Las moralidades públicas y su impacto en el progreso de las naciones

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: {قُلْ إِنَّنِي هَدَانِي رَبِّي إِلَى صِرَاطٍ مُّسْتَقِيمٍ دِينًا قِيَمًا مِّلَّةَ إِبْرَاهِيمَ حَنِيفًا وَمَا كَانَ مِنَ الْمُشْرِكِينَ} «Diles: “Mi Señor me ha guiado por el camino recto, que es el de la verdadera adoración y el de la religión monoteísta de Abraham, quien no era de los que asociaban divinidades a Al-lah”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Las naciones civilizadas y los países desarrollados hacen de la observancia de la moralidad pública un método de vida. Tales moralidades no están al margen de la vida, sino que forman parte integrante de la esencia de los valores y las moralidades humanas. Esto concuerda con las instrucciones de nuestra tolerante religión, que ancla un conjunto de etiquetas que organizan las relaciones entre el hombre y su Señor y entre él y todo el universo.

En la cabeza de estas moralidades está la limpieza. El islam presta especial atención a la limpieza del cuerpo, de la ropa y del lugar. Al-lah, Alabado sea, dice:

{يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آَمَنُوا إِذَا قُمْتُمْ إِلَى الصَّلَاةِ فَاغْسِلُوا وُجُوهَكُمْ وَأَيْدِيَكُمْ إِلَى الْمَرَافِقِ وَامْسَحُوا بِرُءُوسِكُمْ وَأَرْجُلَكُمْ إِلَى الْكَعْبَيْنِ وَإِنْ كُنْتُمْ جُنُبًا فَاطَّهَّرُوا وَإِنْ كُنْتُمْ مَرضى أَوْ عَلَى سَفَرٍ أَوْ جَاءَ أَحَدٌ مِنْكُمْ مِنَ الْغَائِطِ أَوْ لَامَسْتُمُ النِّسَاءَ فَلَمْ تَجِدُوا مَاءً فَتَيَمَّمُوا صَعِيدًا طَيِّبًا فَامْسَحُوا بِوُجُوهِكُمْ وَأَيْدِيكُمْ مِنْهُ مَا يُرِيدُ اللَّهُ لِيَجْعَلَ عَلَيْكُمْ مِنْ حَرَجٍ وَلَكِنْ يُرِيدُ لِيُطَهِّرَكُمْ وَلِيُتِمَّ نِعْمَتَهُ عَلَيْكُمْ لَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ} «¡Oh, creyentes! Cuando se dispongan a hacer la oración lávense el rostro y los brazos hasta los codos, pasen las manos [húmedas] por la cabeza y [laven] los pies hasta los tobillos. Si están en estado de impureza mayor, tomen un baño [completo]. Si están enfermos o de viaje o han hecho sus necesidades [biológicas] o han cohabitado con su mujer y no encuentran agua, usen [para la ablución virtual] tierra limpia y pásenla por el rostro y las manos. Al-lah no quiere imponerles dificultades, solo quiere purificarlos y completar Su favor sobre ustedes para que sean agradecidos», y {وَثِيَابَكَ فَطَهِّرْ} «purifica tus vestimentas». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Al despertarse del sueño, que lave sus manos tres veces antes de introducirlas en el recipiente de agua». Y dijo También: “¡Tengan cuidado de las dos acciones causantes de la maldición! Preguntaron: “¿Y cuáles son, Mensajero de Al-lah?” Respondió: “Realizar las necesidades en el camino de los viandantes o bajo la sombra (de los árboles)”.

El islam vincula la limpieza física con la moral, haciendo de la primera la causa de la otra. Cuando uno se preocupa por la limpieza del cuerpo, esto será causa del perdón por sus pecados. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando el siervo musulmán o creyente hace la ablución, al lavar su cara, el agua se llevará con la última gota se irán- todas las faltas que haya cometido con la vista. Al lavarse las manos, el agua se llevará todas las faltas que haya cometido con ellas. Al lavar sus pies, el agua se llevará todas las faltas a las que sus pies le han llevado. Y así hasta que quede puro y limpio de toda falta”. Mientras que el Islam se preocupa por la limpieza personal, presta atención a la limpieza pública. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Limpiad vuestros patios», y los patios encierran los de casas, escuelas, fábricas, clubes, parques, etc. También encierran las carreteras y los lugares, entre otras cosas. Hay que mantenerlos limpios, no hacer lo que es contra lo conveniente, dejarlos mejor que su estado original y ayudar a limpiarlos.

Entre las moralidades se cita el respeto del orden. Cada sociedad debe tener un orden y de reglas justas que enmarquen la conducta de sus individuos y preserven los derechos humanos que se comprometen a cumplir con sus deberes. Así se realiza el interés público, cuyo efecto benéfico corresponde a toda la sociedad. Meditando la situación de los países en progreso y de las sociedades prósperas, se comprende que la única causa de este progreso es el respeto de las leyes y el compromiso de aplicarlas. Esto encarna el respeto de los derechos de los demás y el principio de: derecho en cambio de deber. El hombre debe tratar a la gente de la misma manera que quiere que le traten a él, como signo de su fe completa. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Ninguno de vosotros será un verdadero creyente hasta que desee para su hermano lo que desea para sí mismo». Es una responsabilidad comunitaria que cabe todos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Cada uno de ustedes es un pastor, y cada uno de ustedes es responsable de su rebaño. El líder es un pastor sobre la gente y es responsable de su rebaño. El hombre es un pastor sobre su familia y es responsable de su rebaño. La mujer es un pastor sobre la casa de su esposo y sus hijos y es responsable de ellos. El siervo es un pastor sobre el dinero de su maestro y es responsable de su rebaño. Cada uno de vosotros es un pastor, y cada uno de vosotros es responsable de su rebaño”. El respeto del orden y el compromiso de sus restricciones llevan al reino de la equidad, donde se difunde el espíritu de la fraternidad, del amor y del afecto, de modo que toda la sociedad disfrutaría de la paz, la seguridad y la estabilidad.

Se cita también la observación del gusto público. El islam exhorta a todo aquello que corrija los comportamientos, haga sublimes los sentimientos y reúna los corazones en función de las normas universales bien convenidas. Al mismo tiempo, respeta las costumbres de la gente. La bendita sharia admite cualquier cosa buena que no disgusta a la gente y prohíbe cualquier cosa mala que les perjudique. Al-lah, dice: {الَّذِينَ يَتَّبِعُونَ الرَّسُولَ النَّبِيَّ الْأُمِّيَّ الَّذِي يَجِدُونَهُ مَكْتُوبًا عِندَهُمْ فِي التَّوْرَاةِ وَالْإِنجِيلِ يَأْمُرُهُم بِالْمَعْرُوفِ وَيَنْهَاهُمْ عَنِ الْمُنكَرِ وَيُحِلُّ لَهُمُ الطَّيِّبَاتِ وَيُحَرِّمُ عَلَيْهِمُ الْخَبَائِثَ} «Aquellos que sigan al Mensajero y Profeta iletrado [Mohamed], quien se encuentra descrito en la Tora y el Evangelio; [el Profeta] que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y solo les prohíbe lo prejudicial».

La observación del gusto público exige que el hombre economice al consumir la ropa, comida y bebida y se aleje del derroche legalmente prohibido y la apariencia inaceptable. Al-lah, Alabado sea, dice: {يَا بَنِي آدَمَ خُذُوا زِينَتَكُمْ عِنْدَ كُلِّ مَسْجِدٍ وَكُلُوا وَاشْرَبُوا وَلَا تُسْرِفُوا إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْمُسْرِفِينَ}   «¡Oh, hijos de Adán! Vistan con elegancia cuando acudan a las mezquitas. Coman y beban con mesura, porque Al-lah, no ama a los derrochadores». A ello se añade el respeto de las citas y de los compromisos. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh creyentes! Cumplid con vuestros compromisos». También hay que observar el gusto público en materia de movimiento, de vestimenta y del estilo general. Según Yabir Ibn Abdel-lah, que Al-lah esté complacido con él, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió que el hombre levante uno de sus pies sobre el otro mientras yace sobre su espalda. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice también: “Si se rompe la sandalia de alguno de ustedes que no camine con la otra hasta que la arregle”.

Por respeto a los sentimientos de la gente no se debe hacer un grito o un acto abominable para la gente. Según Ibn Umar que Al-lah esté complacido con él: “Un hombre eructó en presencia del Mensajero de Al-lah. Él le dijo: “aleja tu eructo de nosotros, ya que el más saciado en esta vida será el más hambriento el Día de la Resurrección”.

Este acto, que no está prohibido, contradice el gusto público. El más odioso es el que daña a la gente con el consumo de las cosas prohibidas que lanzan malos olores de bocas o ropa. Es necesario, pues, que el hombre observe el gusto público en sus actos, palabras y otros. Al-lah dice: {إِنَّ السَّمْعَ وَالْبَصَرَ وَالْفُؤَادَ كُلُّ أُولَئِكَ كَانَ عَنْهُ مَسْؤُولًا} «No hagan ni digan nada si no tienen conocimiento. Serán interrogados acerca de [lo que hayan hecho con] su oído, vista y corazón».

Entre las moralidades públicas está la necesidad de dirigir las buenas palabras a la gente. Al-lah, Alabado sea, dice: {وَقُل لِّعِبَادِي يَقُولُوا الَّتِي هِيَ أَحْسَنُ إِنَّ الشَّيْطَانَ يَنزَغُ بَيْنَهُمْ  إِنَّ الشَّيْطَانَ كَانَ لِلْإِنسَانِ عَدُوًّا مُّبِينًا} «Exhorta a Mis siervos a hablar con respeto, porque el demonio quiere sembrar la discordia entre ellos. El demonio es el enemigo declarado del ser humano». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «La buena palabra es un acto caritativo». A este respecto, se cita el uso de las buenas palabras que no disgustan. Pasando por un grupo de hombres que se cercaban alrededor de un fuego encendido, Umar que Al-lah esté complacido con él, odió decirles: ¡la paz sea con vosotros! oh gente del fuego, entonces dijo: ¡la paz sea con vosotros! oh gente de la luz.

Entre esas moralidades se cita el respeto a la vida privada y el evitar injerirse en lo que no le interesa al hombre. Al-lah, Alabado sea, dice: «No hagan ni digan nada si no tienen conocimiento. Serán interrogados acerca de [lo que hayan hecho con] su oído, vista y corazón». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Es señal del buen Islam de alguien dejar lo que no le atañe».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Entre las moralidades públicas que contribuyen al progreso de la sociedad está el pudor. Se trata de una moralidad islámica que impide al hombre hacer un acto del que será culpable y lo incita a abstenerse de todo lo que es odioso. Esta moralidad preserva contra la negligencia. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, muestra que el pudor está entre las moralidades de los mensajes anteriores diciendo: «Entre las palabras de la primera profecía que la gente obtuvo, están: Si no sientes vergüenza, haz lo que quieras».

El Mensajero de Al-lah pasó un día por el lado de un hombre de los Ansár que aconsejaba a su hermano acerca del pudor. El Mensajero de Al-lah le dijo: “Déjale, que la vergüenza es parte de la fe”. Según Abdul-lah Ibn Masoud que Al-lah esté complacido con él, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ¡Tened todo el pudor de Al-lah! Los compañeros dijeron: tenemos pudor, alabanza a Al-lah. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: No es esto. El perfecto pudor hacia Al-lah es preservar la cabeza y lo que entiende, el vientre y lo que contiene y recordar la muerte y la desgracia. Quien desea el más allá, debe cortar con el aquí abajo. Quien lo hace, tiene el perfecto pudor hacia Al-lah ». El pudor preserva al hombre contra el resbalón en el error. El que no tiene pudor carece de toda protección.

La virilidad es una de las moralidades que más contribuyen al desarrollo de la sociedad. Se trata de un término colectivo que encierra todos los sentidos humanitarios: las buenas cualidades, las nobles moralidades, dar bien a la gente, proteger el alma de los pecados, preservar el mango de la inutilidad y evitar todo lo que es culpable. Dicen: «Quien trata a la gente sin dañarla, les habla sin mentirles y les promete sin faltar a sus compromisos, así que su generosidad es perfecta, su integridad es obvia, su hermandad se hace obligatoria y la blasfemia contra él está prohibida».

La virilidad del hombre lo hace de buena apariencia y de buen corazón. Así, cumple las órdenes de su Señor tanto solemne como confidencialmente. No se muestra virtuoso ante el mundo para violar las leyes de Al-lah mientras está solo. narró Zaubán que el Mensajero de Al-lah dijo: “Ciertamente, conozco gente de mi comunidad que llegará al Día de la Resurrección con tantas buenas obras como montañas de Tihámah, pero Al-lah, los hará polvo”. Zaubán dijo: “Oh, Mensajero de Al-lah, descríbenos cómo son, cuéntanos más, para que no seamos como ellos sin saberlo. El Mensajero de Al-lah dijo: “Ellos son vuestros hermanos y de vuestra raza, rezan por la noche como ustedes lo hacen, pero serán gente que, cuando están a solas, transgreden los sagrados límites de Al-lah, (es decir, hacen cosas prohibidas)”.

La virilidad hacia las personas reside en prestarles asistencia, en preocuparse por sus intereses y en que el hombre ama por ellos lo que ama por sí mismo. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «El musulmán es hermano de otro musulmán, no lo oprime ni lo entrega a su enemigo, dejándolo sin ayuda. Al-lah acude en ayuda de aquél que acude en ayuda de su hermano. A quien libera de una pena a un musulmán, Al-lah lo libera de otra en el Ultimo Día. Y a quien cubra los defectos de su hermano, Al-lah, le cubrirá los suyos en el Día del Juicio.»

También dice: «Las personas más queridas por Al-lah son las más beneficiosas para la gente. Los actos más amados con Al-lah son: un bien que le traes a tu hermano, una desgracia que le disipas, pagas una deuda en su lugar o le sacias el hambre. Si camino con un hermano por un caso, me vale más que hacer un retiro espiritual en mi mezquita».

El islam estableció un importante conjunto de moralidades públicas que, cuando una comunidad se compromete a ellas, alcanzará su plenitud y su progreso. Es una ley divina inalienable. Por lo tanto, es necesario comprometerse con esos principios y aplicarlos en nuestra conducta para ser felices tanto en este mundo como en el más allá.

¡Oh Al-lah, muéstranos lo que nos es útil en este mundo que en el más allá, guíanos hacia lo que es beneficioso para nuestro país y nuestra patria y salvaguarda a Egipto, a su pueblo, a su ejército y a su policía!