El interés público en la balanza de la recta religión

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: {وَتَعَاوَنُوا عَلَى الْبِرِّ وَالتَّقْوَى وَلَا تَعَاوَنُوا عَلَى الْإِثْمِ وَالْعُدْوَانِ}  “Cooperen a obrar el bien e impedir el mal, pero no cooperen en el pecado y la enemistad”.

 Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Quien contempla las sentencias de la legislación islámica observará que su propósito principal es alcanzar los intereses públicos e individuales, exaltar el alma humana hasta el máximo. Pues todo lo que beneficia a la gente se coincide con la religión, incluso si no se menciona claramente, y lo que se contradice con los intereses y beneficios de la gente no tiene ninguna base en la recta legislación islámica.

La religión islámica no reconoce la individualidad, el egoísmo ni la negatividad. Tampoco el Islam reconoce la preferencia del interés privado al público, sino reconoce el interés público, la sincera donación, la cooperación a obrar el bien e impedir el mal, mezclada con el amor y el altruismo, para que la sociedad alcance el desarrollo deseado y la colaboración elogiable. Entonces, el esfuerzo que hace el individuo será por el grupo, y, por tanto, el bienestar se alcanzará para el individuo y para el grupo a la vez, y el sentimiento del cuerpo humano, que si se duele en él un órgano se resiente el resto del cuerpo por la fiebre y el insomnio, se profundizará en los corazones de los miembros de la nación. Y qué bueno es el poeta Ahmed Shauqui cuando dijo:

Son jóvenes que murieron para que sus naciones vivieran

Y defendieron a su pueblo para que sobreviviera

Y no cabe duda de que quien contempla el Sagrado Corán, conocerá, a ciencia cierta, que el propósito general de la legislación de las sentencias para la gente es conseguir sus intereses, a través de beneficiarles y otorgarles el bien y defenderles del daño y del mal. Pues el Sagrado Corán afirmó que la conservación del interés público y conseguir el beneficio colectivo es el método de todos los mensajeros y profetas. En este sentido, Al-lah, Alabado sea, no envió a ningún profeta o mensajero sino para complacer a su pueblo y ofrecerles el bien sin precio o beneficio mundanal. Dijo Al-lah, Alabado sea, en boca del profeta Noé, la paz sea con él: :{وَيَا قَوْمِ لَا أَسْأَلُكُمْ عَلَيْهِ مَالًا إِنْ أَجْرِيَ إِلَّا عَلَى اللَّهِ}  “¡Oh, pueblo mío! No les pido retribución alguna a cambio [de transmitirles el Mensaje] pues Dios será Quien me recompensará” y en boca del profeta Hud, la paz sea con él: {يَا قَوْمِ لَا أَسْأَلُكُمْ عَلَيْهِ أَجْرًا إِنْ أَجْرِيَ إِلَّا عَلَى الَّذِي فَطَرَنِي أَفَلَا تَعْقِلُونَ} “¡Oh, pueblo mío! No les pido remuneración alguna a cambio [de trasmitirles el Mensaje], solo anhelo la recompensa de Quien me ha creado. ¿Es que no reflexionan?”. También el Amigo de Al-lah, Abraham, la paz sea con él, suplicó a su Señor, Alabado sea, de forma que muestra su interés por el beneficio y el bien continuo de la gente, diciendo::{رَبِّ اجْعَلْ هَذَا بَلَدًا آمِنًا وَارْزُقْ أَهْلَهُ مِنَ الثَّمَرَاتِ مَنْ آمَنَ مِنْهُمْ بِاللَّهِ وَالْيَوْمِ الْآخِرِ}، “Señor mío! Haz de esta ciudad [La Meca] un lugar seguro, y beneficia con frutos a los pobladores que creen en Al-lah y en el Día del Juicio Final”. Es sabido que el significado de esta ciudad es (los pobladores), asimismo, rogó a Al-lah que les provea el sustento que les enriquece, pues si la ciudad es segura, y los requisitos diarios de la gente están disponibles, los pobladores podrán obedecer al Al-lah con almas contentas y corazones tranquilos que intentan conseguir los objetivos para los que Al-lah, Alabado sea, creó la Tierra, que son la construcción y el desarrollo de la Tierra. Dijo Al-lah, Alabado sea: {هُوَ أَنْشَأَكُمْ مِنَ الْأَرْضِ وَاسْتَعْمَرَكُمْ فِيهَا}  “Él os creó de la tierra y os hizo vivir en ella” y dijo también: {وَلَا تُفْسِدُوا فِي الْأَرْض بَعْدَ إِصْلَاحِهَا} “Y no siembren mal en la Tierra, corrompiéndola luego de haberse establecido la justicia”.

La legislación mahometana se reveló para exaltar este recto principio humano, establecer las bases de la sociedad que garantizan su desarrollo a través de anteponer lo útil para la colectividad a lo que es para el individuo, ordenar las prioridades para que la vida se sistematice y se establezca. La historia del Profeta y la de sus nobles compañeros están llenas de grandes actitudes que lo demuestran.

Dijo la Madre de los Creyentes, Aisha, que Al-lah esté complacido con ella: “Si quisiéramos saciarse, lo haríamos, pero Mohamed, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prefería a la gente a sí mismo”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prefería a la gente a sí mismo y a sus familiares, a pesar de la intensa necesidad que padecían. Abu Saíd Al-Judri dijo: «Mientras estábamos con el Mensajero de Al-lah  de viaje, llegó un hombre en su montura y se puso a mirar a izquierda y derecha. Entonces el Mensajero de Al-lah dijo: «Quien tenga una montura adicional que se la dé al que no tiene, y quien tenga algo adicional de comida que se lo dé a quien no tiene». Entonces mencionó los tipos de bienes hasta que pensamos que nadie tendría derecho a quedarse con nada de lo que le sobrara.

Al-Bujari y Muslim transmitieron que Aisha dijo: «Vino a verme una mujer pobre llevando dos hijas consigo. Y le di tres dátiles.
La mujer dio uno a cada una de ellas y se llevó el tercero a la boca, pero se lo pidieron también sus dos hijas. Así que partió el dátil que se quería comer ella en dos mitades para las dos hijas. Me asombré de su comportamiento y le mencioné el caso al Mensajero de Al-lah, que dijo: ‘Verdaderamente Al-lah le ha concedido el Paraíso por ese hecho o la ha librado del Fuego por ese mismo hecho». Si esta fue la recompensa de quien prefirió a su hija, entonces, ¿Cuál será la recompensa de quien prefiere a los débiles, necesitados y mezquinos?

En el año de al-Ramadah (17-18 h.), cuando los musulmanes sufrían pobreza y hambre, ‘Osman Ibn ‘Affan, que Al-lah esté complacido con él, recibió mercancías del Levante, que trataba de mil camellos cargados de trigo, aceite y uva pasa. Los comerciantes de Medina vinieron a él, dijo: ¿Qué quieren? Dijeron: Tú sabes lo que queremos, véndenos la mercancía que acaba de llegar, pues tú te das cuenta de que la gente necesita consumirla, dijo: Con mucho gusto ¿Cuánto me dan de ganancia? Dijeron: te damos dos dírhams por cada uno que pagaste, dijo: Se me ofreció más de esto, dijeron: Cuatro dírhams, dijo: Se me ofreció más de esto, dijeron: Cinco dírhams, dijo: Se me ofreció más de esto, dijeron: ¡Oh ‘Osman¡ no hay más comerciantes que nosotros en Medina, tampoco vino nadie antes de nosotros, entonces ¿Quién te lo ofreció? Dijo: Al-lah me ofreció diez dírhams por cada uno ¿Pueden ofrecerme más? Dijeron: No. Dijo: Pues yo pongo a Al-lah como testigo que yo ofrezco la mercancía que llevan los camellos como limosnas a los musulmanes mezquinos y pobres.

Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aconsejó a sus compañeros comprar el pozo de Rumah, que fue poseído por un judío, que vendía el agua muy caro; dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ¿Quién compra pozo de Rumah para participar a los musulmanes? Entonces, ‘Osman Ibn ‘Affan, que Al-lah esté complacido con él, regateó con el judío sobre el pozo, pero el judío rechazó venderlo enteramente, entonces ‘Osman compró la mitad por doce mil dírhams y la ofreció a los musulmanes, el agua se distribuyó un día para ‘Osman y uno para el judío. Los musulmanes traían el agua que les basaba para dos días. Cuando el judío vio esto dijo a ‘Osman: Has corrompido mi pozo, pues compra la otra mitad, entonces, ‘Osman la compró por ocho mil dírhams, respondiendo a la orden del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y por consideración hacia el interés público de los musulmanes.

En el califato de ‘Umar Ibn al-Jattab, que Al-lah esté complacido con él, la Mezquita Sagrada de la Meca se encontraba cada vez más ancha, entonces ‘Umar obligó a los dueños de las casas vecinas de la Mezquita a vender sus casas, y le dijo: Vosotros os alojáis al lado de la Caaba y la Caaba no se estableció al lado de vosotros.

También ‘Osman Ibn ‘Affan, que Al-lah esté complacido con él, hizo lo mismo con ellos, y les dijo: pues mi paciencia es la que os hizo atreverse a mí, porque ‘Umar os obligó a vender vuestras casas y ni siquiera habéis comentado, luego ordenó encarcelarlos como medio de censura de su falta. Esta actitud indica a que está permitido expropiar la propiedad individual a favor de los servicios públicos como la ampliación de las carreteras y tumbas, y construir las mezquitas, fortalezas e instalaciones públicas como hospitales, colegios, orfanatos, etc. Pues el interés público se antepone al privado.

Asimismo, afirmamos que el buen entendimiento de la religión implica atenderse a la situación y realidad de la gente y ordenar las prioridades para satisfacer las necesidades urgentes de la sociedad. Pues si la necesidad exige construir hospitales y prepararlos para los pobres y cuidarlos, entonces esto será una prioridad, si exige establecer colegios e institutos, mantenerlos y prepararlos, gastar en los estudiantes, entonces será una prioridad, si exige facilitar el matrimonio de los pobres jóvenes, saldar las deudas de los endeudados y resolver sus inquietudes, entonces será una prioridad.

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

El Islam consideró la orden de prioridades incluso en los actos de piedad. En caso de comparación, ordenó anteponer el interés público al individual o personal, pues el interés público es de distintos beneficios, pero el personal solamente puede beneficiar a una sola persona. Si un hombre trabaja en una firma cualquiera y cobra un sueldo por su trabajo, pasa la noche haciendo la oración voluntaria y al amanecer va a su trabajo cansado de forma que le impide hacer los deberes encargados del trabajo, y, por tanto, se cuelga el trabajo de la firma y de los interesados que los sirve, ¿Acaso no es negligencia de la fidelidad (amanah) y responsabilidad apropiarse a las posesiones de la gente? Es como abusar los deberes para hacer actos voluntarios. Es mal entendimiento de las obligaciones de la religión. ¡Qué bueno es Abu Bak Al-Seddiq! que cuando estaba a punto de morir aconsejó a ‘Omar, que Al-lah esté complacido con él, diciéndole: Sepa que hay actos que deben hacerse por la noche que Al-lah no los acepta por el día y otros deben hacerse por el día que Al-lah no los acepta por la noche, y que Al-lah no acepta los actos voluntarios sino después de hacer las obligaciones.

El buen entendimiento de la religión de Al-lah, Alabado sea, conforme a la realidad contemporánea, y la atención a las situaciones y necesidades de la gente exige que el entendimiento no se limite a algunas cuestiones de jurisprudencia de sentencias, y se enseñen por el adoctrinamiento sin profundizarse y comprender la jurisprudencia de propósitos o prioridades o la realidad circundante, lo que hace perder el objetivo sublime de los propósitos de legislación.

Partiendo de este entendimiento de los propósitos de las órdenes de nuestra recta religión, y considerando la jurisprudencia de prioridades, afirmamos que anteponer las necesidades de la gente y la sociedad es más urgente que repetir la peregrinación mayor y menor, pues satisfacer las necesidades de la gente, como ayudar a un necesitado, satisfacer sus necesidades, dar limosna a un pobre o liberar a un encarcelado por una deuda son deberes religiosos de la sociedad, y es sabido que cumplir con estos deberes es antepuesto a todos los actos voluntarios, incluso la repetición de la peregrinación mayor o menor.

Nos hace falta entender nuestra religión correctamente, comprender la realidad de forma consciente que nos ayuda a evaluar los peligros que nos rodean, y anteponer el interés público al personal con fidelidad, obedeciendo las órdenes de nuestra recta religión, y deseando desarrollar nuestra patria y ponerla en la posición adecuada para ella y para sus miembros.

¡Oh nuestro Señor, Conserva Egipto, su pueblo, ejército, policía de todo mal y daño!