El deber del maestro y del aprendiz

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: يَرْفَعِ اللَّهُ الَّذِينَ آمَنُوا مِنكُمْ وَالَّذِينَ أُوتُوا الْعِلْمَ دَرَجَاتٍ وَاللهُ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيرٌ{‏  “Sepan que Al-lah elevará en grados a los creyentes y a quienes agracie con el conocimiento. Al-lah sabe cuánto hacen”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Ya estamos a punto de empezar un nuevo año escolar; pues rogamos a Al-lah, Alabado sea, que lo haga un año de esfuerzo, aplicación y éxito para todos nuestros hijos. No cabe duda de que el Islam dio mayor prioridad y una atención especial al conocimiento; pues el conocimiento es la vida de los corazones y el farol de los ojos. Con el conocimiento el ser humano puede llegar a las posiciones de los benévolos y los altos grados en la vida mundana y en la del más allá. Con el conocimiento se establecen los lazos del parentesco y se distingue entre lo lícito y lo ilícito. Al-lah, Alabado sea, eleva con el conocimiento algunos pueblos y los hace líderes e imanes del bien, cuyos pasos se seguirán y cuyos actos serán ejemplo para la humanidad. Dijo Al-lah, Alabado sea: قُلْ هَلْ يَسْتَوِي الَّذِينَ يَعْلَمُونَ وَالَّذِينَ لاَ يَعْلَمُونَ   “¿Acaso son iguales los que tienen conocimiento y los que no tienen conocimiento?”.

El cuidado del Islam por el conocimiento apareció simultáneamente con la revelación del Noble Corán. En este contexto, dijo Al-lah, Alabado sea:  {اقْرَأْ بِاسْمِ رَبِّكَ الَّذِي خَلَقَ خَلَقَ الإِنسَانَ مِنْ عَلَقٍ * اقْرَأْ وَرَبُّكَ الأَكْرَمُ * الَّذِي عَلَّمَ بِالْقَلَمِ * عَلَّمَ الإِنسَانَ مَا لَمْ يَعْلَمْ} “¡Lee! En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de una célula embrionaria ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó la escritura con la pluma y le enseñó al hombre lo que este no sabía”. Entonces, la primera orden de la revelación fue la lectura, que trata de la primera puerta del conocimiento; luego se indica a la pluma, que trata del medio de escribir el conocimiento y transmitirlo. En esta aleya se llama la atención de toda la gente al valor del conocimiento y la exhortación a buscarlo.

El conocimiento tiene gran importancia, y los eruditos se elevan a una gran posición. Sin el conocimiento la gente se extravía, porque es la luz con que se ven las verdades. Los eruditos son como las estrellas con las que la gente se guía. Dijo Al-lah, Alabado sea: {أَفَمَن يَعْلَمُ أَنَّمَا أُنزِلَ إِلَيْكَ مِن رَّبِّكَ الْحَقُّ كَمَنْ هُوَ أَعْمَى إِنَّمَا يَتَذَكَّرُ أُولُو الأَلْبَابِ}  “¿Acaso quien reconoce que lo que te reveló tu Señor es la Verdad es igual al ciego [de corazón que no quiere ver]? Solo recapacitan los dotados de intelecto”. Como si Al-lah, Alabado sea, dividiera la gente en esta aleya en dos tipos: eruditos y ciegos, haciendo el conocimiento en frente a la ceguera. Los ojos aquí son los que conocen y no son los que ven. Dijo Al-lah, Alabado sea:  {فَإِنَّهَا لاَ تَعْمَى الأَبْصَارُ وَلَكِن تَعْمَى الْقُلُوبُ الَّتِي فِي الصُّدُورِ}  “No son sus ojos los que están ciegos, sino los corazones que están dentro de sus pechos [los que están ciegos]”. Por lo tanto, el Noble Corán exaltó el conocimiento, expresándolo con “el argumento”; dijo Al-lah, Alabado sea: {الَّذِينَ يُجَادِلُونَ فِي آيَاتِ اللَّهِ بِغَيْرِ سُلْطَانٍ أَتَاهُمْ كَبُرَ مَقْتًا عِنْدَ اللَّهِ وَعِنْدَ الَّذِينَ آمَنُوا}  “Los que discuten los milagros de Al-lah sin haber recibido un argumento válido, por lo que acrecientan la aversión de Al-lah y de los creyentes hacia ellos”.

El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,  aclaró la posición del conocimiento y la virtud de buscarlo, diciendo: “Quien viaja en búsqueda del conocimiento, Al-lah le facilitará una de las vías que conducen al Paraíso. Además, los ángeles envuelven con sus alas a los que estudian. Todas las criaturas que habitan los cielos y la tierra suplican el perdón por la persona dotada de conocimiento; es más, los peces en lo más profundo del mar hacen lo mismo. Los sabios se destacan ante Al-lah sobre los demás seres humanos, como se destaca la luna llena en una noche despejada sobre los demás astros. Por cierto que los sabios son los herederos de los Profetas, y sepan que los Profetas no dejamos bienes materiales como herencia, sólo el conocimiento, así que, quien lo tome, este le bastará y será más que suficiente”. Relató Abu Dharr, que Al-lah esté complacido con él: “Me dijo el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ¡Oh Abu Dharr¡ si vas a enseñar una aleya del Noble Corán sería mejor para ti de rezar cien rakaat; y si vas a enseñar un capítulo de la ciencia –sea aplicado o no- sería mejo de rezar mil rakaat”.

El Imán Ali Ibn Abi Taleb dijo: “El conocimiento es mejor que el dinero, pues el conocimiento te guarda, pero tú guardas el dinero; el conocimiento es un juez pero el dinero es juzgado; y el dinero se reduce con los gastos, pero el conocimiento aumenta con la difusión”.

 El conocimiento exige una noble moralidad que tanto el aprendiz como el maestro deben tenerla. Una de las éticas más importantes es la fidelidad para Al-lah, Alabado sea.  Tanto el maestro como el aprendiz deben desear la complacencia de Al-lah, Alabado sea, tener cuidado de la hipocresía, pues el conocimiento tiene un deseo desaparecido que si domina el corazón del hombre será cautivo del exhibicionismo, la búsqueda de la fama y el deseo de ser al frente. Esto puede afectar su comportamiento y le hace sentirse alto o ser arrogante. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, advirtió de todo esto diciendo: “Quien busca el conocimiento para competir con los eruditos o probarse a sí mismo que es superior al ignorante, o para llamar la atención, Al-lah hará que ingrese al Fuego del Infierno”.

Otra moralidad que debe ser seguida por ambos que es la modestia. Malik Ibn Al-Rashid escribió: “Si aprendes un conocimiento debes mostrar conocimiento, sosiego, modo, dignidad y paciencia”. Por eso, dijo Umar Ibn Al-Jattab, que Al-lah esté complacido con él: “Aprended el conocimiento y aprended para ello el sosiego y la dignidad”; pues el conocimiento no coincide con la arrogancia, y no se consigue con la desobediencia de  Al-lah, Alabado sea, sino se consigue con la búsqueda y aumenta con la piedad. En este sentido dijo Al-lah, Alabado sea: }وَاتَّقُوا اللَّهَ وَيُعَلِّمُكُمُ اللَّهُ وَاللَّهُ بِكُلِّ شَيْءٍ عَلِيمٌ{  “Tengan temor de Al-lah, que Él los agracia con el conocimiento, porque Al-lah es conocedor de todas las cosas”.  Dice un refrán: “Quien aplica lo que sabe, Al-lah, Alabado sea, le enseñará lo que no sabe”. El trabajo es la condición de conseguir el conocimiento divino. Dijo Al-lah, Alabado sea, respecto al piadoso siervo en la sura de la Caverna: }فَوَجَدَا عَبْدًا مِنْ عِبَادِنَا آَتَيْنَاهُ رَحْمَةً مِنْ عِنْدِنَا وَعَلَّمْنَاهُ مِنْ لَدُنَّا عِلْمًا  “Encontraron a uno de Mis siervos [Al Jidr] a quien había agraciado con Mi misericordia y enseñado ciertos conocimientos [que Moisés no poseía]”. Y dijo también: “Le hice comprender a Salomón [el veredicto más justo], y a ambos les concedí conocimiento y sabiduría”. Y dijo respecto al profeta Juan:  }يَا يَحْيَى خُذِ الْكِتَابَ بِقُوَّةٍ وَآَتَيْنَاهُ الْحُكْمَ صَبِيًّا وَحَنَانًا مِّن لَّدُنَّا وَزَكَاةً وَكَانَ تَقِيًّا{  “¡Oh, Juan! Aférrate al Libro con firmeza”. Le concedí sabiduría desde su infancia, que fuera compasivo, puro y piadoso”. Y dijo en boca de los ángeles: سُبْحَانَكَ لاَ عِلْمَ لَنَا إِلاَّ مَا عَلَّمْتَنَا.  “¡Glorificado seas! No tenemos más conocimiento que el que Tú nos has concedido”.

De estas moralidades tener dignidad, pues el conocimiento tiene un auge, prestigio y sublimidad, y la prueba de ello es interesarse por la buena apariencia, la limpieza, perfumarse, alejarse de las reuniones de locuacidad. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “La buena tradición, la buena apariencia y la economía son una de veinticinco partes de la profecía”.

El sabio es para el interrogante es como el médico para el enfermo, que debe tener piedad de él y le guía al camino de verdad y éxito. Mu‘âwiyah Ibn Al-Hakam Al-Sulami relató: “Mientras yo rezaba con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, un hombre entre la gente estornudó, entonces le dije: ¡Qué Al-lah tenga misericordia de ti!, y la gente me miró desaprobándome. Entonces dije: ‘¡Pobre de mí! ¿Por qué me miráis así?’ Ellos comenzaron a golpearse los muslos con las manos, cuando vi que me exigían silencio (me enojé) pero me callé. Cuando el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, terminó la oración, y afirmó que: ¡Por mi padre y por mi madre! Nunca vi antes que él ni después que él un maestro que enseñase mejor, ya que ،Por Al-lah! No me regañó, no me golpeó y no me denigró”.

También hay diversas virtudes que el aprendiz debe tener como la preocupación por la enseñanza y seguirlo incansablemente, de modo que no pierde el tiempo en hechos inútiles. Dice el refrán: “El conocimiento no se entrega parcialmente a ti sin que te entregaras totalmente a ello”.

 Respetar al maestro y estimarlo, de modo que no se atreve a él con dicho o hecho.

No cabe duda de que nos hace falta conseguir todos los conocimientos con los que prosperamos nuestra vida, de la misma forma con la que necesitamos los conocimientos religiosos. No tenemos mucho tiempo para alcanzarlo. Pues, la investigación científica, la creación y la innovación ya son el deber de la época, quizás así alcancemos ser al frente, o recuperar lo que nos ha pasado. Cada uno de nosotros debe tener el espíritu de creación, superioridad y aspiración, o, por lo menos, tener el deseo de regresar al tiempo de los grandes, padres y abuelos que buscaban el conocimiento y se esforzaron para alcanzarlo hasta que consiguieron ser al frente y fueron figuras en el campo de artes y ciencias, que fueron, a su vez, una fuente de inspiración para todas las naciones y civilizaciones que los siguieron.

Entonces, el aprendiz debe tener buena moralidad, y debe coincidir entre su dicho y hecho para tener influencia sobre la sociedad. Cuando la nación relacionó entre el conocimiento, el trabajo y la moralidad vivió con dignidad entre las otras naciones, pues el desarrollo y el florecimiento se encuentran donde hay la moralidad y el conocimiento.

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

                                              *      *       *

Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

El Islam exaltó el conocimiento y elevó a los sabios con todas sus especialidades. Pues el conocimiento útil cabe todas las ciencias que sirven a la gente en los asuntos de su religión o de sus vidas. Por eso, observamos que el dicho de Al-lah, Alabado sea:  إِنَّمَا يَخْشَى اللَّهَ مِنْ عِبَادِهِ الْعُلَمَاءُ{  “Los siervos que tienen más temor devocional de Al-lah son los sabios” fue en el contexto de los conocimientos universales. En este contexto dijo Al-lah, Alabado sea:   }أَلَمْ تَرَ أَنَّ اللَّهَ أَنْزَلَ مِنَ السَّمَاءِ مَاءً فَأَخْرَجْنَا بِهِ ثَمَرَاتٍ مُخْتَلِفًا أَلْوَانُهَا وَمِنَ الْجِبَالِ جُدَدٌ بِيضٌ وَحُمْرٌ مُخْتَلِفٌ أَلْوَانُهَا وَغَرَابِيبُ سُودٌ * وَمِنَ النَّاسِ وَالدَّوَابِّ وَالأَنْعَامِ مُخْتَلِفٌ أَلْوَانُهُ كَذَلِكَ إِنَّمَا يَخْشَى اللَّهَ مِنْ عِبَادِهِ الْعُلَمَاءُ إِنَّ اللَّهَ عَزِيزٌ غَفُورٌ{  “¿Acaso no observas que Al-lah hace descender del cielo el agua, y que con ella hace brotar diversas clases de frutos, y que algunas montañas tienen vetas blancas, rojas y negras, de diversos colores, y que los seres humanos, los animales y los rebaños los hay de diversos colores? Los siervos que tienen más temor devocional de Al-lah son los sabios. Al-lah es Poderoso, Absolvedor” y dice también:  }إِنَّ فِي خَلْقِ السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ وَاخْتِلاَفِ اللَّيْلِ وَالنَّهَارِ لآَيَاتٍ لأُولِي الأَلْبَابِ الَّذِينَ يَذْكُرُونَ اللَّهَ قِيَاماً وَقُعُوداً وَعَلَى جُنُوبِهِمْ وَيَتَفَكَّرُونَ فِي خَلْقِ السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ{.  “En la creación de los cielos y de la Tierra, y en la sucesión de la noche y el día, hay signos para los dotados de intelecto, que invocan a Al-lah de pie, sentados o recostados, que meditan en la creación de los cielos y la Tierra y dicen: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un sentido”.

También, el conocimiento útil es todo lo que lleva interés de la gente para su vida y para el más allá, en las ciencias religiosas o árabes, medicina, farmacia, física, química, astronomía, geometría, energía y las otras ciencias, porque el conocimiento es la base de la personalidad nacionalista, creativa e innovadora. La prueba de ello es la aleya: }فَاسْأَلُوا أَهْلَ الذِّكْرِ إِنْ كُنْتُمْ لاَ تَعْلَمُونَ{  “¡Consulten a la gente de conocimiento lo que no sepan!”. La palabra “conocimiento” es general que no se limita a una ciencia determinada, sino se refiere a todas las ciencias útiles.

El deber de la época, para los eruditos, consiste en corregir las ideas incorrectas, presentar la imagen del Islam con la mejor forma y difundir el pensamiento moderado y correcto de la religión.

¡Rogamos a Al-lah, Alabado sea, que nos haga de estos justos, que nos enseñe lo que ignoramos, nos haga recordar lo que nos olvidamos y nos conceda  que nnuestra situación se solucione correctamente!