El concepto del pacto de seguridad en la actualidad

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: {وَأَوْفُوا بِالْعَهْدِ إِنَّ الْعَهْدَ كَانَ مَسْؤُولاً} “Cumplan con los compromisos, porque se los interrogará por ellos”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero; quien dijo en un hadiz: “Los mejores siervos de Al-lah  son aquellos que cumplen con sus compromisos y los purificados”. ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

El Islam es la religión de paz, seguridad, piedad y benevolencia. Y no cabe duda de que el cumplimiento con los compromisos es un valor grandioso a nivel moral y humano, con el cual se establece la confianza, se consigue la paz y la seguridad entre los pueblos y se establecen los vínculos de cooperación, amor y desarrollo entre los miembros de la misma sociedad. Por eso, el cumplimiento con los compromisos es una secta de la fe y una prueba de sinceridad y benevolencia, pues trata de una gran educación divina, una noble moral profética y un virtuoso comportamiento islámico.

El Islam ordenó a sus adeptos cumplir con los pactos y acuerdos, haciendo hincapié en este valor. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: “Cumplan con sus compromisos, porque se los interrogará por ellos”. Y dijo también: {وَأَوْفُواْ بِعَهْدِ اللّهِ إِذَا عَاهَدتُّمْ وَلاَ تَنقُضُواْ الأَيْمَانَ بَعْدَ تَوْكِيدِهَا وَقَدْ جَعَلْتُمُ اللّهَ عَلَيْكُمْ كَفِيلاً إِنَّ اللّهَ يَعْلَمُ مَا تَفْعَلُونَ} “Cumplan su compromiso con Al-lah. No quebranten los juramentos después de haberlos realizado, habiendo puesto a Al-lah como testigo. Al-lah sabe bien cuanto hacen”; quiere decir: cumplid con todos los compromisos con que habéis comprometido tanto con Al-lah como con la gente, y no quebranten los juramentos después de haberlos realizado después de poner a Al-lah como testigo que garantiza cumplir con tales compromisos; pues quien concluye un pacto debe respetarlo, y quien estipula un acuerdo debe cumplir con ello.

Al-lah, Glorificado sea, informó que los fieles que cumplen con sus pactos son los que merecen su amor, y también son los sinceros y piadosos entre sus creaturas. Dice Al-lah, Glorificado sea: {بَلَى مَنْ أَوْفَى بِعَهْدِهِ وَاتَّقَى فَإِنَّ اللّهَ يُحِبُّ الْمُتَّقِينَ} “Por el contrario, quien cumpla su promesa y tenga temor de Al-lah, sepa que Al-lah ama a los piadosos”. Y dice también:  {وَالْمُوفُونَ بِعَهْدِهِمْ إِذَا عَاهَدُواْ وَالصَّابِرِينَ فِي الْبَأْسَاء والضَّرَّاء وَحِينَ الْبَأْسِ أُولَـئِكَ الَّذِينَ صَدَقُوا وَأُولَـئِكَ هُمُ الْمُتَّقُونَ}” [Tiene piedad quien] cumple con los compromisos contraídos, es paciente en la estrechez, la adversidad y ante la persecución. Ésos son los veraces en su fe y los verdaderos piadosos”. También Al-lah, Glorificado sea, aclaró que aquellos son los que recibirán la gran recompensa, y los que heredarán el paraíso diciendo: {وَمَنْ أَوْفَى بِمَا عَاهَدَ عَلَيْهُ اللَّهَ فَسَيُؤْتِيهِ أَجْرًا عَظِيمًا}، ” quien respete lo pactado con Al-lah recibirá una recompensa grandiosa”. Y en otra aleya aclaró esta grandiosa recompensa diciendo: {وَالَّذِينَ هُمْ لِأَمَانَاتِهِمْ وَعَهْدِهِمْ رَاعُونَ * وَالَّذِينَ هُمْ بِشَهَادَاتِهِمْ قَائِمُونَ * وَالَّذِينَ هُمْ عَلَى صَلَاتِهِمْ يُحَافِظُونَ * أُولَئِكَ فِي جَنَّاتٍ مُكْرَمُونَ}” “Y los que devuelven los depósitos que se les confían y respetan los acuerdos que celebran. Que son veraces en sus testimonios. Y que cumplen con las oraciones prescritas. Estos serán honrados en jardines del Paraíso”.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, elevó el valor de cumplir con los pactos y advirtió de violarlos o no cumplir con ellos; pues traicionarlos y no cumplir con ellos causará gran corrupción en las sociedades, falta de fidelidad entre la gente y perdición de fidelidad; en este contexto dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Las señales de un hipócrita son tres: cuando habla dice una mentira, cuando promete algo, falta a sus promesas, Si se le confía algo, traiciona la confianza”; y dice también: “Los musulmanes deben cumplir con sus compromisos, excepto un compromiso que prohibió hacer un acto lícito o permite hacer un acto ilícito”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, advirtió del castigo de la traición, diciendo: “Cuando Al-lah reúna a las primeras y a las últimas generaciones de la humanidad en el Día del Juicio, se levantará un estandarte sobre cada persona que haya traicionado y se dirá: ‘ésta es la traición de fulano el hijo de fulano’”. Dijo Ibn Kathir, que Al-lah tenga piedad de él: “La sentencia aquí consiste en que la traición en la vida mundana es algo escondido que la gente no puede ver, pero en el Día Final será una cosa clara y vista por todos; y así se descubre lo que se ocultaba de engaño y traición, y les confunda en público”.

El pacto de seguridad es uno de los pactos que el Islam ordenó conservarlos y cumplir con ellos. Su concepto actual es la licencia, el visado o el permiso de entrada al territorio nacional que el Estado concede a un ciudadano de otro país, sea turista, visitante o residente, según las costumbres, los pactos y acuerdos internacionales respecto al trato con los diplomáticos o sus semejantes o depende de los acuerdos bilaterales, de cualquier forma legal y considerada desde el punto de vista de la ley vigente en los países receptores depende de sus leyes regulativas. Luego que esta persona obtiene la residencia, el visado o el permiso de entrada, tendrá sus derechos legales dentro del Estado de modo que el compromiso que se le había dado por el Estado será obligatorio para todos sus ciudadanos y residentes, que no puede ser violado  o negado jurídica o legalmente. En este sentido, si una persona del vulgo observa una mala conducta o controversia que afecta la seguridad de la nación o va en contra del orden público de su país, debe informárselo a las autoridades para que puedan juzgarlo a luz de las leyes regulativas; pues un ciudadano no puede investigarle por lo que haya hecho ni hacerle daño, para que la situación del país no se convierta en caos y desorden.

No cabe duda de que el cumplimiento  con este pacto es un deber obligatorio jurídica y legalmente, y también depende de las costumbres patrióticas y humanas. Si nuestra recta religión eleva el pacto de seguridad, de modo que si lo aprueba un individuo será obligatorio para todos los musulmanes, ¿qué pasaría si el pacto será regulado y organizado por la religión y la ley, juntamente, donde se colaboran, se apoyan y cada una de las cuales exige a la otra? No cabe duda de que esto requiere cumplir con los compromisos y pactos, y no violarlos, faltarlos ni siquiera tocarlos.

El Islam es la religión del cumplimento con los pactos y contratos; una religión que no conoce el enredo, el engaño o la traición. Desde los primeros momentos de su llamamiento, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y sus compañeros nunca rechazaron conceder el pacto de seguridad a cualquiera ni violaron un pacto que lo habían concedido a cualquiera.  Dice Al-lah, Glorificado sea, hablando con su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: {وَإِمَّا تَخَافَنَّ مِن قَوْمٍ خِيَانَةً فَانبِذْ إِلَيْهِمْ عَلَى سَوَاء إِنَّ اللّهَ لاَ يُحِبُّ الخَائِنِينَ}  “Si te traiciona un pueblo, hazles saber que rompes el pacto igual que ellos. Al-lah no ama a los traidores”. Cuando Mu’aweya Ibn Abu Sufian tenía un pacto con los romanos quiso salir a cerca de las fronteras romanas intentando atacarlos luego de terminar el pacto, entonces uno de los compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le alcanzó, y al verlo dijo: Al-lah es Grande, Al-lah es Grande, es cumplimiento y no traición. Los musulmanes descubrieron que aquel hombre era ‘Amr Ibn ‘Enbesa, entonces Mu’aweya le envió a un mensajero para que le preguntara de la justificación de su dicho. ‘Amr dijo: oí al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir: “Quien tiene un pacto con un pueblo no debe cambiar su actitud hasta que termine el mismo, o les haga saber que romperá el pacto igual que ellos”. Entonces, Mu’aweya se retiró. La gloria del Islam se destaca en la mejor forma en la orden de Al-lah, Glorificado sea, a su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de conceder asilo a quien le viene pidiendo la protección, aunque sea un enemigo que combate a los musulmanes. En este contexto dice  Al-lah, Glorificado sea: {و َإِنْ أَحَدٌ مِنَ الْمُشْرِكِينَ اسْتَجَارَكَ فَأَجِرْهُ حَتَّى يَسْمَعَ كَلَامَ اللهِ ثُمَّ أَبْلِغْهُ مَأْمَنَهُ ذَلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌ لَا يَعْلَمُونَ} “Si alguno de los idólatras te pidiera protección dale asilo para que así recapacite y escuche la Palabra de Al-lah, luego [si no reflexiona] ayúdalo a alcanzar un lugar seguro. Esto es porque son gente que no sabe”.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, estableció, con sus dichos y hechos, estos nobles valores, que establecen la paz y la seguridad para toda la humanidad. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “No es creyente aquel que no tiene fidelidad, y no es musulmán aquel que no cumple con los compromisos”; y dice también: “Quien mate a alguien que haya hecho tregua con nosotros no percibirá el aroma del Paraíso. Este aroma del Paraíso se podrá percibir desde una distancia de cuarenta años (de viaje)»”, y dice también: “El musulmán es aquel que la gente se salva de su lengua y mano y el creyente es aquel que la gente le confía sus sangres y dineros”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, encarna un excelente ejemplo de cumplir con los compromisos con sus enemigos. Dijo Hudhaifa Ibn Al-Yaman, que Al-lah esté complacido con él: “Lo que me impidió participar de la batalla de Badr fue que mi padre y yo salimos (para unirnos a la expedición) pero fuimos capturados por unos incrédulos de Quraysh. Ellos nos preguntaron: ‘¿Vosotros queréis ir con Muhammad?’ Contestamos: ‘No queremos ir con él, sólo queremos regresar a Medina’. Entonces ellos nos exigieron un compromiso por Al-lah y una alianza firme, de que volveríamos sin duda a Medina y que no pelearíamos junto al Profeta. Entonces fuimos al Mensajero de Al-lah y le relatamos el incidente. Él dijo: «Regresad ambos (a Medina), cumpliremos con el compromiso y nosotros buscaremos la ayuda de Al-lah contra ellos”.

De allí, confirmamos que nuestro deber es conservar los pactos y acuerdos con los que el Estado se compromete hacia todos los seres humanos que entran en nuestro país. También debemos colaborarnos y cooperarnos para proteger su sangre, honra, dinero y peculiaridad. Asimismo, debemos recibirlo bien y ser generosos con él, para que le transmitamos la grandeza y gloria de nuestra religión, la profundidad de nuestra civilización y el desarrollo de nuestra humanidad, con el fin de formar la imagen requerida de nuestra religión, patria y sociedad, como es el caso de las naciones y los pueblos desarrollados y civilizados.

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

El Islam es la religión de justicia, tolerancia y convivencia pacífica. El musulmán representa los valores de paz y seguridad en cualquier lugar dentro o fuera de su país; pues si el musulmán se traslada a otro país, tanto de los países musulmanes o no musulmanes, entonces, el visado que se le concede por este país se considera un pacto de seguridad, con que estará seguro respecto a su alma y sus posesiones; esto le exige someterse a las leyes de este país, se compromete con ellas y hacer sus deberes con fidelidad y sinceridad. En este sentido, se le prohíbe tomar sus dineros o parte de ellos sin derecho, agredir sus honras o traicionarles de cualquier forma, con el fin de ser el mejor embajador de su religión, patria y civilización. Luego de entrar en este país debe cumplir con estos compromisos para evitar el hecho de incluirse en la sentencia de la aleya: {وَالَّذِينَ يَنْقُضُونَ عَهْدَ اللَّهِ مِنْ بَعْدِ مِيثَاقِهِ وَيَقْطَعُونَ مَا أَمَرَ اللَّهُ بِهِ أَنْ يُوصَلَ وَيُفْسِدُونَ فِي الْأَرْضِ أُولَئِكَ لَهُمُ اللَّعْنَةُ وَلَهُمْ سُوءُ الدَّارِ} “Pero en cambio, quienes quebrantan el compromiso que asumieron con Al-lah, rompen los lazos familiares que Al-lah ordenó respetar y siembran la corrupción en la Tierra, serán maldecidos y merecerán la peor de las moradas”. El Imán al-Shafe’í, que Al-lah tenga piedad de él, dijo en su libro Al-Umm (La madre): “Si un hombre entra en un país no musulmán con un pacto de seguridad, no se le permite tomar una cantidad, pequeña o grande, de sus dineros aunque estén en caso de guerra contra los musulmanes, pues si está seguro de ellos, también ellos deben ser seguros de él; y porque no se le permite tomar nada de sus dineros como es prohibido con los dineros de los musulmanes”. Y ¡Qué bueno es el poeta! quien dice:

Cumplir con los pactos es una característica de los nobles; y en cambio, no cumplir con ellos es peculiaridad de los viles.

Y para mí, lo que se cuenta de las virtudes es conservar el amor y cumplir con los compromisos.

¡Oh nuestro Señor, guíanos a las mejores conductas, que Tú solamente puedes guiar a ellas, y protégenos de las malas conductas, pues Tú solamente puedes proteger de ellas!