La vida del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, un ejemplo práctico del Islam verdadero

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

{لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أُسْوَةٌ حَسَنَةٌ لِمَنْ كَانَ يَرْجُو اللَّهَ وَالْيَوْمَ الْآخِرَ وَذَكَرَ اللَّهَ كَثِيرًا}

“En el Mensajero de Al-lah hay un bello ejemplo para quienes tienen esperanza en Al-lah, [anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Al-lah”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es Su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, Alabado sea, envió a su Mensajero Mohamed, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, como guía, albriciador,  para invitar [a creer en] Al-lah con Su anuencia, y antorcha luminosa, con un mensaje final, universal, válido y reformador en todos los tiempos y lugares. Esto requirió que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sea un ejemplo práctico del Islam correcto con sus dichos, hechos y todas sus situaciones. Esto no es nada extraño; pues el mismo Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, perseveraba en el método del Corán en su trato con su Señor y con toda la gente en sus diferentes etnias, colores y creencias. Por eso, cuando se preguntó a la Madre de los Creyentes “Aísha” que Al-lah esté complacido con ella, sobre el carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, respondió: “Pues el carácter del Profeta de Al-lah era el Corán”.

Quien contempla la historia del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, observa que era un buen ejemplo en todas sus situaciones, dichos y hechos, además con su sinceridad y fidelidad. En este sentido, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era sincero y honesto a lo largo de su vida hasta que le llamaban “el Sincero y Honesto”.

Cuando Heraclio, el Rey bizantino llamó a Abu Sufian Ibn Harb –antes de que este abrazara el Islam- para preguntarle acerca del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; tuvieron una larga conversación, en que preguntó Heraclio a Abu Sufian: “¿Acaso vosotros lo habéis acusado de mentiroso antes de que dijera lo que dice?” Contestó: “No”. Preguntó Heraclio: “¿Él ha roto los pactos?”
Contestó: “No, pero acabamos de pactar una tregua y no sabemos ahora qué es lo que va a hacer”. Abu Sufian comentó: «Este fue la única palabra en la que podía ingresar algo (que podía utilizar contra el Mensajero de Al-lah».

El carácter de la fidelidad apareció muy claro en el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en la noche en que emigró a Medina, cuando ordenó a Alí Ibn Abi Taleb que duerma en su cama y que espere hasta que devolviera los depósitos a sus dueños, a pesar de que eran sus enemigos que le expulsaron, dañaron a él y a sus compañeros, que Al-lah esté complacido con ellos, y se apropiaron de todo lo que poseían. Pues al musulmán no se le permite traicionar incluso a sus enemigos. Al-lah, Alabado sea, dijo:

:{وَإِمَّا تَخَافَنَّ مِنْ قَوْمٍ خِيَانَةً فَانْبِذْ إِلَيْهِمْ عَلَى سَوَاءٍ إِنَّ اللَّهَ لَا يُحِبُّ الْخَائِنِينَ}

“Si te traiciona un pueblo, hazles saber que rompes el pacto igual que ellos. Al-lah no ama a los traidores”, y dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Cumple tu palabra con aquel que depositó su confianza en ti, y no traiciones a aquel que te traiciona a ti”.

La fidelidad del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era el más fiel de la gente, que nunca se hizo irreconocible para nadie, ni se olvidó del favor que le había hecho alguna persona, y, además, recompensó a todo cual le había hecho un favor. En este contexto, antes de su muerte, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “hemos recompensado a todos aquellos que nos hicieron un favor excepto Abu Bakr, que Al-lah le recompensará en el Día Final”.

Uno de los aspectos de la fidelidad del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es su actitud con la Madre de los Creyentes, la señora “Jadiya” que Al-lah esté complacido con ella, cuando era amador, apreciador y fiel a ella en su vida y después de su muerte. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, expresando su posición, dijo:

 “Al-lah no me concedió nada mejor que ella, pues creyó en mí cuando todos vivían en la incredulidad y me rechazaban, y puso a mi disposición todos sus bienes en los momentos más críticos. Al-lah me agració por medio de Jadiya con hijos que otras mujeres no me dieron”. Por otra parte, la Madre de los Creyentes “Aísha” que Al-lah esté complacido con ella, dijo: “No sentí celos de una de las esposas del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, más que de Jadiya a pesar de que no la he visto nunca, sin embargo, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le mencionaba frecuentemente y cuando sacrificaba un camello lo cortaba en partes y se las mandaba a las amigas de Jadiya”.

De estos aspectos también el de su fidelidad con los no musulmanes. En el Día de la batalla de Badr dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Si Al-Motaam Ibn Adí hubiera sido vivo y me hubiera hablado de estos prisioneros los liberaría”. Cabe mencionar que Al-Motaam Ibn Adí había hecho un favor al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando este entró en su protección en la Meca después de su regreso del viaje de Attaif.

También el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era fiel con sus enemigos incluso en los tiempos de guerra.

Hudhayfah ibn Al-Yamân relató: “Lo que me impidió participar de la batalla de Badr fue que mi padre y yo salimos (para unirnos a la expedición) pero fuimos capturados por unos incrédulos de Quraysh. Ellos nos preguntaron: ¿Vosotros queréis ir con Muhammad?’ Contestamos: ‘No queremos ir con él, sólo queremos regresar a Medina’. Entonces ellos nos exigieron un compromiso por Al-lah y una alianza firme, de que volveríamos sin duda a Medina y que no pelearíamos junto a él (al Profeta). Entonces fuimos al Mensajero de Al-lah y le relatamos el incidente. Él dijo: «Regresad ambos (a Medina), cumpliremos con el compromiso y buscaremos la ayuda de Al-lah contra ellos»”.

También el Profeta era un modelo singular y buen ejemplo en su trato con sus esposas. Vivió con sus esposas una vida alegre, en que se reflejaron todos los aspectos de amor, misericordia, modestia y amabilidad. El  Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nunca se mostró arrogante con sus esposas, sino trataba amablemente con ellas, partiendo del dicho de Al-lah, Alabado sea, en el Noble Corán: {وَعَاشِرُوهُنَّ بِالْمَعْرُوفِ}  “Traten amablemente a las mujeres en la convivencia”, y :{وَمِنْ آياتِهِ أَنْ خَلَقَ لَكُمْ مِنْ أَنْفُسِكُمْ أَزْواجاً لِتَسْكُنُوا إِلَيْها وَجَعَلَ بَيْنَكُمْ مَوَدَّةً وَرَحْمَةً إِنَّ فِي ذلِكَ لَآياتٍ لِقَوْمٍ يَتَفَكَّرُونَ}  “Entre Sus signos está haber creado cónyuges de entre ustedes para que encuentren sosiego, y dispuso entre ustedes amor y misericordia. En ello hay signos para quienes reflexionan”.

Así, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era piadoso y muy amable con sus esposas. En un espectáculo impresionante de un hombre tierno con su mujer, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, secaba las lágrimas de la Madre de los Creyentes “Safeya” que Al-lah esté complacido con ella, frotando sus ojos con sus benditas manos y tranquilizándola. Anas Ibn Malek narró que “Safeya” estaba con el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en un viaje en un día que era suya, llegó lenta, y el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, la recibió mientras que ella estaba llorando y diciendo: me has encabalgado en un camello lento, entonces, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, empezó a frotar sus ojos con sus manos intentando tranquilizarla.

También el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era un buen ejemplo respecto al trato con sus hijos y nietos. ¡Qué grandioso padre y abuelo era el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que llevaba para sus hijos y nietos todos los sentidos de amor, piedad y misericordia! Dijo la Madre de los Creyentes “Aísha” que Al-lah esté complacido con ella: “Nunca he visto a nadie que se parezca más al Mensajero de Al-lah en términos de conducta, humildad y dignidad, o en la manera de pararse o sentarse, que a Fátima Bint Muhámmad”. Y dijo: cuando Fátima venía al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, este se ponía de pie y la hacía sentarse en su sitio”.

Dijo  Abu Huraira, que Al-lah esté complacido con él: «El Profeta besó  a Alhasan, hijo de Ali, que Al-lah esté complacido con los dos, estando con él Al Aqrau Ibn Habis. Y dijo Al Aqrau: Pues yo tengo diez hijos y no he besado a ninguno de ellos. Entonces lo miró el Mensajero de Al-lah y le dijo: ¡Quien no tiene compasión no es compadecido!». También El Mensajero de Al-lah se postró durante la oración y su postración se prolongó por mucho tiempo. Dijeron: ‘Oh Mensajero de Al-lah, durante tu oración, te postraste y estuviste así por mucho tiempo, hasta que pensamos que algo había ocurrido, o que estabas recibiendo una Revelación’. Él dijo: ‘No pasó nada, tenía a mi hijo a cuestas y no quise interrumpirlo hasta que estuviera satisfecho’”.

Cabe afirmar que estos comportamientos no fueron especiales de sus hijos y nietos solamente, sino un método que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aplicaba con todo el mundo sin diferencia entre algunos y otros, y trataba bien a todos. Narró Usama Ibn Zaid, que Al-lah esté complacido con los dos, que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo llevaba a él y a Al-Hassan y decía: “¡Oh Al-lah, yo los amo, pues ámalos”. También Anas dijo:“He servido al Mensajero de Al-lah durante diez años y nunca me dijo: Uff,
ni tampoco me recriminó por algo que haya hecho, diciendo ¿Por qué lo hiciste? O por algo que no haya hecho, diciendo ¿Por qué no has hecho esto? ”.

Asimismo, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era un buen ejemplo respecto al trato con sus compañeros. Les compartía sus alegrías y tristezas, preguntaba por los ausentes, visitaba a los enfermos,  se preocupaba por sus asuntos y respetaba sus sentimientos en todos los asuntos de la vida. Dijo Yábir Ibn Samurah: “El Mensajero de Al-lah no se levantaba del lugar en el cual había rezado la oración del alba hasta que el sol había salido. Ellos solían conversar con él durante este tiempo acerca de distintos asuntos de la época preislámica, y mencionan que cuando todos reían, él más frecuentemente se limitaba a sonreír”.

Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era un modelo  práctico del Islam correcto en su humanidad, carácter y además, un modelo de moderación y equilibrio. Quien contempla las sentencias de la sahria Islámica a la que llamaba el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, observará el método de moderación y equilibrio muy claro en todas sus partes. Dijo Aisha: “El Mensajero de Al-lah siempre escogía lo más fácil entre dos opciones, en tanto y en cuanto esto no implicara un pecado; si eso constituía un pecado, él era quien más se alejaba de eso entre la gente. También el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «La religión es fácil. Quien se exige demasiado a sí mismo no la podrá soportar. No seáis extremistas y tratad de acercaros a la perfección. Albriciaos con la recompensa que recibiréis y fortificaos con la oración por la mañana, por la tarde y con la oración nocturna».

Y para conservar la moderación y el equilibrio, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, advirtió de todos los aspectos de exageración, especialmente en la religiosidad, rechazando el hecho de que algunos compañeros suyos exagerarban en la devoción de forma que les hace salir del círculo de moderación. En este sentido, dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ¡Oh gente! Tened cuidado de la exageración (en la religión), porque ciertamente destruyó a quienes os precedieron”.

Así, nos hace falta seguir los pasos del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con el fin de difundir el mensaje de luz y guía, puramente como fue revelado por Al-lah, Alabado sea, a todas las criaturas, con suavidad, bondad, compasión y reconciliación de las personas; pues el mensaje del Islam es toda justicia, toda misericordia, tolerancia, interés y humanidad.

    ¡O Nuestro Señor, concédenos Tu amor, el amor de Tú Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y de todas las obras que nos acercan a Tú amor,  haga Egipto una tierra de paz, seguridad y bienestar, y todos los países del mundo!