El concepto del martirio y la posición de los mártires

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

«Los que mueren dando testimonio [de su fe] recibirán su recompensa y su luz».

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, alabado sea, seleccionó a unos siervos y los prefirió con el martirio. En este sentido, dice Al-lah, alabado sea: «para que Al-lah ponga a prueba a los creyentes y honre con la muerte dando testimonio [de su fe] a algunos». Y por la dignidad del nombre del martirio se nota que adquirió muchos sentidos; ya que son mártires, en primer lugar: porque Al-lah, alabado sea, y sus ángeles, la paz sea con ellos, dan testimonio que ellos merecen el Paraíso. En segundo lugar: porque están vivos y colmados de gracias junto a su Señor; y en tercer lugar: porque son testigos de que Al-lah, alabado sea, cumple Su promesa respecto al destino que tendrán en la otra vida, además de otros sentidos más de honra y dignidad que indican la posición de los mártires. Dice Al-lah, alabado sea: «Quien caiga en combate por la causa de Al-lah, sus obras no habrán sido en vano. [Al-lah] los guiará, infundirá paz en sus corazones, y los introducirá en el Paraíso que ya les había dado a conocer».

Así que nadie merece ser más anhelado a la misericordia de Al-lah de un hombre que presentó su alma por su patria, la defendió y murió por ella, así consigue el grado de martirio, que trata de un comercio de gran ganancia. Dice Al-lah, alabado sea: «Al-lah ha comprado a los creyentes, a cambio del Paraíso, sus vidas y sus bienes materiales que ofrecen por la causa de Al-lah», por lo tanto, la posición del martirio está muy elevada.

La muerte por la causa de Al-lah se divide en grados, el más sublime de los cuales es la muerte durante la lucha contra el enemigo defendiendo la patria y anhelando la complacencia de Al-lah. Dice  el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «No hay nada más querido para Al-lah que dos gotas y dos huellas: una gota de lágrima derramada por el temor de Al-lah y una gota de sangre derramada por la causa de Al-lah; y en cuanto a las huellas: una huella que se deja luchando por la causa de Al-lah y una huella que se deja al caminar hacia la mezquita».

Hay grados de martirio que tienen la misma posición. De este tipo se cita todo aquel que muere defendiendo su patria o las posesiones de la misma, intentando elevarla, como el policía que protege los lugares de culto, protege a los turistas que visitan nuestro país, o defiende y conserva los monumentos. Al morir por su fidelidad a su trabajo o su preocupación por cumplirlo como conviene ser estará por la causa de Al-lah.

También se considera mártir todo aquel que muere defendiendo su alma, o la de los demás, conservando su honra o la honra de los demás, su dinero o el de los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Cualquiera que muere defendiendo su dinero, familia, sangre o religión es un mártir». Todos estos conservan sus países y sus posesiones, protegen las propiedades, las almas y los honores que el Islam advirtió de violarlas y ordenó protegerlas. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Todo musulmán es inviolable para otro musulmán: en su vida, honor y bienes».

Y por ser el martirio una donación de Al-lah, Alabado sea, que otorga a los mejores humanos después de sus profetas y mensajeros, estos será en las mejores posiciones en el Día del Juicio. De los frutos del martirio se cita que los mártires no perciben la dificultad de la muerte. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “El único sufrimiento que siente el mártir cuando muere es el que vosotros podéis sentir con la picadura de una hormiga”. Están seguros de la tormenta y la prueba de la tumba, y además, sus buenas obras nunca se cesan. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Todo difunto concluye sus acciones con su muerte, excepto el que muere para la defensa de la causa de Al-lah, puesto que sigue aumentando la recompensa de sus acciones hasta el Día del Juicio y se le libra de la prueba de la tumba”. También tendrán una gran recompensa, ya que el mártir es perdonado desde el momento en que su sangre es derramada; se le mostrará su lugar en el Paraíso; se le eximirá de la prueba de la tumba y estará seguro en el Día del Gran Terror.

Por otra parte, al ser resucitado en el Día del Juicio Final, la herida del mártir tiene el olor del almizcle.  En este contexto, dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «¡Por Aquél que tiene mi alma en Su mano! Ninguno de vosotros es herido en la causa de Al-lah, y Al-lah sabe más quien es herido en Su causa, sin que llegue el Día de la Resurrección con su herida teniendo el color de la sangre pero con el olor del almizcle».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Nuestros mártires seguirán eternos en la memoria de la nación, como ejemplo de sacrificio, virilidad, honor y buen ejemplo. Por esta causa, Al-lah, alabado sea, quiso otorgarles la vida eterna y verdadera. Dice Al-lah, alabado sea: «Pero no crean que quienes han caído defendiendo la causa de Al-lah están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor». Y dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Sus almas están dentro de unas aves verdes que tienen unas lámparas colgadas del Trono y vuelan en el Paraíso como quieran, luego regresan a aquellas lámparas. Su Señor los miró y les Dijo: ¿Queréis cualquier cosa? Dijeron: ¿Qué más podemos desear, mientras paseamos por el Paraíso como queremos? Se los Preguntó tres veces y cuando vieron que no Dejaría de preguntárselos, dijeron: ¡Oh, Al-lah! Queremos que Devuelvas nuestras almas a nuestros cuerpos para morir por Tu Causa otra vez. Y cuando vio que no necesitan nada, los Dejó”.

Quien pide a Al-lah sinceramente que le otorgue el martirio, Al-lah se lo concederá. En este sentido, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Quien busca el martirio sinceramente le será concedido (su recompensa), aunque no lo logre». Así que si el musulmán se preocupa de proteger su religión y patria, conservar las posesiones de su país y muere por este fin será un mártir.

¡Qué buena recompensa la que tendrán aquellos que Al-lah, alabado sea los selecciona para conseguir el martirio, honrándoles con la compañía de los profetas, veraces y benévolos! y ¡Qué buena compañía! Dice Al-lah, alabado sea: «Los que obedezcan a Al-lah y al Mensajero estarán con los bienaventurados: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!».

¡Oh Al-lah, tenga a nuestros mártires en Tu misericordia, protege a Egipto y a todos los países del mundo!