La historia de las estatuas y la destrucción de las civilizaciones

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En principio, no existe ningún musulmán en esta tierra ni siquiera uno de la gente de las religiones divinas adora, cree, piensa absolutamente en una estatua. El Islam prohibió fabricar estatuas en la era de los albores del Islam por dos motivos, el primero porque los pueblos eran todavía musulmanes recientes y estaban adorando los ídolos hace un tiempo cercano, creyendo que les acercan a Alá como contó el Noble Corán. Alá, Exaltado sea, dijo: “Quienes toman a otros por protectores en vez de a Alá [suelen decir]: “No los adoramos sino para que nos acerquen a Alá.” El segundo motivo: Si estas estatuas se fabricaban para adorarlas o para llegar a la altura de Alá, Exaltado sea, lo que prueba esto no se ha verificado que los Compañeros del Profeta, Alá esté complacido con ellos, han destruido templo, monumento o estatua en todos los países que han conquistado, salvo la purificación de la Caaba de los ídolos. Su entendimiento del Islam ha sido correcto en lo que se refiere a los propósitos y fines, no se han quedado estancados ante las interpretaciones aparentes de los textos, sino han meditado profundamente en sus propósitos y fines. Como prueba de ello, cuando Umar Ibn Al-Jattab, Alá esté complacido con él, prohibió dar la parte de aquellos cuyos corazones deben ser reconciliados, aunque es citado francamente en el Corán, ya que Alá, Exaltado sea, dijo: “Las ofrendas dadas por Alá son sólo para los pobres, los necesitados, los que se ocupan de ellas, aquellos cuyos corazones deben ser reconciliados, para la liberación de seres humanos de la esclavitud, [para] aquellos que están agobiados por deudas, [para toda lucha] por la causa de Alá y [para] el viajero. Cuando le preguntaron a Umar: ¿Cómo puedes prohibir una parte que el Profeta lo pagaba? Les contestó: Les dábamos cuando el Islam era débil y humillado a fin de reconciliar sus corazones, pero gracias al favor de Alá, Exaltado sea, el Islam ya es digno, por eso, no hay motivo para hacerlo. Asimismo, el propio Umar anuló la ley prescrita por Alá en cuanto al robo en el año del hambre. Una vez escribió a uno de sus gobernantes diciéndole: ¿Qué vas a hacer si llega ante ti un ladrón? Dijo: Le cortaré la mano. Le contestó: Si llega ante mí un hambriento, te cortaré la mano. Pero, nuestra nación islámica sufre ya de personas que tienen pensamiento estéril y mentes estancadas, por eso, empezaron a prohibir y licitar sin conocimiento, entendimiento o estudio. Es más, implican a sí mismos, a sus discípulos y seguidores en los asuntos de la fetua que no son aptos para ello, por consiguiente, se extraviaron y hacen desviarse y abrieron la puerta de par en par ante fuerzas internacionales colonialista e imperialistas que intentan borrar nuestros rasgos civilizados, sean árabes, islámicos, cristianos, faraónicos , griegos, romanos, etc. Lo peor es que todo esto se hace en nombre del Islam por parte de algunos que creen injustamente que son musulmanes y que siguen el camino recto. Acerca de ellos, Alá, Exaltado sea, dijo: “Para algunos el extravío del camino recto se habrá hecho inevitable: pues, ciertamente, habrán tomado a [sus propios] impulsos malvados por señores prefiriéndoles a Alá, pensando en todo momento que habían hallado el camino recto.” Y dijo: “Di: “¿Queréis que os informemos de quienes son los mayores perdedores en cuanto a sus obras? “[Son] aquellos cuyas obras se han extraviado en [su afán exclusivo por] esta vida y que, no obstante, piensan que están haciendo buenas obras. Y dijo: Hay una clase de hombre cuya conversación sobre la vida de este mundo te complace y [aún más] cuando pone a Alá por testigo de lo que hay en su corazón, y que es, además, sumamente hábil en la discusión. Pero una vez que logra imponerse, va por la tierra extendiendo la corrupción y destruyendo las cosechas y la descendencia [del hombre]: y Alá no ama la corrupción”. Su Eminencia Shaeij Al-Azhar, Prof. Dr. Ahmad Al-Tayeb, el Ministerio de Habices y La Casa de Fetuas aseguraron que no se permite atacar, destruir, deformar, vender o saquear los lugares civilizados y que el hecho de hacerlo es una agresión contra la civilización y el legado humano. Pero, lo que llama la atención y nos hace extrañar y preguntar es la actitud y el gran silencio del mundo occidental y de las instituciones internacionales hacia estos crímenes que si ocurren en otro lugar del mundo fuera de nuestra zona árabe, sería otro cantar. Si esta es la actitud de nuestros enemigos que luchan contra nosotros de una manera deshonesta, pues lo más malo es aquellas fetuas que apoyan y nutren ese mal pensamiento, hecho que nos hace asegurar dictar una ley que dispone los asuntos de la fetua, limitándolos sólo a los ulemas especialistas.