La posición de los mártires y el sacrificio por la patria

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: {ولا تقولوا لمن يقتل في سبيل الله أموات بل أحياء ولكن لا تشعرون}

“Y no digan que quienes cayeron por la causa de Al-lah “están muertos”, sino que están vivos pero ustedes no lo perciben”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

El pueblo egipcio festeja estos días uno de los recuerdos más grandes y eternos de su historia, uno de los días de Al-lah, Alabado sea, en que concedió a Egipto la victoria y la recuperación de su tierra y su dignidad a la vez. Es el recuerdo de la victoria del sexto de octubre 1973 (el décimo de Ramadán de 1393 de hégira). Esa gran batalla en que los soldados egipcios escribieron los sentidos más sublimes de heroísmo y sacrificio, y se reflejó la naturaleza del soldado egipcio original, por su creencia en  Al-lah, Alabado sea, su confianza en la victoria de Al-lah, Alabado sea, su sinceridad consigo mismo y la fuerza de su voluntad para alcanzar sus objetivos.

Cuando los propósitos son sublimes y los objetivos  son nobles, los sacrificios deben ser caros y preciosos; y nada más precioso ni grandioso que el sacrificio del alma pidiendo el martirio por la causa de Al-lah, Alabado sea. Por lo tanto, el hombre presenta su alma defendiendo su religión, tierra, honor, y fronteras para alcanzar la alta posición de martirio.

La posición de martirio es una donación divina otorgada por Al-lah, Alabado sea, que concede a la creación más querida de las Suyas después de los profetas y veraces. Dijo Al-lah, Alabado sea: {وَمَنْ يُطِعِ اللَّهَ وَالرَّسُولَ فَأُولَئِكَ مَعَ الَّذِينَ أَنْعَمَ اللَّهُ عَلَيْهِمْ مِنَ النَّبِيِّينَ وَالصِّدِّيقِينَ وَالشُّهَدَاءِ وَالصَّالِحِينَ وَحَسُنَ أُولَئِكَ رَفِيقًا}

“Los que obedezcan a Al-lah y al Mensajero estarán con los bienaventurados: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!”. La elección de Al-lah, Alabado sea, a un hombre para que sea mártir es una prueba de Su complacencia de este hombre; y ¡Cuál grado será mejor de esto! El noble Corán se refirió a este sentido en el dicho de Al-lah: {وَيَتَّخِذَ مِنْكُمْ شُهَدَاءَ}  “Y (para que Al-lah) honre con la muerte dando testimonio [de su fe] a algunos”. Pues el mártir sacrifica su alma por complacer a su Señor y defender su religión, prefiriendo la otra vida a la vida mundana, y dominando sus deseos en una guerra de sacrificio por la religión y patria.

¡Que aproveche el mártir esta bendita posición! Saliendo con una ganancia muy preciosa. Dijo Al-lah, Alabado sea: {إِنَّ اللَّهَ اشْتَرَى مِنَ الْمُؤْمِنِينَ أَنْفُسَهُمْ وَأَمْوَالَهُمْ بِأَنَّ لَهُمُ الْجَنَّةَ يُقَاتِلُونَ  فِي سَبِيلِ اللَّهِ فَيَقْتُلُونَ وَيُقْتَلُونَ وَعْدًا عَلَيْهِ حَقًّا فِي التَّوْرَاةِ وَالْإِنْجِيلِ وَالْقُرْآنِ }   “Al-lah ha comprado de los creyentes, a cambio del Paraíso, sus vidas y sus bienes materiales que ofrecen por la causa de Al-lah hasta vencer o morir. Esta es una promesa verdadera que está mencionada en la Tora, el Evangelio y el Corán”. ¡Qué buen negocio cuya recompensa es el jardín!

Relató Anas ibn Maalik que Umm al-Rubayyi’ bint al-Bara’, que era la madre de Haarizah Ibn Suraaqah, vino al Profeta y le dijo: “Oh Profeta de Allah, ¿acaso no me dirás nada sobre Haarizah?” – quien había muerto en la batalla de Badr por una flecha perdida. “Si está en el Paraíso, lo sobrellevaré con paciencia pero si es lo contrario lloraré mucho por él”. Él le dijo: “Oh Umm Haarizah, hay jardines en el Paraíso – según otro reporte: muchos jardines – y tu hijo en el más alto llamado Firdaws”.

El verdadero mártir es aquel que rinde un culto sincero a Al-lah, Alabado sea, sacrifica por Su causa, y presenta su alma por la palabra de Al-lah, la defensa de su tierra y nación. Abû Mûsâ relató: “Llegó un hombre ante el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! ¿Qué es la lucha en la causa de Al-lah? Pues algunos de nosotros combaten por enojo o para que se hable bien de ellos”. El Profeta la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Quien  lucha para enaltecer la Palabra de Al-lah (la religión monoteísta de Al-lah); está, pues, luchando en la causa de Al-lah, Glorificado sea»”.

También el verdadero mártir es aquel que no acepta la vileza en todas sus formas, rechaza la humildad y la derrota, y lucha contra aquellos que tratan de agredir contra sus bienes o propiedades.  Abu Huraira relató que un hombre vino al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y le preguntó: “¡Mensajero de Allah! ¿Qué piensas de un hombre que intenta apoderarse de mis posesiones?” Contestó: «No le des tus posesiones.» Preguntó: “¿Y si lucha conmigo?” Contestó: «Lucha con él». Preguntó: “¿Y si me mata?” Contestó: «Entonces serás un mártir». Preguntó: “¿Y si yo lo mato?” Contestó: «El estará en el Fuego».

Asimismo, el verdadero mártir es aquel que defiende su tierra, honor y patria. La defensa de la patria y el honor del verdadero musulmán es como la defensa del alma, la religión y los bienes, porque la religión necesita una patria que la lleva y protege. Saíd ibn Zayd narró que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo:«Aquel que muere defendiendo su propiedad es mártir, aquel que muere en defensa propia es mártir, aquel que muere defendiendo su religión es mártir, y aquel que muere por proteger a su familia es mártir».

Por lo tanto, el sentido del martirio se adjunta con el sacrificio del hombre de su alma por la causa de Al-lah en todas las situaciones que requieren la defensa de la religión para que la palabra de Al-lah sea la superior, defender la tierra para protegerla y enfrentarse a los intentos de agredirla, pues el amor a la patria surge de la fe. ¡Qué buena recompensa será para los soldados de la batalla eterna del paso! Los que regaron la tierra con sus sangres purificadas, luego sus espíritus subieron a Al-lah, Alabado sea, y consiguieron la complacencia y el paraíso que Al-lah les había prometido. ¡Rogamos a Al-lah, Alabado sea que nos considere  de ellos!

El hecho de morir por la causa de Al-lah, Alabado sea, tiene grandes recompensas. De estas recompensas lo que Al-lah, Alabado sea, mencionó en el Noble Corán que son considerados vivos que reciben su sustento. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea:  {وَلَا تَحْسَبَنَّ الَّذِينَ قُتِلُوا فِي سَبِيلِ اللَّهِ أَمْوَاتًا بَلْ أَحْيَاءٌ عِنْدَ رَبِّهِمْ يُرْزَقُونَ * فَرِحِينَ بِمَا آَتَاهُمُ اللَّهُ مِنْ فَضْلِهِ وَيَسْتَبْشِرُونَ بِالَّذِينَ لَمْ يَلْحَقُوا بِهِمْ مِنْ خَلْفِهِمْ أَلَّا خَوْفٌ عَلَيْهِمْ وَلَا هُمْ يَحْزَنُونَ * يَسْتَبْشِرُونَ بِنِعْمَةٍ مِنَ اللَّهِ وَفَضْلٍ وَأَنَّ اللَّهَ لَا يُضِيعُ أَجْرَ الْمُؤْمِنِينَ}  “Pero no crean que quienes han caído defendiendo la causa de Al-lah están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor. Se regocijan por las gracias que Al-lah les ha concedido y están felices por la recompensa que recibirán quienes todavía no se les han unido, que no sentirán temor ni tristeza. Se congratulan unos a otros por la gracia y el favor de Al-lah. Porque Al-lah recompensa a los creyentes”.

Relató Yabir Ibn Abdel-lah, que Al-lah esté complacido de ambos: “Me encontré con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; me preguntó: ¿por qué estas triste? Dije: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Mi padre murió mártir por la causa de Al-lah, dejando a sus hijos y estando endeudado”. Dijo: “¿Te doy buenas noticias de lo que Al-lah ofreció a tu padre?”; Respondí: “por supuesto, Mensajero de Al-lah”. Dijo el Profeta: “Al-lah, nunca habló con cualquiera salvo por detrás de un amuleto; pero Él resucitó a tu padre y le habló cara a cara, es decir: sin amuleto ni mensajero, diciendo: “¡Oh mi siervo, pide lo que quieras, y te lo doy”; dijo: “oh mi señor, que me resucites y me muera otra vez por tu causa”; dijo Al-lah, alabado sea, “Se ha de cumplir Mi designio, que no volverán otra vez a la vida después de la muerte”.

De las recompensas del mártir que este tiene siete peculiaridades mencionadas en el hadiz relatado por Al-Miqdam Ibn Ma’adi-Qareb, que Al-lah esté complacido con él, dijo: el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El mártir tiene siete bendiciones de Al-lah: es perdonado desde el momento en que su sangre es derramada; se le mostrará su lugar en el Paraíso; se le eximirá de la prueba de la tumba; estará seguro en el Día del Gran Terror (el día de la resurrección); se le colocará en su frente una corona de dignidad, con un rubí que es mejor que este mundo y todo lo que hay en él; se casará con setenta y dos vírgenes (al-hur al-‘in); y se le permitirá interceder por setenta de sus parientes”.

De las recompensas del mártir también que los ángeles le cobren con sus alas. Relató Yábir Ibn Abdul-lah que dijo: “Trajeron el cuerpo de mi padre ante el Mensajero de Al-lah y había sido mutilado, fue puesto al frente de él y quise descubrir su rostro pero mi pueblo me lo prohibió, el Mensajero de Al-lah dijo:“Los Ángeles no han dejado de cubrirlo con sus alas”.

De las recompensas también que el mártir será uno del primer grupo que entrará en el paraíso sin juicio ni castigo. Relató ‘Abdul-lah Ibn ‘Amr Ibn Al-‘As, que Al-lah esté complacido con ambos: Oí al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir: “En el Día de la Resurrección Al-lah, Alabado sea, llamará el jardín, que viene con su lujo, dice Al-lah, Alabado sea: ¿Dónde están mis siervos que combatieron por la causa de Al-lah, murieron, fueron sujeto de daño y se esforzaron por mi causa? Entren en el paraíso, entonces entran sin juicio ni castigo, vienen los ángeles y dicen: ¡Oh nuestro Señor! nosotros te glorificamos y santificamos por el día y por la noche ¿Quiénes son aquellos que has preferido sobre nosotros? Dice Al-lah, Alabado sea: Estos son los que combatieron por mi causa, murieron, fueron sujeto de daño y se esforzaron por mi causa. Los ángeles ingresarán ante ellos por todas las puertas, y les dirán: “¡La paz sea sobre ustedes! Porque fueron perseverantes [en la adoración]. ¡Qué hermosa es la recompensa de la morada eterna!”.

Los mártires obtendrán en el paraíso las mejores casas. Relató Samura Ibn Yundab, que Al-lah esté complacido con él, que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: yo vi (en un sueño) la otra noche que dos hombres vinieron a mí, subiendo conmigo un árbol, me pusieron en una casa que nunca había visto una casa mejor de ella; me dijeron: “Esta es la casa de los mártires”.

Por estos motivos, el mártir es el único que quiere regresar otra vez a la vida para que se mate otra vez por la causa de Al-lah. Relató Anas ibn Malik que el Mensajero de Al-lah dijo: “Nadie que entre al Paraíso querrá regresar a éste mundo, aunque le fuera dado todo lo que hay en él, exceptuando el martirio. Desearía regresar al mundo y morir diez veces más por la causa de Al-lah. Esto es porque el honor que recibiese sería el de un mártir”.

Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Conseguir los mayores objetivos en esta vida exige grandes sacrificios. Es indudable que los nobles objetivos requieren nobles sacrificios; esto es el caso de aquellos que sacrifican por su religión y patria.

Nuestro deber hacia nuestra querida patria y recta religión es esforzarse, colaborados y unidos, para proteger su seguridad y defenderla contra las agresiones y peligros que intentan dañarla. Debemos ser ojos vigilantes para protegerla, cada uno depende de su poder y en el marco de su trabajo y responsabilidad.

Son saludables nuestro soldados héroes que aferraron al camino de Al-lah, Alabado sea, y cumplieron lo que habían prometido a Al-lah, pudiendo, con firme intención y fija convicción, pasar a la construcción y el desarrollo. Saludos a las fuerzas armadas valientes en su día de victoria.

Asumimos otro papel, que trata del paso a la orilla de desarrollo, bienestar, trabajo y producción, para confirmar que los nietos e hijos de los soldados que pasaron por la Línea de Bar-Lev, y penetraron en los fuegos en aquel gran día, son capaces de pasar todas las dificultades para conseguir paz, seguridad y desarrollo, con el permiso de Al-lah, Alabado sea. Debemos unirnos en una fila detrás de nuestras  sabias autoridades, fuerzas armadas, policía y las demás instituciones del Estado nacional.

¡Oh nuestro Señor, proteja Egipto y su pueblo, y concédelo la paz y seguridad!