Los valores humanos de la sura de Las moradas

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

Diles: “Mi Señor me ha guiado por el camino recto, que es el de la verdadera adoración y el de la religión monoteísta de Abraham, quien no era de los que asociaban divinidades a Al-lah”. Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero, quien dijo: «No he sido enviado sino para enseñar los buenos modales». ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

El Noble Corán contiene muchas aleyas que establecen los nobles modales y los sublimes valores; y más aún, existen suras completos que fueron revelados con el fin de establecer una sociedad humana civil, como el sura de las moradas «Al-Huyurat», que establece una serie de valores y modales, de entre estos valores se cita el hecho de averiguar y corroborar todos los asuntos, especialmente si se trata del honor de la gente. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho». Así, el Islam basa todas las sentencias en la certeza y la corroboración. El profeta Salomón, la paz sea con él, cuando la abubilla le vino con la noticia de la gente que adoraba el sol, describiendo esta noticia con «la cierta noticia», entonces Salomón no recibió la noticia sin corroborarla, sino la averiguó. Dice  Al-lah, Alabado sea: «Dijo [Salomón a la abubilla]: “Veremos si has dicho la verdad o eres de los que mienten». También dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Es suficiente hacer que un hombre sea mentiroso con solo ir expandiendo todo lo que escucha por ahí”. En este contexto, dice el Imán Al-Nawawi, que Al-lah le tenga en Su misericordia: «Es porque el hombre siembre escucha la verdad y las mentiras; pues si dice todo lo que escucha, será mentiroso por decir lo que no es correcto». También un hombre vino a Umar Ibn Abdel-Aziz, que Al-lah esté complacido con él, y le transmitió una noticia. Dijo Umar: «Si quieres, examinamos lo que dices, pues si eres mentiroso, estarás incluido en la sentencia de la aleya: «Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad», si eres sincero, estarás incluido en la sentencia de la aleya: «Al difamador que siembra la discordia», y si quieres te perdonamos». Dijo el hombre: «¡perdóname, oh emir de los creyentes!, que no lo haré otra vez». Si cada uno de nosotros examina y corrobora la veracidad de las noticias antes de emitir la sentencia, los rumores perderán su influencia, y los que difunden estos rumores se negarán de difundirlos.

Se cita también la abstención de la calumnia. Dice Al-lah, Alabado sea: «Ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Al-lah, porque Al-lah es Indulgente, Misericordioso». También narró Abu Huraira que el Mensajero de Al-lah dijo: ¿Sabéis lo que es difamar? Y le fue respondido: Al-lah y su mensajero lo saben mejor. Entonces él dijo: El decir algo sobre su hermano y que le disgusta. Alguien preguntó: ¿Pero si mi hermano es tal como lo digo? Él respondió: Y si él fuera como decís, entonces sois culpables de difamar, y si no fuera lo que vosotros decís entonces sois culpables de calumnia (que es peor que la difamación). El motivo de la calumnia es que el hombre se preocupa por los defectos de los demás y se olvida de los suyos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «uno de vosotros ve bien el menor error en su hermano y finge olvidar sus propios errores». Además, se pide al hombre que rechace las ofensas lanzadas al honor de su hermano. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Quien defiende el honor de su hermano (cuando está ausente) Al-lah protegerá su rostro del infierno el día del juicio”.

También se cita el hecho de abstenerse de las malas referencias insultantes. Al-lah, Alabado sea, dice: «No difamen ni pongan apodos ofensivos», y dice: «¡Ay del castigo que les aguarda al difamador y al calumniador!». Se trata de los que difaman a los demás, los declaran culpables y los llaman con apodos que les son odiosos. La desgracia será el destino de estos calumniadores.

Dijo Abdul-lah Ibn Masoud, que Al-lah esté complacido con él: “Cuando fue revelada la aleya del azaque, hacíamos de porteadores para que podamos dar alguna. Entonces, vino un hombre y dio un abundante azaque. Dijeron (los hipócritas): ‘Lo ha hecho para que lo vean y hablen de él’. Después llegó otro hombre y dio un azaque equivalente a cuatro puñados. Dijeron: ‘Ciertamente Al-lah no necesita de estos cuatro puñados’. En ese momento descendió la aleya del Corán:
‘[Son estos hipócritas] los que critican a aquellos creyentes que dan por amor a Al-lah más de lo que están obligados a dar, y también a los que no encuentran excepto su trabajo, y se burlan de ellos”.

Se cita también el hecho de no burlarse de los demás, esto no conviene al verdadero musulmán. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, creyentes! No se burlen unos de otros, porque pudiera ser que los que son blancos de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan». Nuestra religión nos prohíbe todo lo que dañe a los demás. El musulmán sólo hace el bien y no causa molestias a los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohíbe todo lo que es perjudicial: dicho, acto o signo.

Él anclaba en el hombre lo que le eleva. Según Umm Musa: Abdul-lah Ibn Masoud fue citado en la casa de Ali, quien enumeró sus virtudes y dijo: Ibn Masoud, un día, subió a un árbol que quería esconderse de sus amigos. Éstos se burlaron de sus delgados pies. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ¿De qué se ríen? Estos pies están en la balanza del Día del Juicio más pesados que el monte de Ohud».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Uno de los grandes valores contenidos en el sura de las moradas es la elevación del principio de fraternidad y reconciliación. Dice Al-lah, Alabado sea: «Los creyentes son hermanos entre sí; reconcilien a sus hermanos y tengan temor de Al-lah para que Él les tenga misericordia». La reconciliación es un gran valor exhortado por este sura, incluso por nuestra religión, que establece una sociedad humana coherente y tolerante y vela por afianzar el valor de la convivencia en el ambiente del afecto y del acercamiento, lejos de la controversia. Es el remedio para todas las cuestiones contenciosas y conflictivas.

En el marco de la familia, el Noble Corán nos incita en caso de desacuerdo entre las parejas, difícil de resolver, a enviar árbitros íntegros. Al-lah, Alabado sea, dice: «Si temen la ruptura del matrimonio, apelen a un mediador de la familia de él y otro de la familia de ella. Si tienen el deseo íntimo de reconciliarse, Al-lah los ayudará a llegar a un acuerdo. Al-lah todo lo sabe y está bien informado».

Este espíritu conciliador debe extenderse a toda la sociedad. Al-lah, Alabado sea, dice: «En la mayoría de las conversaciones secretas no hay ningún bien, excepto las que sean para coordinar una ayuda social, hacer una buena acción o reconciliar entre las personas. A quien lo haga anhelando complacer a Al-lah, lo agraciaré con una grandiosa recompensa».

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, muestra la retribución de la reconciliación y los malos efectos de la animosidad. Narró Abu Al Dardáa que el Mensajero de Al-lah dijo: “¿No debo acaso contarles de lo que es mejor de la oración, el ayuno y la caridad?” Dijeron: «Sí, o Mensajero de Al-lah». Dijo: Reconciliar a las relaciones. Pues, romper las relaciones, esto es la navaja que afeita, en este caso no afeita el pelo, lo que afeita es (la fe)”.

Para el verdadero musulmán, la reconciliación es un método de vida. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Hay personas que abren el bien y cierran el mal y otras que cierran el bien y abren el mal. Bienaventurado el que Al-lah confía al bien y desgraciado el que sólo hace el mal».

¡Oh Al-lah, guíanos a los mejores modales, que Tú solo puedes guiar a ellos, y protégenos de los peores modales, que Tú solo puedes proteger de ellos, conserva a Egipto y a todos los países del mundo!