán en aquel entonces, sino era un gobernador justo que la gente vivía segura a su lado respecto a su religión, alma y propiedad. En este sentido, se dice que Al-lah, Alabado sea, ayuda al Estado justo aunque sea incrédulo y no ayuda al injusto aunque sea musulmán. La autoridad puede permanecer con la incredulidad, pero no lo puede con la injusticia; así que un Estado injusto no permanece aunque sea gobernado por un musulmán. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, elevó al gobernador justo a un grado alto en el Día Final, a la cabeza de los siete personas que Al-lah amparará bajo su sombra en el Día en que no habrá más sombra que la Suya, pues con su justicia se pone la sociedad en orden, y con su injusticia se echa a perder toda la sociedad.

Cuando Al-lah, Alabado sea, permitió a Su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, emigrarse a Medina, el Profeta salió con la ayuda de Al-lah, Alabado sea, porque la Emigración fue un cambio positivo para la construcción del Estado, el establecimiento de la convivencia pacífica y fraternidad y la unidad de la fila para que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, pueda hacer llegar el mensaje de su Señor, Alabado sea, a toda la gente. En este sentido dijo Al-lah, Alabado sea: {إِلَّا تَنْصُرُوهُ فَقَدْ نَصَرَهُ اللَّهُ إِذْ أَخْرَجَهُ الَّذِينَ كَفَرُوا ثَانِيَ اثْنَيْنِ إِذْ هُمَا فِي الْغَارِ إِذْ يَقُولُ لِصَاحِبِهِ لَا تَحْزَنْ إِنَّ اللَّهَ مَعَنَا فَأَنْزَلَ اللَّهُ سَكِينَتَهُ عَلَيْهِ وَأَيَّدَهُ بِجُنُودٍ لَمْ تَرَوْهَا وَجَعَلَ كَلِمَةَ الَّذِينَ كَفَرُوا السُّفْلَى وَكَلِمَةُ اللَّهِ هِيَ الْعُلْيَا وَاللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيمٌ}  “Si no lo socorren [al Mensajero], sepan que Al-lah [no necesita de ustedes, pues ya] lo auxilió aquella vez que los incrédulos lo expulsaron [de La Meca], cuando estando en la caverna con su compañero [Abu Bakr] le dijo: “No te entristezcas, pues Al-lah está con nosotros”. Entonces, Al-lah hizo descender Su sosiego sobre él, los socorrió con un ejército [de ángeles] que ellos no veían, y dispuso que la palabra de los incrédulos se desvaneciera, y que la palabra de Al-lah sea la que prevalezca. Al-lah es Poderoso, Sabio”.

En el octavo año de la Emigración, Al-lah, Alabado sea, conquistó La Meca para Su Profeta, que fue una victoria evidente, entonces, la gente ingresó en masas a la religión de Al-lah. Por lo tanto, el concepto de la emigración cambió de su sentido estricto a otros sentidos más amplios e ilimitados que caben todos los campos de la vida. Después de la Conquista de La Meca se acabó la emigración de tierra a tierra, cuando el traslado fue una necesidad en tiempos de debilidad. Dijo Al-lah, Alabado sea: “Aquellos que mueran siendo injustos consigo mismos [cometiendo pecados influenciados por la sociedad pagana], los ángeles al tomar sus almas les preguntaran: “؟Qué les pasó” Responderán: “Nos sentíamos débiles y oprimidos [por los incrédulos]”. Les dirán: “؟Acaso la tierra de Al-lah no era suficientemente vasta como para que emigraran [a otra sociedad]?” Su morada será el Infierno. ،Qué mal fin!”. Así, la sentencia de la emigración cambió después de la Conquista de La Meca con el dicho del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “No habrá más Hiyra «emigración a Medina» después de la conquista de Meca, pero sí Yihad e intención sincera en la acción”.

Cuando Safwan Ibn Umeyah abrazó el Islam se le dijeron: “Quien no emigra no tiene religión”, dijo: “no llegaré a mi casa hasta que vaya a Medina”, y cuando fue a Medina se dirigió a la casa de Al-Abbas Ibn Abdel-muttaleb, que Al-lah esté complacido con él, y después se dirigió al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quien le dijo: “¿Por qué has venido?, ¡Abu Wahb!” Dijo: “Me dijeron que quien no emigra no tiene religión”, dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Vuelva a La Meca y mantenga tu religión, pues ya no hay emigración, pero sí Yihad e intención sincera en la acción”. También el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El musulmán es aquel que no perjudique a los demás musulmanes ni con su mano ni con su lengua, y al Muhayer es quien se aleja de lo que Al-lah prohibió”.

Si la cuestión de la emigración espacial de La Meca a Medina se acabó con la conquista de La Meca, los nobles sentidos de la emigración todavía están presentes, de modo que debemos conservarlos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, afirmó que la verdadera emigración es un cambio positivo a lo mejor, como el cambio del paro y la pereza a la aplicación, el trabajo y la perfección, del egoísmo, el fanatismo y el paganismo a la preferencia, la fraternidad humanitaria sincera, la creencia de la diversidad, el derecho del hombre de elegir, la libertad de fe, las buenas relaciones de vecindad, trabajar por construir al ser humano respecto a la fe, ciencia, ideología, comportamiento, moralidad, economía, sociedad de forma recta y estable, que puede construir el Estado, establecer  las civilizaciones, alcanza el interés para toda la humanidad y conservar la dignidad del ser humano.

El buen entendimiento del sentido verdadero de la emigración exige que esta emigración no termine a lo largo de todos los tiempos. Es el cambio de la ignorancia al conocimiento, de la desviación a la guía, de las malas conductas a las buenas, de la corrupción a la rectitud y reforma, de forma que aporta a la construcción de la civilización y del universo, porque nuestra religión es la de construcción.  Dijo Al-lah, Alabado sea: “Él os creó de la tierra y os hizo vivir en ella”. Nuestra nación es de trabajo y no de pereza, es la nación de construcción y no de destrucción, es de civilización y nunca ha sido de retraso.

Cada musulmán que ama su religión y está orgulloso por ella debe trabajar por la ayuda de su religión y la victoria de su nación, lejos de todas las clases de error, exageración y extremismo como la emigración a los grupos terroristas con el pretexto de la falsa yihad bajo las banderas falsificadas y tendenciosas, o la emigración ilegal que da lugar a la perdición o la humillación, que es prohibida desde el punto de vista de la ley y la religión. De esta manera, la inviolabilidad de las naciones es como la de casas, pues no se permite a nadie entrar en un Estado sin el permiso de las autoridades sino a través de los medios legales.

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

                                              *      *       *

Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Cabe hacer recordar que el mes de al-Muharram es un mes sagrado. Es preferible ayunar con frecuencia en este mes. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El mejor ayuno después de Ramadán es el ayuno en el mes de Al-lah: Muharram y el mejor rezo después de los obligatorios es el rezo de la noche”, y especialmente el ayuno del día décimo (‘Áashuráa’). Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: respecto a este día: “Cuento con Allah para que expiase los pecados cometidos durante el año anterior”. Cuando el Mensajero de Allah llegó a Medina vio a los judíos ayunar el día de Áashuráa’. Dijo: ¿Qué es esto?’.  Ellos respondieron: ‘Es un buen día, es el día en que Allah salvó a los Hijos de Israel de su enemigo y Moisés ayunó en este día’. Él dijo: ‘Nosotros estamos más cerca de Moisés de vosotros’. Por eso ayunó ese día y le dijo a su gente que ayunara”. Dijo Ibn Abbas, que Al-lah esté complacido con él: cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ayunó el día de Áashuráa’ y ordenó ayunar en él dijeron: ¡Oh Mensajero de Al-lah! Es un día exaltado por los judíos y cristianos, dijo: el año próximo, si Al-lah quiere, ayunaré el día noveno también. Por tanto, es una Sunnah ayunar el noveno y el décimo de este mes.

¡Oh nuestro Señor, Guíanos a lo que Te complazca, y haga que este nuevo año de hégira sea un año de bien, bendición y gran victoria para Egipto y para todos los países islámicos!