El derecho de la mujer en la herencia y en la vida digna

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La herencia es una de las cuestiones más importantes que fue subrayada por el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, en el sermón de la peregrinación de la despedida, ya que dijo: “Alá, Exaltado sea, dio a cada uno su derecho, por eso, no habrá testamento para un heredero”. (Sunan Ibn Maga) Alá ha determinado por sí mismo las porciones de los herederos sin dejarlas a ninguno de Sus creados, diciendo: “Con relación a [la herencia de] vuestros hijos, Alá os prescribe lo siguiente: al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras; pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que [sus padres] dejen; y si sólo hay una, recibirá la mitad. Y a los padres [del difunto], les corresponde a cada uno un sexto de lo que deje, si tiene algún hijo; pero si no tiene ninguno y sus padres son los [únicos] herederos, en­tonces a su madre le corresponde un tercio; y si tiene her­manos y hermanas, entonces a su madre le corresponde un sexto una vez descontados los legados que haya hecho, o las deudas [pendientes]. No sabéis quienes son más merecedores de vuestro favor, si vuestros padres o vuestros hijos: [de ahí esta] prescrip­ción de Alá. Ciertamente, Alá es Omnisciente, Sabio”.

La cuestión no se limita sólo a determinar las porciones sino también habría un severo castigo a quien agrede estos derechos. Alá, Exaltado sea, dijo: “Estos son los límites fijados por Alá. Y a quien obedezca a Alá y a Su Enviado, Él le hará entrar en jar­dines por los que corren arroyos, en los que permanecerán: ese es el triunfo supremo. Y a quien se rebele contra Alá y Su Enviado, e infrinja Sus límites, Él le hará entrar en el fuego, en el que permanecerá; y le aguarda un castigo humillante”. Asimismo, reprochó a los preislámicos por coger los bienes de los herederos sin derecho: “¡Pero no! ¡Al contrario, [Oh hombres, considerad todo lo que hacéis y dejáis de hacer:] no sois generosos con el huérfano, ni os instáis unos a otros a alimentar al necesitado, y devoráis con voracidad la herencia [de otros], y amáis la riqueza con un amor desmedido! ¡Pero no! ¿[Qué será de vosotros en el Día del Juicio,] cuando la tierra sea pulverizada, golpe a golpe, y se revele [la majestad de] tu Señor, y los ángeles [se formen], fila tras fila? Y ese Día será acercado el infierno [hasta quedar a la vista]; ese Día el hombre recordará [todo lo que hizo y dejó de hacer]: pero, ¿de qué le servirá ese recuerdo? Dirá: “¡Ojalá hubiera proveído de antemano para mi [otra] vida!” Pues, nadie puede castigar como castigará Él ese Día [a los pecadores], y nadie puede atar con ligaduras como las Suyas”. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Quien priva a uno de una herencia prescrita por Alá y Su Mensajero, Alá le privaría de entrar en el Paraíso”.

Se relata que un hombre privó a su hija de la herencia, ella esperó hasta que estaba agonizando y le dijo: ¡Oh, Alá! Tú sabes que mi padre me privó una parte del placer de esta vida, Te pido que le prives el placer de la Otra Vida.

La privación de las mujeres de la herencia se debe a veces a pretextos vanos o tradiciones y costumbres que no tienen nada que ver con la legislación. Quizás que quien prive una persona de su derecho crea que sabe los intereses y los merecedores mucho más que Alá, Exaltado sea, diciendo que la división de Alá no me gusta o yo divido mejor que Él. Si creyera en que la división de Alá citada en Su Libro Noble es la mejor y ejemplar, no prefería unos a otros.

En lo que se refiere a la mujer en general, sea madre, hermana, hija o esposa, nuestra religión prohibió ser injustos con ellas, diferenciar entre el hijo y la hija para obtener la satisfacción de Alá y entrar en el Paraíso. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: “Quien tiene una hembra y no enterrarla viva, ofenderla y no preferir el hijo, Alá le entrará en el Jardín”. En este Hadiz hay significados elevados y elocuencia alta ya que el Profeta usó al principio del Hadiz el pronombre relativo (quien) que significa generalidad y el vocablo (hembra) que abarca todas las hembras, sea hija, hermana, nieta, etc.

Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, recomendó honrar y tratar bien a la mujer en muchas ocasiones. En el Hadiz Qudsí que relató el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, en boca de Alá: “Satisfacedme en los dos débiles: la mujer y el huérfano”.  El Profeta dijo en otro Hadiz: “Cualquiera que cuida tres hijas hasta que tienen edad madura (y se casan), les da de comer y beber, pues, le serán una protección del Fuego en el día del Juicio Final”. En otra versión: “Cualquiera que cuida dos hijas o dos hermanas”. En otra versión: “Cualquiera que cuida una sola hija”. Un hombre estaba con el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, llegó un hijo suyo, le besó y le hizo sentarse sobre su pierna. Luego llegó su hija, le hizo sentarse junto a él. El Profeta le dijo: “No has sido justo”, es decir, debería hacer lo mismo con su hija, dejarla sentarse a la otra pierna.

En nuestra realidad contemporánea vemos algunos tipos de discriminación increíble, por ejemplo, dentro de la vivienda familiar, la posición del hijo es mucho mejor que su hermana, en campo de la enseñanza se presta mucha atención al hijo, en la cuestión de la herencia, como hemos dicho, a veces la hija no toma ninguna parte o poca parte de acuerdo de lo que se llama injustamente acuerdo mutuo, hecho que no tiene nada que ver con la legislación, sino es un tipo de sujeción, acallamiento o perjuicio. Llámalo lo que quieras, pero no se trata de  aplicar las leyes justas de Alá, Exaltado sea, ni de los derechos, injusticia o la ley.