Los derechos de los padres y los parientes cercanos

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; Quien dice en el Noble Corán:

{وَقَضَى رَبُّكَ أَلَّا تَعْبُدُوا إِلَّا إِيَّاهُ وَبِالْوَالِدَيْنِ إِحْسَانًا إِمَّا يَبْلُغَنَّ عِندَكَ الْكِبَرَ أَحَدُهُمَا أَوْ كِلَاهُمَا فَلَا تَقُل لَّهُمَا أُفٍّ وَلَا تَنْهَرْهُمَا وَقُل لَّهُمَا قَوْلًا كَرِيمًا * وَاخْفِضْ لَهُمَا جَنَاحَ الذُّلِّ مِنَ الرَّحْمَةِ وَقُل رَّبِّ ارْحَمْهُمَا كَمَا رَبَّيَانِي صَغِيرًا}

“Tu Señor ha ordenado que no adoren sino a Él y que honren a sus padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no sean insolentes con ellos, ni siquiera les digan: “¡Uf!” Háblenles siempre con bondad. Trátenlos con humildad y compasión, y rueguen [por ellos diciendo]: “¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es Su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

El Islam ha venido con un mensaje tolerante, promoviendo toda buena moralidad, arraigando cada principio noble, guiando  a todo comportamiento recto y haciendo de los valores e ideales una forma de vida, controlando el equilibrio de los tratos entre las personas con la verdad, compasión, amor y de humanidad. Al-lah, Alabado sea,  dice:

{إِنَّ اللَّهَ يَأْمُرُ بِالْعَدْلِ وَالْإِحْسَانِ وَإِيتَاءِ ذِي الْقُرْبَى وَيَنْهَى عَنِ الْفَحْشَاءِ وَالْمُنكَرِ وَالْبَغْيِ يَعِظُكُمْ لَعَلَّكُمْ تَذَكَّرُونَ}

“Al-lah ordena la justicia, hacer el bien y ayudar a la familia; pero prohíbe la obscenidad, la mala conducta y la opresión. Así los exhorta para que reflexionen”.

Uno de los aspectos de la grandeza de la ley islámica es que define las reglas, los controles y las obligaciones de tratar con los padres y los parientes. Los padres son los que más merecen el respeto, el aprecio y el cuidado. Al-lah, Alabado sea, ha mandado en Su Libro Sagrado, tener piedad de nuestros padres. Al-lah, Alabado sea, combina el buen trato de los padres con su adoración y prohíbe asociarle nada. Dice Al-lah, Alabado sea:: {وَاعْبُدُوا اللَّهَ وَلَا تُشْرِكُوا بِهِ شَيْئًا  وَبِالْوَالِدَيْنِ إِحْسَانًا} “Adoren solamente a Al-lah y no dediquen actos de adoración a otros. Hagan el bien a sus padres”.

Al-lah, Alabado sea, nos ordena también alabarlo por Sus gracias, asociando el agradecimiento que se le debe al que se debe a los padres por su gran favor, la sublimidad de su posición y la grandeza de su grado. Nuestro maestro Abdul-lah Ibn Abbas, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Hay tres versículos  que contienen tres deberes indisociables, hasta el punto de que uno sólo debe aceptarse cumpliendo el otro, de los cuales: «Agradezca a Mí y a tus padres». Pues quien agradezca a Al-lah sin hacer lo mismo a sus padres, su acto no será aceptado.

El Islam elevó la posición de los padres, ordenó que los trataran con bondad y que hablara con ellos de manera afectiva. Según Abdul-lah Ibn Amr, que Al-lah esté complacido con él: “Vino un hombre al Profeta y le pidió permiso para ir a la lucha por la causa de Al-lah. El Mensajero de Al-lah le preguntó: “¿Viven tus padres?”. “Sí”, respondió el hombre. El Mensajero de Al-lah le dijo: “Entonces consagra tu vida a ellos”.

Las dos hijas del hombre virtuoso, mencionadas en el relato del profeta Moisés, la paz sea con él, dieron el mejor ejemplo en la bondad y el buen cuidado. Su padre era un anciano incapaz de trabajar. Lo sustituyeron en el trabajo sin queja ni cansancio.  Dice Al-lah, Alabado sea: “Cuando llegó a la aguada de Madián, encontró pastores dando de beber a sus rebaños, y vio que apartadas de ellos había dos mujeres que sujetaban a sus rebaños, entonces les preguntó: “¿Qué les sucede?” Respondieron [ellas]: “No podemos abrevar a nuestro rebaño hasta que los pastores se hayan ido, y nuestro padre es ya un anciano [para hacerlo él]”.

Según Yabir, que Al-lah esté complacido con él: Un hombre dijo al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¡Oh Mensajero de Al-lah! tengo bienes e hijos. Mi padre quiere apoderarse de mis bienes. El profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: «Tú y tus bienes pertenecen a tu padre».

Tenemos el mejor ejemplo en la señora Fátima, que Al-lah esté complacido con ella,  que era muy afectuosa, respetuosa y simpática con su padre, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,  Cuando entraba en su casa, ella se levantaba, le besaba y le hacía sentarse en su lugar. Lo hacía como signo de afecto, de alegría por su llegada y de respeto de su posición.

El Islam nos ordena respetar a los padres y no causarles molestias. Dijo Al-lah, Alabado sea: “Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no sean insolentes con ellos, ni siquiera les digan: “¡Uf!” Háblenles siempre con bondad”. Por lo tanto, Al-lah, Alabado sea, prohíbe perjudicarlos, incluso con la mínima palabra que describa la fatiga. Si hubiera una palabra menos ligera que “¡Uf!”, Al-lah, Alabado sea, la habría prohibido. A priori, el hombre no debe causarles molestias ni ofensas en ninguna forma. Dijo Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, a un hombre para exhortarlo a que trate bien a su padre: “No camines delante de tu padre, ni te sientes antes de que él lo haga, ni le llames con su propio nombre, ni le expongas a los insultos” Así, el musulmán debe evitar causar insultos a sus padres. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Calumniar a los padres de uno es una falta mayor. Los compañeros preguntaron: ¡Oh, Mensajero de Al-lah! ¿Puede una persona calumniar a sus propios padres? Él respondió: Sí, si uno calumnia (insulta) al padre de otra persona. Este último podría en venganza calumniar a su padre. Si calumnia a la madre de otra persona, el último podría en respuesta calumniar a su madre».

El islam recomienda que se trate bien a los padres y que se les acompañe con la mejor forma, aunque sean de una confesión diferente. A este respecto Al-lah, Alabado sea, dijo: “Si tus padres se esfuerzan por hacer que caigas en la idolatría de dedicar actos de adoración a otro que Dios, lo cual es algo que no te he enseñado, no los obedezcan pero trátenlos con respeto”.  Esta fue la actitud de Abraham, la paz sea con él, en su llamada a su padre. A este respecto dijo Al-lah, Alabado sea:

{وَاذْكُرْ فِي الْكِتَابِ إِبْرَاهِيمَ إِنَّهُ كَانَ صِدِّيقًا نَّبِيًّا * إِذْ قَالَ لِأَبِيهِ يَا أَبَتِ لِمَ تَعْبُدُ مَا لَا يَسْمَعُ وَلَا يُبْصِرُ وَلَا يُغْنِي عَنكَ شَيْئًا * يَا أَبَتِ إِنِّي قَدْ جَاءَنِي مِنَ الْعِلْمِ مَا لَمْ يَأْتِكَ فَاتَّبِعْنِي أَهْدِكَ صِرَاطًا سَوِيًّا * يَا أَبَتِ لَا تَعْبُدِ الشَّيْطَانَ إِنَّ الشَّيْطَانَ كَانَ لِلرَّحْمَنِ عَصِيًّا * يَا أَبَتِ إِنِّي أَخَافُ أَن يَمَسَّكَ عَذَابٌ مِّنَ الرَّحْمَنِ فَتَكُونَ لِلشَّيْطَانِ وَلِيًّا}

“Nárrales [¡oh, Mohamed!] la historia de Abraham que se menciona en el Libro. Era un hombre veraz, un Profeta. Cuando [Abraham] dijo a su padre: “¡Oh, padre mío! ¿Por qué adoras a lo que no oye ni ve ni puede beneficiarte en absoluto? ¡Oh, padre mío! Se me ha revelado un conocimiento que tú no tienes. Sígueme, y te guiaré por el sendero recto. ¡Oh, padre mío! No adores al demonio, porque el demonio fue desobediente con el Compasivo. ¡Oh, padre mío! Temo que te alcance un castigo del Compasivo y seas de los que acompañen al demonio [al Infierno]”.

Cuando la madre de Asmaa, hija de Abu Bakr, acudió a ella cuando esta madre aún era infiel, pidiéndole gracia, dijo Asmáa al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: Mi madre me ha visitado… ¿debo mantener buena relación con ella? Él dijo: “Sí, mantén la buena relación con tu madre”.

Tener piedad de los padres entraña numerosas ventajas y grandes utilidades que el siervo podría obtener tanto en este vida como en el más allá. Es uno de los motivos de la adquisición de la complacencia de Al-lah, Alabado sea. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “La complacencia de Al-lah va unida con la complacencia de los padres, y el enojo de Al-lah va unido con el enojo de los padres”.

Esta piedad es también la causa de disipar las preocupaciones y las desgracias. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos habló de la situación de los tres hombres obligados a refugiarse en una cueva por la lluvia. Una roca cayó para tapar la salida de la cueva. Se dijeron a sí mismos: Nuestra salida de esta desgracia residiría en el hecho de que cada uno recuerde sus buenas obras e invoque a Al-lah, Alabado sea para que nos salvara de esta situación. Uno de ellos dijo: ‘¡Oh Al-lah! Yo tenía mis padres ancianos a los que daba de beber antes que a nadie, pero un día me alejé de ellos demasiado, tratando de encontrar pasto para el ganado, por lo que tardé en volver a casa y cuando regresé los encontré dormidos; así que ordeñé para darles de beber la leche y no quise ni despertarles ni dársela de beber a nadie antes que a ellos. Entonces me quedé con el cuenco en la mano, esperando a que se despertaran hasta el amanecer y los niños llorando de hambre a mis pies. Por fin se despertaron y les di de beber su leche. ¡Oh Al-lah, si esto lo hice tratando de complacerte, libéranos de esta roca!’ Y en ese momento se descorrió un poco la roca sin que pudieran salir aún”. Así, la piedad hacia los padres fue causa de disipar las desgracias.

También, cualquiera que tenga piedad con sus padres será tratado de la misma manera por sus hijos. Pues la recompensa es tanto como la obra. Al-lah, Alabado sea, recompensó a Abraham, la paz sea con él, por su buen trato hacia su padre, concediéndole la obediencia de su hijo Ismael, la paz sea con él. El Noble Corán nos lo cita en forma de una de las más sublimes obediencia y bondad hacia los padres. Al-lah, Alabado sea, dice:

{فَلَمَّا بَلَغَ مَعَهُ السَّعْيَ قَالَ يَا بُنَيَّ إِنِّي أَرَى فِي الْمَنَامِ أَنِّي أَذْبَحُكَ فَانظُرْ مَاذَا تَرَى قَالَ يَا أَبَتِ افْعَلْ مَا تُؤْمَرُ سَتَجِدُنِي إِن شَاءَ اللَّهُ مِنَ الصَّابِرِينَ}

“Cuando [Ismael] alcanzó la pubertad, [Abraham] le dijo: ¡Oh, hijito mío! He visto en sueños que te sacrificaba; dime, qué opinas”. Le dijo: “¡Oh, padre mío! Haz lo que te ha sido ordenado; encontrarás, si Al-lah quiere, que seré de los pacientes”.

Tanto como la piedad hacia los padres da sus frutos en esta vida, lleva también la felicidad al musulmán en el más allá donde entrará en el Paraíso. Un hombre pidió permiso al profeta para hacer la yihad. El profeta le preguntó: ¿Tú madre aún vive? Sí, contestó.
Él dijo: “Regresa y quédate a sus pies, porque en ese lugar encontrarás el Paraíso”. También el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «El padre es la puerta mediana del Paraíso. Pues mantén la puerta, si quieres, o piérdela». Ibn Omar que Al-lah esté complacido con él y con su padre, preguntó a un hombre: ¿temes al infierno y te gusta tener acceso al paraíso? Sí, respondió el hombre. Volvió Ibn Omar a preguntarle ¿Están vivos tus padres? Dijo el hombre: Mi madre sigue viva, dijo Ibn Omar: “Juro por Al-lah, que si la dices palabras dulces y la ofreces comida, entrarás en el paraíso a condición de evitar los pecados mayores”.

A pesar de todo lo que se ofrece de bondad y beneficencia a los padres, no se les dará lo que se les debe. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «El hijo nunca podrá recompensar justamente a su padre, a menos que lo encuentre esclavo y lo libere».

Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Tanto como el islam aconseja bondad a los padres, recomienda que se trate bien a los parientes cercanos y les consagra derechos. Al-lah, Alabado sea,  dijo: “Sepan que Al-lah ha prescrito en Su Libro que sus parientes tienen más derecho a la herencia que sus hermanos en la fe”.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Al-lah Creó las criaturas y, cuando hubo terminado de ello, el parentesco familiar se levantó y se aferró de la cintura del Misericordioso. Al-lah le dijo: ya basta. Y el parentesco dijo: este es el lugar de quien se refugia en Ti de cortar los lazos de parentesco familiar. Al-lah le dijo: ¿Acaso no te satisface que vele por quien vela por ti y corte los lazos de quien los corte contigo? El parentesco respondió: “por supuesto, oh mi Señor”. Al-lah le replicó: “Así será”. El Mensajero de Al-lah dijo: “leed si queréis: ¡¿Es que, acaso, después de dar la espalda y sembrar la corrupción en la tierra, y cortar vuestros lazos de parentesco?!

El lazo del parentesco se realiza a través del hecho de visitarles, satisfacer  sus necesidades y ayudarles.  Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «La caridad ofrecida al pobre es una simple caridad, mientras que la ofrecida a un pariente cercano es doble: una caridad y una bondad devuelta al vínculo de parentesco». Esta bondad se realiza también aceptando la invitación de los familiares, visitando a su enfermo, siguiendo sus funerales, respetando a los ancianos entre ellos, tomando en misericordia a sus menores, tener el buen sentimiento hacia ellos e invocar a Al-lah en su favor.

Al-lah, Alabado sea,  hizo de la observación del vínculo de parentesco una causa de la bendición de edad y de la subsistencia abundante. El  Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Aquel que quiera tener una larga vida y un sustento abundante, que tenga piedad de sus padres y mantenga los lazos familiares». Nos indica también que la observación de este vínculo es el motivo de la absolución de los pecados. Un hombre vino a interrogar al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, diciéndole: He cometido un gran pecado, ¿tendré ocasión de arrepentirme?, ¡oh Mensajero de Al-lah! El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «¿Está viva tu madre? ». No, respondió el hombre. «¿Está viva tu tía materna? » Sí, dice el hombre. El profeta replica: «Trátale bien».

Por lo tanto, hay que tener cuidado de romper el vínculo de parentesco y evitar retribuir la mala acción de su semejante. Más bien hay que perdonar y absolver. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “El que mantiene los lazos familiares no es aquel que responde al bien con el bien, sino aquel que si se cortan los lazos familiares los une”. También un hombre dijo al Mensajero de Al-lah “¡Oh Mensajero de Al-lah! Tengo unos parientes a los que otorgo favores y ellos no me corresponden. Les hago el bien, pero me corresponden con el mal. Soy comprensivo con ellos y ellos me ignoran. El Mensajero de Al-lah le dijo: ‘Si lo que dices es así, sería como si les echaras cenizas ardiendo en sus bocas. Y Al-lah no cesará de ayudarte contra ellos, mientras persistas en tus acciones”.

El islam prohíbe romper el vínculo de parentesco, advirtiendo de los efectos negativos de esa ruptura en esta vida y en la Otra. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Ninguno es más merecedor del castigo de Al-lah en este mundo para aquel que lo cometió, junto con lo que es reservado para la otra vida, como el pecado de la injusticia y de cortar los lazos de parentesco”. Y dice también: «Quien rompe el vínculo de parentesco nunca entrará en el paraíso».

Hay que tener miedo de Al-lah, Alabado sea,  en lo que concierne a nuestros padres, observar nuestros vínculos de parentesco y tratar de la mejor manera posible con todos los seres humanos.

¡Oh Al-lah, Ayúdanos a tratar con bondad a nuestros padres, a observar nuestros lazos de parentesco, preserva a nuestro pueblo. Haz que Egipto sea paz, seguridad, abundancia y opulencia, así como todos los países del mundo!