Nuestro deber hacia el Noble Corán
3 de Gamada Al-Awal, 1437 H, 12 de febrero de 2016

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Primero: Los elementos

  • El Noble Corán es el milagro inmortal del Islam.
  • El rango y las virtudes del Noble Corán.
  • El rango de la gente del Noble Corán en esta vida y en la Otra.
  • El deber de los musulmanes hacia el Noble Corán:
  • a) Engrandecer, leer y meditar sus aleyas,
  • b) seguir sus ejemplos y morales,
  • c) aplicar sus órdenes y prohibiciones.

Segundo: Pruebas del Corán y de la Sunna

Pruebas del Corán

– Alá hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación [de la verdad] de diversas formas –[una escritura divina] ante la cual se estremece la piel de los que temen a su Señor: [pero] después su piel y sus corazones se distienden con el recuerdo de [la gracia de] Alá. Así es la guía de Alá: con ella guía Él a quien quiere [ser guiado], pero aquel a quien Alá deja que se extravíe jamás podrá hallar quien le guíe. (Corán, 39:23)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Si hubiéramos hecho descender este Corán sobre una montaña, la verías en verdad humillarse y hacerse pedazos por temor a Alá. Y planteamos [todas] estas parábolas a los hombres para que puedan [aprender a] reflexionar. (Corán, 59:21)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Y así, también, [Oh Muhammad,] te hemos revelado un mensaje vivificante, [que te llega] por mandato Nuestro. [Antes de que te llegara este mensaje,] tú no sabías qué era la revelación, ni [lo que implica] la fe: pero [ahora] hemos hecho de este [mensaje] una luz con la que guiamos a quien queremos de Nuestros siervos: y, ciertamente, tú has de guiar también [a los hombres por medio de él] al camino recto, el camino que conduce a Alá, de quien es todo cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¡Si, en verdad, en Alá están el principio y el fin de todas las cosas! (Corán, 42:52-53)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa. (Corán, 17:9)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Ciertamente, somos Nosotros quienes hemos hecho descender, gradualmente, este recordatorio: y, ciertamente, somos Nosotros quienes en verdad lo protegemos [de toda alteración]. (Corán, 15:9)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Por eso, hemos hecho en verdad este Corán fácil de tener presente: ¿quién, pues, está dispuesto a dejarse amonestar? (Corán, 54:17)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Así hacemos descender gradualmente por medio de este Corán todo aquello que da salud [al espíritu] y es una misericordia para quienes creen [en Nosotros] (Corán, 17:82)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Y si tenéis dudas sobre cualquier porción de lo que hemos hecho descender, gradualmente, sobre Nuestro siervo [Muhammad], presentad un sura comparable en mérito, e invocad a cualquier otro aparte de Alá para que dé testimonio por vosotros -si lo que decís es verdad. (Corán, 2:23)

– Alá, Exaltado sea, dijo: [Hemos expuesto todo esto en esta] escritura divina bendecida que te hemos revelado, [Oh Muhammad,] para que los hombres reflexionen sobre sus mensajes y para que los dotados de perspicacia los tomen en serio. (Corán, 38:29)

– Alá, Exaltado sea, dijo: Di: “¡Si la humanidad entera y todos los seres invisibles se unieran para producir algo parecido a este Corán, no podrían producir nada parecido aunque se esforzaran al máximo en ayudarse mutuamente!” (Corán, 17:88)

Pruebas de la Sunna

– Aisha, Alá esté complacido con ella, dijo al preguntarla acerca del carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “El carácter del Profeta era el Corán.” (Musnad Ahmad)

– Aisha, Alá esté complacido con ella, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Aquel que recita el Corán fluidamente estará en compañía de los nobles y virtuosos; aquel que recite el Corán titubeante y con dificultad tendrá una doble recompensa”. (Sunan Abu Daud)

– Anas Ibn Malik, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Ciertamente, Alá tiene unos tipos de gente. Dijeron: ¿Quiénes son, Mensajero de Alá? Dijo: la gente del Corán (los que lo recitan, memorizan y aplican sus veredictos”. (Sunan Ibn Maga)

– Abdul- Lah Ibn Masúd, Alá esté complacido con él, relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Cuando una persona recita una letra del Libro de Alá, es una buena acción, pero trae consigo una recompensa igual a diez veces su valor. Yo no digo que Alif-Lam-Mim sea una letra, sino que Alif es una letra, Lam es otra letra y Mim es una letra”. (Sunan Tirmídi)

– De Abdul- Lah Ibn Masud, Alá esté complacido con él, que dijo: “Me dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: Recita el Corán para mí. Le dije: ¡Oh Mensajero de Alá! ¿Recito para ti y a ti se te ha revelado? Dijo: Ciertamente, me gusta escuchar el Corán a otro que no sea yo. Así que le recité la azora ‘Las Mujeres’ hasta que llegué a esta aleya: ¿Y qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti (Muhammad) como testigo sobre éstos? Dijo: Es suficiente con eso. Me volví hacia él y vi cómo sus ojos derramaban lágrimas”. (Hadiz acordado)

– Abu Malik Al-Ashari, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “El Corán será una prueba a favor o en contra”. (Sahih Muslim)

– Se transmitió de Abu Musa Al Asharí, Alá esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “El ejemplo del creyente musulmán que recita el Corán es como la toronja: su olor es bueno y su sabor es bueno. El ejemplo del creyente musulmán que no recita el Corán es como el dátil: no tiene olor pero su sabor es dulce. El ejemplo del hipócrita que recita el Corán es como el arrayán: tiene buen olor pero su sabor es amargo. Y el ejemplo del hipócrita que no recita el Corán es como la tuera: que no tiene olor y su sabor es amargo.” (Hadiz acordado)

– Uqba Ibn Amer Al-Guehni, Alá esté complacido con él, relata que el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, nos dijo cuando estábamos en Al-Saffa: “Quien quiere ir a Buthan o Al-Aquiq para coger lícitamente  dos camellas buenas y de grandes gibas. Dijeron: Todos nosotros, Mensajero de Alá. Les contestó: si uno de vosotros va a la mezquita todos los días para aprender dos aleyas coránicas, sería mejor para él que dos camellas y si son tres aleyas, pues tres camellas”. (Sunan Abu Daud)

– Abu Imama, Alá esté complacido con él, relata que ha escuchado al Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, decir: “En el Día del Juicio Final, comparecerán el Corán y aquellos que lo practicaban en este mundo. Comenzarán por la azora de ‘La Vaca’ y ‘La Familia de Imrán’, que hablarán en defensa de aquellos que las hayan recitado y obrado de acuerdo con ellas.” Lo relató Muslim.

– Abu Abdul-Rahman Al-Salmi, Alá esté complacido con él, dijo: “Cuando aprendíamos diez aleyas del Corán, no aprendemos las diez siguientes sin antes saber lo lícito y lo ilícito de las anteriores”. (Musanaf Abdel-Raziq)

El tema:

El Noble Corán es el gran milagro del Islam en todo tiempo, ya que tanto los seres humanos como los genios no pudieron producir nada parecido a él. Alá, Exaltado sea, dijo: Di: “¡Si la humanidad entera y todos los seres invisibles se unieran para producir algo parecido a este Corán, no podrían producir nada parecido aunque se esforzaran al máximo en ayudarse mutuamente!” (Corán, 17:88) Tampoco pudieron producir diez suras o un solo sura, ya que Alá, Exaltado sea, dijo: “y por eso afirman: “Di [Muhammad]: “¡Presentad, entonces, diez suras comparables en mérito, inventadas [por vosotros], y llamad [para ello] en vuestra ayuda a quien podáis, aparte de Alá, si es verdad lo que decís!” (Corán, 11:13) Y Alá, Exaltado sea, dijo: “Y si tenéis dudas sobre cualquier porción de lo que hemos hecho descender, gradualmente, sobre Nuestro siervo [Muhammad], presentad un sura comparable en mérito, e invocad a cualquier otro aparte de Alá para que dé testimonio por vosotros, si lo que decís es verdad”. (Corán, 2:23)

Alá, Exaltado sea, ha hecho descender el Corán al corazón del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, a fin de guiar a la gente al camino recto e iluminar su vida. Es la constitución de los musulmanes que vivifica los corazones, eleva las almas y las morales. Alá, Exaltado sea, dijo: “Alif. Lam. Mim. Esta escritura divina, sin lugar a duda, es una guía para quienes son conscientes de Alá, que creen en [la existencia de] lo que está fuera del alcance de la percepción humana, son constantes en la oración, y de lo que les proveemos como sustento gastan en los demás”. (Corán, 2:1-3) Alá, Exaltado sea, dijo: “Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa”. (Corán, 17:9) Quien se aferra al Corán, se salvará de las tentaciones ya que es el alma del creyente y la luz de su guía. Alá, Exaltado sea, dijo: “Y así, también, [Oh Muhammad,] te hemos revelado un mensaje vivificante, [que te llega] por mandato Nuestro. [Antes de que te llegara este mensaje,] tú no sabías qué era la revelación, ni [lo que implica] la fe: pero [ahora] hemos hecho de este [mensaje] una luz con la que guiamos a quien queremos de Nuestros siervos: y, ciertamente, tú has de guiar también [a los hombres por medio de él] al camino recto, el camino que conduce a Alá, de quien es todo cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¡Si, en verdad, en Alá están el principio y el fin de todas las cosas!” (Corán, 42:52-53)

Debido a la belleza de la luz del Corán, los genios creen en él al escucharlo y regresaron a su gente como advertidores, como relatan estas aleyas: “Y, ¡he ahí! que dirigimos hacia ti [Oh Muhammad] a un grupo de seres invisibles, para que pudieran escuchar el Corán; y tan pronto como se apercibieron de él, dijeron [entre ellos]: “¡Escuchad en silencio!” Y al acabar [la recitación], regresaron a su gente como advertidores. Dijeron: “¡Oh pueblo nuestro! ¡En verdad, hemos oído una revelación que se ha hecho descender después [de la] de Moisés, [y] que confirma lo que aún queda [de la Tora]: guía a la verdad y a un camino recto. “¡Oh pueblo nuestro! Responded a la llamada de Alá, y creed en Él: Él os perdonará [lo pasado] de vuestros pecados, y os librará de un castigo doloroso [en la Otra Vida]. Pero quien no responda a la llamada de Alá no podrá escapar [de Él] en la tierra, ni tendrá ningún protector contra a Él [en la Otra Vida]: ésos están claramente extraviados”. (Corán, 46:29-32)

Si esta es la situación de los genios con el Corán, los ángeles también tienen otra situación. Usaid Ibn Hudair dijo: Cuando recitaba por la noche el sura de “La vaca”, su yegua que estaba atada empezó a moverse y se calló cuando él se calló. Volvió a recitar y la yegua hizo lo mismo. Su hijo Yahia estaba cerca de ella, por eso, le cogió para que no le cause daño y levantó su cabeza hacia el cielo para que no veala yegua. La mañana siguiente contó lo ocurrido al Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, que le dijo: Recita, Ibn Hudair, recita, Hbn Judair. Dijo: Temía que alcanzaría la cabeza de Yahia porque estaba muy cerca de ella, por eso he ido hacia él y levanté mi cabeza hacia el cielo, he visto una sombra que tenía lámparas, he salido para no verla. Dijo el Profeta: “¿Sabes, quiénes son?” Dijo: No. Dijo: “Son los ángeles que se acercaron al escuchar tu voz. Si seguías leyendo, la gente podría verlos. No te escondes de ellos”. (Sahih Bujari) Así es la influencia del Corán cuando se recita.

          El Noble Corán es la palabra de Alá, Exaltado sea, que se encargó de resguardarla de las falsificaciones y las alteraciones: “Ciertamente, somos Nosotros quienes hemos hecho descender, gradualmente, este recordatorio: y, ciertamente, somos Nosotros quienes en verdad lo protegemos [de toda alteración]”. (Corán, 15:9) Quien lo cita, dice la verdad, quien lo aplica tendrá recompensas, quien juzga con él será justo. Es una clemencia y curación, ya que Alá, Exaltado sea, dijo: “Así hacemos descender gradualmente por medio de este Corán todo aquello que da salud [al espíritu] y es una misericordia para quienes creen [en Nosotros]” (Corán, 17:82) Abdul-Lah, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: Este Corán es el banquete de Alá, comed de Su banquete lo que podáis. Este Corán es la cuerda de Alá, la luz clara y la curación útil que es una protección a quien se aferra a él, salvación a quien lo siga. Recitadlo ya que Alá os compensa por cada letra diez recompensas, no digo ALif,Lam, Mim una letra, sino ALif es una letra, Lam es una letra y Mim es una letra.

          Alá, Exaltado sea, elevó su rango, describiéndolo con los altas cualidades y los mejores nombres para que la gente sepa su rango y grandiosidad, pues, Alá, Exaltado sea, dijo: “Una escritura divina [es esta], con mensajes que han sido hechos claros en y por sí mismos, y además han sido enunciados explícitamente [que te ha sido revelada] por la gracia de Uno que es Sabio, Consciente de todo”. (Corán, 11:1) Alá, Exaltado sea, dijo: “ciertamente, es una escritura divina sublime, a la que no alcanza la falsedad, ni abierta ni furtivamente, [por ser] revelación de Uno realmente Sabio, digno de toda alabanza”. (Corán, 41:41-42) Existen muchas cualidades que demuestran su grandiosidad, rango y estimación.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  nos informó de las diversas virtudes del Noble Corán que benefician al hombre en esta vida y en la Otra, entre ellas:

La beneficencia para la gente del Corán, ya que se transmitió de Uzmán Ibn Affán, Alá esté complacido con él, que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “El mejor de vosotros es aquel que aprende el Corán y lo enseña”. (Lo relató Al Bujari)

La dignidad elevada de sus recitadores. Se transmitió de Abdul-Lah Ibn Amr Ibn Al As, Alá esté complacido de los dos, que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “Se le dirá a aquel que haya estudiado el Corán y lo haya puesto en práctica: ‘¡Recita como lo hacías en la vida y eleva tu categoría. Pues, tu grado en el Jardín será de acuerdo con la última aleya que recites!” (Sunan Abu Daud)

La intercesión de los recitadores. Se transmitió de Abu Umáma, Alá esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Alá, Él le bendiga y le dé paz: “¡Recitad el Corán, ya que ciertamente vendrá en el Día del Juicio a interceder por el que lo haya recitado y puesto en práctica!” (Lo relató Muslim)

La gran recompensa para sus recitadores. Se transmitió de Ibn Masud, Alá esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Alá, Él le bendiga y le dé paz: “Quien recite una letra del Libro de Alá, tiene una buena acción (hásana) en su haber. Y la ‘hásana’ equivale a otras diez iguales. Y no digo: ALIF LAM MIM una sola letra, sino que ALIF es una letra, LAM es una letra y MIM es una letra”. (Lo relató At Tirmidí)

La protección de las casas en las cuales se recita el Corán. Se transmitió de Abu Huraira, Alá esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Alá, Él le bendiga y le dé paz: “No convirtáis vuestras casas en cementerios. Verdaderamente, el diablo huye de la casa en la que se recita la azora de ‘La Vaca’”. (Lo relató Muslim) Aparte de otras virtudes infinitas. Ibn Sirin dijo: “Los ángeles acuden a la casa en la que se recita el Corán y los diablos salen de ella. Sus dueños tendrán una gran provisión y muchos bienes. Los diablos acuden a la casa en la que no se recita el Corán y salen de ella los ángeles y sus dueños no tendrán provisiones ni bienes. (Musanaf Ibn Abi Shiba)

Si meditamos el caso de los Compañeros del Profeta, Alá esté complacido con ellos, con el Noble Corán, encontraríamos que no se contentaron sólo con su lectura o audición, sino también la meditación de sus aleyas y así lo aplicaron de dichos y hechos, ejecutando sus órdenes y alejándose de sus prohibiciones. Umar Ibn Al-Jattab memorizó el sura de “La vaca” en ocho años porque empeñaba aprenderlo y ejecutarlo. Abu Abdul-Rahman Al-Salmi, Alá esté complacido con él, dijo: “Cuando aprendíamos diez aleyas del Corán, no aprendemos las diez siguientes sin antes saber lo lícito y lo ilícito de las anteriores”. (Musanaf Abdel-Raziq)

Debido a que los Compañeros, Alá esté complacido con todos ellos, conocían y convivían con las aleyas del Noble Corán, les encontramos apresurando a la obediencia de las órdenes de Alá, Exaltado sea, por eso, cuando se revelaron las aleyas que prohíben el vino, se conciertan todos con el Corán y dejaron de tomar el vino, vertiendo todo lo que tenían en los caminos de Medina. Cuando se reveló esta aleya: “[En cuanto a vosotros, Oh creyentes,] no alcanzaréis la verdadera piedad mientras no gastéis en otros de aquello que os es más preciado; y lo que gastéis -ciertamente, Alá tiene pleno conocimiento de ello”. (Corán, 3:92), Abul-Dahdah donó el más querido y bello jardín que tenía. De ahí, los Compañeros no sólo pudieron memorizar el Corán, sino también era su método educativo y conductivo que se reflejó claramente en sus propios tratamientos y con los demás.

Alá, Exaltado sea, dio un rango alto a la gente del Corán. Anas Ibn Malik, Alá esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Ciertamente, Alá tiene unos tipos de gente. Dijeron: ¿Quiénes son, Mensajero de Alá? Dijo: la gente del Corán (los que lo recitan y memorizan) y los que aplican sus veredictos”. (Sunan Ibn Maga) El recitador del Corán pertenece a Alá, Exaltado sea, y esto es un gran honor.

Nuestro deber hacia el Noble Corán se representa en lo siguiente:

* Aprenderlo, enseñarlo, observar su lectura y estudio, ya que el mejor hombre es aquel que aprende el Corán y lo enseña a los demás, según este Hadiz: “El mejor de vosotros es aquel que aprende el Corán y lo enseña. El Profeta nos mandó leerlo y memorizarlo”. Se transmitió de Abu Musa, Alá esté complacido con él, que dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “¡Memorizad el Corán y perseverad en su estudio! ¡Por Aquel que tiene el alma de Muhammad cogida de su mano, que el Corán es más difícil de conservar en la memoria que el retener atados a los camellos!” (Relatado por Bujari) El Noble Corán es un ingrediente básico de la personalidad islámica por ser la fuente de las instrucciones de su religión y sus morales. Por eso, es deber de cada musulmán aprender perfectamente el Corán y esta no es una tarea difícil porque muchas personas recurren a aprender lenguas extranjeras y echan mucho esfuerzo para aprender otras ciencias a fin de conseguir un buen puesto de trabajo, entonces, ¿cómo pueden dejar de aprender las palabras de Alá con la excusa de que son difíciles de leer? Aisha, Alá esté complacido con ella, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Aquel que recita el Corán fluidamente estará en compañía de los nobles y virtuosos; aquel que recite el Corán titubeante y con dificultad tendrá una doble recompensa”. (Sunan Abu Daud) Alá, Exaltado sea, nos prometió facilitar la lectura del Corán, pues, dijo: “Por eso, hemos hecho en verdad este Corán fácil de tener presente: ¿quién, pues, está dispuesto a dejarse amonestar?” (Corán, 54:17)

 * Meditar sus aleyas ya que nuestro deber hacia el Noble Corán no se limita sólo a recitarlo, sino también a meditarlo para saborear su dulzura y sentir su grandiosidad. Alá, Exaltado sea, dijo: “¿No van, pues, a reflexionar sobre este Corán?, ¿o es que están sus corazones cerrados con candado?” (Corán, 47:24) Alá, Exaltado sea, dijo: ¿Es que no van a reflexionar sobre este Corán? Si procediera de alguien distinto de Alá, ciertamente habrían hallado en él muchas contradicciones. (Corán, 4:82) Las gentes del Corán que tendrán la más alta recompensa son aquellas que lo pronuncian con sus lenguas y lo meditan con sus mentes y corazones. Alá, Exaltado sea, dijo: “[Hemos expuesto todo esto en esta] escritura divina bendecida que te hemos revelado, [Oh Muhammad,] para que los hombres reflexionen sobre sus mensajes y para que los dotados de perspicacia los tomen en serio”. (Corán, 38:29) Alá  elogia a aquel que recita las aleyas coránicas y se aumenta su fe al meditarlas. Alá, Exaltado sea, dijo: “Son creyentes sólo aquellos cuyos corazones tiemblan cuando se menciona a Alá y cuya fe se fortalece cuando se les transmiten Sus mensajes, y que confían en su Señor”. (Corán, 8:2) Ibn Abbas, Alá esté complacido con ambos, dijo: Alá garantiza a quien recita el Corán y aplica sus órdenes que no se extraviará en la vida y será feliz en la Otra. La prueba de ello son estas aleyas en las cuales Alá, Exaltado sea, dijo: “y quien siga Mi guía no se extraviará, ni será desgraciado. Pero quien se aparte de Mi recuerdo –tendrá una vida de estrechas miras; y en el Día de la Resurrección le haremos comparecer ciego.”  [Y, en el Día de la Resurrección, el pecador] preguntará: “¡Oh Señor mío! ¿Por qué me has hecho comparecer ciego, si [en la tierra] estaba dotado de vista?” [Alá] responderá: “¡Así es: te llegaron Nuestros mensajes, pero te olvidaste de ellos; y así hoy serás tú relegado al olvido!” (Corán, 20:123-126)

           El Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  nos dio el ejemplo en influirse por el Corán y responder con sus aleyas, ya que un día dijo a Abdul-Lah Ibn Masud, Alá esté complacido con él: “Recita el Corán para mí. Dije: ¿Cómo puedo hacerlo y tú eres quien lo has recibido? Dijo: Tengo ganas de escucharlo de otros. Dijo Ibn Masud: He leído la azora de “Las mujeres” hasta llegar a esta aleya: “Así pues, ¿qué [será de los malhechores en el Día del Juicio] cuando presentemos testigos de cada comunidad y te presentemos a ti [Oh Profeta] como testigo contra es­tos?” Dijo el Profeta: Basta y he visto sus ojos llenados con lágrimas”. (Hadiz acordado)  Alá, Exaltado sea, dijo: Alá hace descender la mejor de las enseñanzas en forma de una escritura divina con total coherencia interna, que repite cada formulación [de la verdad] de diversas formas -[una escritura divina] ante la cual se estremece la piel de los que temen a su Señor: [pero] después su piel y sus corazones se distienden con el recuerdo de [la gracia de] Alá. Así es la guía de Alá: “con ella guía Él a quien quiere [ser guiado], pero aquel a quien Alá deja que se extravíe jamás podrá hallar quien le guíe”. (Corán, 39:23)

* El recitador del Noble Corán tiene que seguir sus modales, morales, instrucciones para liberarse de sus deseos ardientes y arbitrariedades. Alá, Exaltado sea, dijo: “Ciertamente, este Corán muestra el camino a lo que es más recto, y anuncia a los creyentes la buena nueva de que les aguarda una gran recompensa”. (Corán, 17:9) Nuestro ejemplo en este aspecto es el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  porque era un Corán que anda sobre la tierra, es decir, seguía sus morales y órdenes. Al preguntar a Aisha, Alá esté complacido con ella, sobre el carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, respondió: “Su carácter era el Corán”. (Musnad Ahmad)

El Noble Corán nos llama en la mayoría de sus aleyas a las morales elevadas y las buenas costumbres. De él aprendemos la clemencia, la veracidad, la justicia, la tolerancia, la confianza, el cumplimento de la promesa y otras modalidades que debe tener cada musulmán ya que serán la fuente de su felicidad en esta vida y en la Otra.

* Cumplir sus órdenes y prohibiciones, ya que nuestro deber hacia el Noble Corán no se limita sólo a su recitación, memorización o meditación, sino también a la aplicación de sus órdenes y prohibiciones, de modo que se refleja en nuestros hechos y morales como fue el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él,  y sus Compañeros. El Profeta dijo: “El Corán será una prueba a favor o en contra”. (Sahih Muslim) Será en contra, cuando lo lees sin reflejarse en tus conductas y comportamientos. Quizá que haya un recitador del Corán y éste le malidice.

* Enfrentarse a la alteración de los exigentes y a la interpretación de los mentirosos que intentan aprovecharse del Noble Corán político o ideológicamente para lograr beneficios o propósitos. Se debe recibir el Corán de los ulemas especialistas que aprenden a la gente la religión correcta y el método verdadero del Islam, aparte de que no lo invierten para sus intereses o lo interpretan según sus pretensiones.

En estos momentos, el mundo necesita urgentemente la guía del Noble Corán ya que su crisis actual es moral. No existe ningún Libro Divino que incitó a las elevadas morales como el Corán. Si los musulmanes en la actualidad se alejaron de las morales coránicas, sería sumamente importante para ellos seguir las morales encarnadas en el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, que las aplicó convenientemente. Alá, Exaltado sea, describió al Profeta en muchas aleyas coránicas, entre ellas: “Ciertamente, observas en verdad un modo de vida sublime”. (Corán, 68:4) Al preguntar a Aisha, Alá esté complacido con ella, sobre el carácter del Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, respondió: “Su carácter era el Corán”. (Musnad Ahmad)

Si estamos defendiendo ahora el Noble Corán, pues esperaríamos que sea nuestro mejor defensor en el día del Juicio Final. Abu Imama, Alá esté complacido con él, relata que ha escuchado al Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, decir: “En el Día del Juicio Final, comparecerán el Corán y aquellos que lo practicaban en este mundo. Comenzarán por la azora de ‘La Vaca’ y ‘La Familia de Imrán’, que hablarán en defensa de aquellos que las hayan recitado y obrado de acuerdo con ellas.” Lo relató Muslim.

Si los musulmanes mantienen su recitación, meditan sus significados, aplican sus instrucciones, lo aprenden y lo enseñan a sus hijos, tendrían un gran beneficio ya que conduce a la corrección de la sociedad, la divulgación de la compasión y la justicia, la limpieza de los corazones, la abundancia de los bienes y el alejamiento de las maldades y las perversidades.