Las lecciones morales aprendidas del Sermón de la Peregrinación de Despedida

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: {الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ الْإِسْلَامَ دِينًا}  “Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión”.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, Alabado sea, envió a Su Mensajero con la buena guía y la verdadera religión para sacar a los seres humanos de la oscuridad a la luz, ayudarlos a salir del extravío a la buena guía y acompañarlos en el camino de salvación y felicidad en esta vida y en la Última. Así, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, llamó a los valores ejemplares y moralidades sublimes y transmitió ideal y perfectamente el mensaje de su Señor, Alabado sea,  donde, a lo largo de su vida, continuó estableciendo los valores humanos a través de sus palabras, acciones y aprobaciones.

Cuando Al-lah, Alabado sea,  autorizó a Su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, a realizar el quinto pilar del Islam, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se paró en el monte de Arafat, ante las rocas en el mayor encuentro humano de la época, para mostrar los rituales de la peregrinación a sus compañeros y a toda la humanidad y establecer los valores humanos y morales a los que seguía llamando a lo largo de su vida, sintiendo el acercamiento de su muerte y el final de su vida. Así, su sermón contenía muchas de las grandes lecciones y valores sublimes que se consideran como un método de vida para toda la humanidad.

De estas morales: el establecimiento del principio de justicia e igualdad entre todos los seres humanos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “¡Oh gente! Vuestro Dios es uno y vuestro ancestro (Adán) es uno. Un árabe no es mejor que un no árabe, y un no árabe no es mejor que un árabe, y una persona roja no es mejor que una persona negra y una persona negra no es mejor que una roja, excepto por la piedad. El más honorable entre vosotros para Al-lah es el más piadoso”. Entonces, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,  consideró que la piedad y la buena obra es el criterio de la distinción. Dijo Al-lah, Alabado sea:  {يَا أَيُّهَا النَّاسُ إِنَّا خَلَقْنَاكُم مِّن ذَكَرٍ وَأُنثَى وَجَعَلْنَاكُمْ شُعُوبًا وَقَبَائِلَ لِتَعَارَفُوا إِنَّ أَكْرَمَكُمْ عِندَ اللَّهِ أَتْقَاكُمْ إِنَّ اللَّهَ عَلِيمٌ خَبِيرٌ}  “¡Oh, seres humanos! os he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconocéis los unos a los otros. El mejor de vosotros ante Al-lah es el de más piedad. Al-lah todo lo sabe y está bien informado de lo que hacéis”. Por lo tanto, todos los seres humanos son iguales en cuanto a de derechos y deberes, sin distinción, por clase social o fanatismo tribal. Esto es requerido por la justicia, que es el equilibrio del establecimiento de derechos y la rectitud de las naciones. Al-lah, Alabado sea, dijo: {وَإِذَا قُلْتُمْ فَاعْدِلُواْ وَلَوْ كَانَ ذَا قُرْبَى}  “Cuando habléis  debéis hablar con justicia, aunque sea en contra de un pariente”.   {وَإِذَا حَكَمْتُم بَيْنَ النَّاسِ أَن تَحْكُمُواْ بِالْعَدْلِ}  “y que cuando juzguéis entre las personas lo hagáis con equidad” y dijo también:  {وَلاَ يَجْرِمَنَّكُمْ شَنَآنُ قَوْمٍ عَلَى أَلاَّ تَعْدِلُواْ اعْدِلُواْ هُوَ أَقْرَبُ لِلتَّقْوَى}  “Que el rencor que sentéis no os conduzca a obrar injustamente”.

Estas morales incluyen la santidad de la sangre, los bienes y los honores. Relató Abdul-Rahman Ibn Abu Bakrah que Al-lah esté complacido con él, de su padre que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,  Montaba sobre su camello y un hombre lo llevaba por sus riendas; luego dijo: «¿Qué día es este?» Todos nos callamos hasta que pensamos que le pondría un nombre distinto. Dijo: ¿No es hoy el Día del Sacrificio? y todos callamos pensando que le daría un nombre distinto. Luego dijo: ¿No es este el mes de Dhul Hiyya?». Respondimos: ‘Claro que sí’. Nos dijo: «Pues, ciertamente, vuestra sangre, vuestras propiedades y vuestra honra, serán sagrados entre vosotros, así como es sagrado este vuestro día, este vuestro mes y esta vuestra tierra. Que el presente informe al ausente. Tal vez, entre los ausentes haya gente que, al oír de esto, lo entienda mejor que los presentes”. En esta situación, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, atrajo la atención de sus compañeros con estas palabras elocuentes que contienen el singular discurso profético que demuestra la santidad y la inmunidad de la sangre, los bienes y los honores, hasta el punto de que está prohibido agredirlos en cualquier forma. El Islam exige paz y seguridad, quiere que toda la gente tenga una vida estable, sin distinción entre un ser humano y otro, independientemente de su raza, color o confesión. La sharia garantizó esto a todo ser humano. Dijo Al-lah, Alabado sea: {وَلَا تَقْتُلُوا النَّفْسَ الَّتِي حَرَّمَ اللَّهُ إِلَّا بِالْحَقِّ ذَلِكُمْ وَصَّاكُمْ بِهِ لَعَلَّكُمْ تَعْقِلُونَ} “y no matarán a nadie que Al-lah prohibió matar, salvo que sea con justo derecho. Esto es lo que les ha ordenado para que usen el razonamiento”. Al-lah, Alabado sea, considera que matar a una sola alma sin derecho a hacerlo es como matar a toda la humanidad diciendo:  {مَن قَتَلَ نَفْساً بِغَيْرِ نَفْسٍ أَوْ فَسَادٍ فِي الأرض فَكَأَنَّمَا قَتَلَ الناس جَمِيعًا وَمَنْ أَحْيَاهَا فَكَأَنَّمَا أَحْيَا النَّاسَ جَمِيعًا}  “Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra, es como si matase a toda la humanidad. Pero quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad”. Para acentuar la santidad de la sangre y la prohibición de transgredirla, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, emitió otra advertencia en este sermón sobre la sangre derramada y su inviolabilidad diciendo: “No regreséis a la incredulidad después de mí, y que unos de vosotros degüellen a otros”.

 El Islam prohíbe transgredir las almas y la propiedad de otros en cualquier forma. Al-lah, Alabado sea, dijo: {يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا تَأْكُلُوا أَمْوَالَكُمْ بَيْنَكُمْ بِالْبَاطِلِ إِلَّا أَنْ تَكُونَ تِجَارَةً عَنْ تَرَاضٍ مِنْكُمْ} “¡Oh, creyentes! No estafen ni usurpen injustamente, sino que comercien de mutuo acuerdo”. Y  {وَلَا تَأْكُلُوا أَمْوَالَكُمْ بَيْنَكُمْ بِالْبَاطِلِ وَتُدْلُوا بِهَا إِلَى الْحُكَّامِ لِتَأْكُلُوا فَرِيقًا مِنْ أَمْوَالِ النَّاسِ بِالْإِثْمِ وَأَنْتُمْ تَعْلَمُونَ}  “No usurpen injustamente los bienes materiales unos a otros, ni sobornen con ellos a los jueces para conseguir ilegalmente la propiedad ajena a sabiendas”. Conservando generalmente a los bienes, la sharia prohibió el robo al dictar una clara sentencia legal. Al-lah, Alabado sea, dijo: “Al ladrón y a la ladrona [luego de un juicio justo] córtenles la mano en compensación por su delito. Esta es una sentencia disuasoria dictada por Al-lah. Al-lah es Poderoso, Sabio”. También prohibió la usurpación de la tierra en cualquier forma. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él dice en este sentido: “Quien ilegítimamente se apodera de una pequeña parcela de tierra, estará rodeado en el cuello de siete tierras en el último día”.

Del mismo modo, el Islam prohibió agredir los honores o violarlos en cualquier forma, sin distinguir entre un musulmán o un no musulmán. Dijo Al-lah, Alabado sea, prohibiendo el adulterio: {وَلَا تَقْرَبُوا الزِّنَا إِنَّهُ كَانَ فَاحِشَةً وَسَاءَ سَبِيلًا}  “No se acerquen a lo que lleve al adulterio, pues es una inmoralidad y un mal camino”. También el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: prohibió estrictamente acusar sin pruebas a las mujeres castas de adulterio, considerándolo un pecado mayor, al decir: “¡Alejaos de las siete aniquiladoras! Le preguntaron: “Mensajero de Al-lah, ¿cuáles son?” dijo: (…) y difamar a las mujeres honestas, creyentes e inocentes”. También prohibió el insulto y la maldición considerándolo como perversidad, diciendo: “Insultar a un musulmán es una perversidad y luchar contra él es una incredulidad”.

De las lecciones aprendidas también el llamamiento a la unidad y la advertencia de la dispersión. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo en su sermón: “El Satanás se desesperó de que sea adorado en vuestra tierra hasta el final de la vida, pero le complacen las malas obras, por eso, tened cuidado de él respecto a vuestra religión”. Debemos unirnos todos y aferrarse al camino de Al-lah, respondiendo al dicho de Al-lah, Alabado sea: {وَاعْتَصِمُواْ بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعًا وَلاَ تَفَرَّقُواْ}،  “Aférrense todos a la religión de Al-lah y no se dividan en sectas” y  {وَأَطِيعُواْ اللّهَ وَرَسُولَهُ وَلاَ تَنَازَعُواْ فَتَفْشَلُواْ وَتَذْهَبَ رِيحُكُمْ} “Obedezcad a Al-lah y a Su Mensajero y no discrepéis, porque se debilitaríais y seréis derrotados”. Tenemos que saber que la división y dispersión no son asuntos aprobados por la religión. Dijo Al-lah, Alabado sea:  {إِنَّ الَّذِينَ فَرَّقُواْ دِينَهُمْ وَكَانُواْ شِيَعًا لَّسْتَ مِنْهُمْ فِي شَيْءٍ } “Tú no eres responsable de quienes dividieron su religión y formaron sectas. Al-lah se hará cargo de ellos, y Él les hará saber lo que hicieron”. En este sentido, el Islam llama a la unidad y prohíbe la discordia y división.

De las lecciones también la necesidad de aferrarse al Sagrado Corán y la tradición profética. Al respecto dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Os dejo el Libro de Al-lah, mientras sigáis sus preceptos, nunca os desviareis. Os preguntarán (en el Día de la Resurrección) por mí” (…). El Sagrado Corán es el milagro eterno que No pueden introducírsele mentiras. No se cambia ni se altera con el paso de los años y siglos. Con el Noble Corán, Al-lah, Alabado sea, acabó con los caprichos individuales y las diferencias. En este sentido Dijo Al-lah, Alabado sea:  {يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَطِيعُوا اللَّهَ وَأَطِيعُوا الرَّسُولَ وَأُولِي الْأَمْرِ مِنْكُمْ فَإِنْ تَنَازَعْتُمْ فِي شَيْءٍ فَرُدُّوهُ إِلَى اللَّهِ وَالرَّسُولِ إِنْ كُنْتُمْ تُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَالْيَوْمِ الْآخِرِ ذَلِكَ خَيْرٌ وَأَحْسَنُ تَأْوِيلًا} “Oh, creyentes! Obedezcad a Al-lah, obedezcad al Mensajero y a aquellos de vosotros que tengáis autoridad y conocimiento. Si realmente creéis  en Al-lah y en el Día del Juicio, cuando tengan discrepancias remítanlas al juicio de Al-lah y del Mensajero, porque en ello hay bien y es el camino correcto”. Aferrarse al Libro Sagrado de Al-lah y a la sunna de su Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es el signo de fe y la prueba de piedad.  Al-lah, Alabado sea, dijo: ”  {فَلَا وَرَبِّكَ لَا يُؤْمِنُونَ حَتَّى يُحَكِّمُوكَ فِيمَا شَجَرَ بَيْنَهُمْ ثُمَّ لَا يَجِدُوا فِي أَنْفُسِهِمْ حَرَجًا مِمَّا قَضَيْتَ وَيُسَلِّمُوا تَسْلِيمًا}.  Pero no, [juro] por tu Señor que no creerán [realmente] a menos que te acepten como juez de sus disputas, y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan completamente”.

            Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

No cabe duda de que el sermón de despedida es el primer documento y la primera declaración de la protección de los derechos humanos, porque contiene valores que preservan la dignidad del hombre, logran su paz y seguridad. Una de las moralejas de este sermón es aclarar la posición de las mujeres en la sharia islámica. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recomendó a los hombres de las mujeres, apreciando su papel; pues las mujeres son las hermanas equivalentes de los hombres en derechos y deberes que son recíprocos entre los dos sexos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Tenis derechos sobre vuestras y ellas tienen derechos sobre vosotros”.

El Islam honró a la mujer como madre, hermana, hija y esposa. Aseguró sus derechos que garantizan su felicidad tanto en la vida mundana como en el más allá y preserva su dignidad humana. Un día, un hombre vino a preguntar al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «¿Quién tiene más derecho a ser tratado con la mejor cortesía y el mejor respeto? El profeta dijo: «Tu madre» El hombre preguntó: «¿Y quién después?», «Tu madre», respondió otra vez el Profeta. De nuevo el hombre preguntó: «¿Y quién sigue?». «Tu madre», respondió una otra vez el Profeta. El hombre preguntó por cuarta vez: «¿Y quién después?». «Ahora tu padre». Y dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, también: “Quien tenga tres hijas y sea paciente con ellas, las alimente, les brinde bebida y vestimenta con sus riquezas, las tendrá a ellas como protección contra el Infierno en el Día de Resurrección”. Relató Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Traten bien a las mujeres, ya que la mujer fue creada de una costilla. La parte más curva de una costilla es la superior. Si intentas enderezarla la romperás, si la dejas permanecerá curvada así que traten bien a las mujeres». La palabra “bien” en el hadiz es una palabra general que revela la necesidad de caracterizarse por la virilidad al tratar con las mujeres.

Todos necesitamos implementar estos valores que contienen el bien destinado a toda la humanidad. Estos son verdaderamente inauditos en la historia de la humanidad. Este sermón de despedida ha establecido las reglas de los derechos humanos y trazado los principales valores humanos y éticos que, una vez que las personas se involucren y entiendan, les garantizarán la felicidad de esta vida y de la Otra.

Oh nuestro Señor, acéptanos, Tú eres el Oyente y el Omnisciente, acepta nuestro arrepentimiento, Tú eres el que aprueba el arrepentimiento y el Misericordioso.