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En el recinto del sura del Viaje Nocturno

Alabado sea Al-lah, Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana.  Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, Alabado sea, apoyó a Sus mensajeros, la paz sea con ellos, con los milagros. De los cuales se cita el milagro del Viaje Nocturno y la Ascensión del Profeta Mohamed, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve». Quien contempla este milagro divino observará que lleva muchas lecciones y moralejas, de las cuales se cita: aclarar el poder absoluto de Al-lah, Alabado sea; ya que la voluntad de Al-lah no somete a las leyes de las causas. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «Cuando Él decide decretar algo, le dice: “¡Sé!”, y es».

Se cita también el hecho de que luego de la dificultad viene la facilidad, y después de la adversidad viene la solución; ya que después de que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, soportó muchos tipos de daño por parte de los incrédulos con el fin de hacer llegar el mensaje de su Señor, Alabado sea, surgió el milagro del  Viaje Nocturno y la Ascensión en homenaje y apoyo a él, y como ejemplo de la solución después de la adversidad. Dice Al-lah, Alabado sea: «Luego de toda dificultad viene la facilidad. Realmente, luego de toda dificultad viene la facilidad».

Se cita también el gran valor de la adoración. Dice Al-lah, Alabado sea: «Entonces [Al-lah] le inspiró a Su siervo la revelación». Ya que la adoración de Al-lah es una especie de homenaje, que trata del propósito por el cual Al-lah, Alabado sea, creó el mundo y el mensaje de todos los profetas.

De los milagros está la explicación de la elevada posición de la Mezquita de Al-Aqsa, a la que fue el Viaje Nocturno de nuestro noble Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y su Ascensión a los altos cielos. Es la primera alquibla y la tercera mezquita sagrada; que rogamos a Al-lah, Alabado sea, que ayude a los que luchan en su alrededor y que la devuelva a los musulmanes de la mejor manera.

Asimismo, se cita el gran valor de la oración, su virtud y peculiaridad. Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue llevado al Viaje Nocturno llegó al azufaifo que demarca el límite, que se encuentra en el sexto cielo; entonces se le dieron tres cosas: las cinco oraciones, los finales del Sura de la Vaca y el perdón a quien muere de su nación sin asociar nada a Al-lah.

Los lazos comunes entre las religiones. En este contexto dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Los Profetas son cómo hermanos: tiene diferentes madres pero de una sola religión». Los profetas se reunieron en la Noche del Viaje Nocturno y la Ascensión del Profeta, donde el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, los dirigió en la oración, le acogieron Le dieron la bienvenida e hicieron invocaciones a su favor.

 También se cita el uso de medios. A su llegada a Jerusalén, el profeta la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ató a su bestia (al-boraq) al mismo enlace donde los profetas unieron los suyos. También se cita la distinción entre los creyentes sinceros y los que no lo son. Cuando los hombres le dijeron a Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, su compañero afirma ser llevado en un viaje nocturno a Jerusalén, respondió: ¿lo dijo? Sí, respondieron. Continuó: si lo dijo, es cierto. Le dijeron, ¿crees que fue a Jerusalén y volvió antes de la mañana? Abu Bakr respondió: «Lo creo en lo que es más maravilloso: la revelación celestial que desciende sobre él por la mañana o al mediodía.» Es por eso que Abu Bakr fue nombrado As-Siddiq.

                             Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

El Sura del viaje nocturno habla de este bendito viaje, y también del trato con bondad hacia los padres. Al-lah, Alabado sea, le dijo: «Le he ordenado al ser humano hacer el bien a sus padres. Su madre lo lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sean agradecidos conmigo y con sus padres, pero sepan que ante Mí comparecerán al final». Un hombre se presentó ante el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le dijo:” Mensajero de Al-lah! ¿Quién es la persona que más merece mi buen trato y buena compañía?” el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: «Tu madre». El hombre dijo: ‘¿Después quién?; le dijo: «tu madre». Dijo: ‘¿Después quién?’; dijo: «tu madre». Dijo: ‘¿Después quién?’; le dijo: «Tu padre». La Sharia requiere que la bondad con la madre sea una de las causas de la aprobación de Al-lah, Alabado sea. Se narró que un hombre vino al Mensajero de Al-lah y le dijo: ¡Oh Mensajero de Al-lah!, quiero ir a la yihad contigo. Él dijo: “¡Ay de ti! ¿Tú madre aún vive? Sí, contesté. Él dijo: “Regresa y cuida de ella”. Luego me acerqué a él por el otro lado y le dije: ¡Mensajero de Al-lah Quiero ir a la yihad contigo. Él dijo: “¡Ay de ti! ¿Tú madre aún vive? Sí, contesté. Me dijo: “Regresa y cuida de ella”. Y al insistir dijo el Mensajero: “Regresa y quédate a sus pies, porque en ese lugar encontrarás el Paraíso.”

La bondad que se debe dar a la madre se logra siendo generoso con ella. Esta bondad debe durar después de su muerte invocando a Al-lah, rogándole perdón, haciendo caridad por él y dando bondad a su familia. El profeta la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «La más virtuosa de las acciones es aquella que hace un hombre con aquel que era amigo de su padre».

Concluyendo, insistimos en la necesidad de obedecer al gobernante o a sus representantes. La gente del recuerdo es, pues, la especializada en todos los campos de la vida; y, por lo tanto, no se permite a ninguno infringir cualquier autoridad del Estado en lo relacionado con su especialidad.

Así que el Ministerio advierte del hecho de dejarse llevar tras las páginas y los sitios sospechosos; afirmando que no debe recibir ninguna instrucción u orden respecto a los asuntos públicos sino a través de los sitios especializados y oficiales del Estado.

¡Oh Al-lah, fortalécenos en Tu Religión, preserva a nuestros padres, nuestro Egipto y todos los países del mundo!

El concepto del martirio y la posición de los mártires

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

«Los que mueren dando testimonio [de su fe] recibirán su recompensa y su luz».

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, alabado sea, seleccionó a unos siervos y los prefirió con el martirio. En este sentido, dice Al-lah, alabado sea: «para que Al-lah ponga a prueba a los creyentes y honre con la muerte dando testimonio [de su fe] a algunos». Y por la dignidad del nombre del martirio se nota que adquirió muchos sentidos; ya que son mártires, en primer lugar: porque Al-lah, alabado sea, y sus ángeles, la paz sea con ellos, dan testimonio que ellos merecen el Paraíso. En segundo lugar: porque están vivos y colmados de gracias junto a su Señor; y en tercer lugar: porque son testigos de que Al-lah, alabado sea, cumple Su promesa respecto al destino que tendrán en la otra vida, además de otros sentidos más de honra y dignidad que indican la posición de los mártires. Dice Al-lah, alabado sea: «Quien caiga en combate por la causa de Al-lah, sus obras no habrán sido en vano. [Al-lah] los guiará, infundirá paz en sus corazones, y los introducirá en el Paraíso que ya les había dado a conocer».

Así que nadie merece ser más anhelado a la misericordia de Al-lah de un hombre que presentó su alma por su patria, la defendió y murió por ella, así consigue el grado de martirio, que trata de un comercio de gran ganancia. Dice Al-lah, alabado sea: «Al-lah ha comprado a los creyentes, a cambio del Paraíso, sus vidas y sus bienes materiales que ofrecen por la causa de Al-lah», por lo tanto, la posición del martirio está muy elevada.

La muerte por la causa de Al-lah se divide en grados, el más sublime de los cuales es la muerte durante la lucha contra el enemigo defendiendo la patria y anhelando la complacencia de Al-lah. Dice  el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «No hay nada más querido para Al-lah que dos gotas y dos huellas: una gota de lágrima derramada por el temor de Al-lah y una gota de sangre derramada por la causa de Al-lah; y en cuanto a las huellas: una huella que se deja luchando por la causa de Al-lah y una huella que se deja al caminar hacia la mezquita».

Hay grados de martirio que tienen la misma posición. De este tipo se cita todo aquel que muere defendiendo su patria o las posesiones de la misma, intentando elevarla, como el policía que protege los lugares de culto, protege a los turistas que visitan nuestro país, o defiende y conserva los monumentos. Al morir por su fidelidad a su trabajo o su preocupación por cumplirlo como conviene ser estará por la causa de Al-lah.

También se considera mártir todo aquel que muere defendiendo su alma, o la de los demás, conservando su honra o la honra de los demás, su dinero o el de los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Cualquiera que muere defendiendo su dinero, familia, sangre o religión es un mártir». Todos estos conservan sus países y sus posesiones, protegen las propiedades, las almas y los honores que el Islam advirtió de violarlas y ordenó protegerlas. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Todo musulmán es inviolable para otro musulmán: en su vida, honor y bienes».

Y por ser el martirio una donación de Al-lah, Alabado sea, que otorga a los mejores humanos después de sus profetas y mensajeros, estos será en las mejores posiciones en el Día del Juicio. De los frutos del martirio se cita que los mártires no perciben la dificultad de la muerte. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “El único sufrimiento que siente el mártir cuando muere es el que vosotros podéis sentir con la picadura de una hormiga”. Están seguros de la tormenta y la prueba de la tumba, y además, sus buenas obras nunca se cesan. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Todo difunto concluye sus acciones con su muerte, excepto el que muere para la defensa de la causa de Al-lah, puesto que sigue aumentando la recompensa de sus acciones hasta el Día del Juicio y se le libra de la prueba de la tumba”. También tendrán una gran recompensa, ya que el mártir es perdonado desde el momento en que su sangre es derramada; se le mostrará su lugar en el Paraíso; se le eximirá de la prueba de la tumba y estará seguro en el Día del Gran Terror.

Por otra parte, al ser resucitado en el Día del Juicio Final, la herida del mártir tiene el olor del almizcle.  En este contexto, dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «¡Por Aquél que tiene mi alma en Su mano! Ninguno de vosotros es herido en la causa de Al-lah, y Al-lah sabe más quien es herido en Su causa, sin que llegue el Día de la Resurrección con su herida teniendo el color de la sangre pero con el olor del almizcle».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Nuestros mártires seguirán eternos en la memoria de la nación, como ejemplo de sacrificio, virilidad, honor y buen ejemplo. Por esta causa, Al-lah, alabado sea, quiso otorgarles la vida eterna y verdadera. Dice Al-lah, alabado sea: «Pero no crean que quienes han caído defendiendo la causa de Al-lah están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor». Y dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Sus almas están dentro de unas aves verdes que tienen unas lámparas colgadas del Trono y vuelan en el Paraíso como quieran, luego regresan a aquellas lámparas. Su Señor los miró y les Dijo: ¿Queréis cualquier cosa? Dijeron: ¿Qué más podemos desear, mientras paseamos por el Paraíso como queremos? Se los Preguntó tres veces y cuando vieron que no Dejaría de preguntárselos, dijeron: ¡Oh, Al-lah! Queremos que Devuelvas nuestras almas a nuestros cuerpos para morir por Tu Causa otra vez. Y cuando vio que no necesitan nada, los Dejó”.

Quien pide a Al-lah sinceramente que le otorgue el martirio, Al-lah se lo concederá. En este sentido, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Quien busca el martirio sinceramente le será concedido (su recompensa), aunque no lo logre». Así que si el musulmán se preocupa de proteger su religión y patria, conservar las posesiones de su país y muere por este fin será un mártir.

¡Qué buena recompensa la que tendrán aquellos que Al-lah, alabado sea los selecciona para conseguir el martirio, honrándoles con la compañía de los profetas, veraces y benévolos! y ¡Qué buena compañía! Dice Al-lah, alabado sea: «Los que obedezcan a Al-lah y al Mensajero estarán con los bienaventurados: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!».

¡Oh Al-lah, tenga a nuestros mártires en Tu misericordia, protege a Egipto y a todos los países del mundo!

Los valores humanos de la sura de Las moradas

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

Diles: “Mi Señor me ha guiado por el camino recto, que es el de la verdadera adoración y el de la religión monoteísta de Abraham, quien no era de los que asociaban divinidades a Al-lah”. Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero, quien dijo: «No he sido enviado sino para enseñar los buenos modales». ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

El Noble Corán contiene muchas aleyas que establecen los nobles modales y los sublimes valores; y más aún, existen suras completos que fueron revelados con el fin de establecer una sociedad humana civil, como el sura de las moradas «Al-Huyurat», que establece una serie de valores y modales, de entre estos valores se cita el hecho de averiguar y corroborar todos los asuntos, especialmente si se trata del honor de la gente. En este sentido dice Al-lah, Alabado sea: «¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho». Así, el Islam basa todas las sentencias en la certeza y la corroboración. El profeta Salomón, la paz sea con él, cuando la abubilla le vino con la noticia de la gente que adoraba el sol, describiendo esta noticia con «la cierta noticia», entonces Salomón no recibió la noticia sin corroborarla, sino la averiguó. Dice  Al-lah, Alabado sea: «Dijo [Salomón a la abubilla]: “Veremos si has dicho la verdad o eres de los que mienten». También dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Es suficiente hacer que un hombre sea mentiroso con solo ir expandiendo todo lo que escucha por ahí”. En este contexto, dice el Imán Al-Nawawi, que Al-lah le tenga en Su misericordia: «Es porque el hombre siembre escucha la verdad y las mentiras; pues si dice todo lo que escucha, será mentiroso por decir lo que no es correcto». También un hombre vino a Umar Ibn Abdel-Aziz, que Al-lah esté complacido con él, y le transmitió una noticia. Dijo Umar: «Si quieres, examinamos lo que dices, pues si eres mentiroso, estarás incluido en la sentencia de la aleya: «Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad», si eres sincero, estarás incluido en la sentencia de la aleya: «Al difamador que siembra la discordia», y si quieres te perdonamos». Dijo el hombre: «¡perdóname, oh emir de los creyentes!, que no lo haré otra vez». Si cada uno de nosotros examina y corrobora la veracidad de las noticias antes de emitir la sentencia, los rumores perderán su influencia, y los que difunden estos rumores se negarán de difundirlos.

Se cita también la abstención de la calumnia. Dice Al-lah, Alabado sea: «Ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Al-lah, porque Al-lah es Indulgente, Misericordioso». También narró Abu Huraira que el Mensajero de Al-lah dijo: ¿Sabéis lo que es difamar? Y le fue respondido: Al-lah y su mensajero lo saben mejor. Entonces él dijo: El decir algo sobre su hermano y que le disgusta. Alguien preguntó: ¿Pero si mi hermano es tal como lo digo? Él respondió: Y si él fuera como decís, entonces sois culpables de difamar, y si no fuera lo que vosotros decís entonces sois culpables de calumnia (que es peor que la difamación). El motivo de la calumnia es que el hombre se preocupa por los defectos de los demás y se olvida de los suyos. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «uno de vosotros ve bien el menor error en su hermano y finge olvidar sus propios errores». Además, se pide al hombre que rechace las ofensas lanzadas al honor de su hermano. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Quien defiende el honor de su hermano (cuando está ausente) Al-lah protegerá su rostro del infierno el día del juicio”.

También se cita el hecho de abstenerse de las malas referencias insultantes. Al-lah, Alabado sea, dice: «No difamen ni pongan apodos ofensivos», y dice: «¡Ay del castigo que les aguarda al difamador y al calumniador!». Se trata de los que difaman a los demás, los declaran culpables y los llaman con apodos que les son odiosos. La desgracia será el destino de estos calumniadores.

Dijo Abdul-lah Ibn Masoud, que Al-lah esté complacido con él: “Cuando fue revelada la aleya del azaque, hacíamos de porteadores para que podamos dar alguna. Entonces, vino un hombre y dio un abundante azaque. Dijeron (los hipócritas): ‘Lo ha hecho para que lo vean y hablen de él’. Después llegó otro hombre y dio un azaque equivalente a cuatro puñados. Dijeron: ‘Ciertamente Al-lah no necesita de estos cuatro puñados’. En ese momento descendió la aleya del Corán:
‘[Son estos hipócritas] los que critican a aquellos creyentes que dan por amor a Al-lah más de lo que están obligados a dar, y también a los que no encuentran excepto su trabajo, y se burlan de ellos”.

Se cita también el hecho de no burlarse de los demás, esto no conviene al verdadero musulmán. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, creyentes! No se burlen unos de otros, porque pudiera ser que los que son blancos de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan». Nuestra religión nos prohíbe todo lo que dañe a los demás. El musulmán sólo hace el bien y no causa molestias a los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohíbe todo lo que es perjudicial: dicho, acto o signo.

Él anclaba en el hombre lo que le eleva. Según Umm Musa: Abdul-lah Ibn Masoud fue citado en la casa de Ali, quien enumeró sus virtudes y dijo: Ibn Masoud, un día, subió a un árbol que quería esconderse de sus amigos. Éstos se burlaron de sus delgados pies. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ¿De qué se ríen? Estos pies están en la balanza del Día del Juicio más pesados que el monte de Ohud».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Uno de los grandes valores contenidos en el sura de las moradas es la elevación del principio de fraternidad y reconciliación. Dice Al-lah, Alabado sea: «Los creyentes son hermanos entre sí; reconcilien a sus hermanos y tengan temor de Al-lah para que Él les tenga misericordia». La reconciliación es un gran valor exhortado por este sura, incluso por nuestra religión, que establece una sociedad humana coherente y tolerante y vela por afianzar el valor de la convivencia en el ambiente del afecto y del acercamiento, lejos de la controversia. Es el remedio para todas las cuestiones contenciosas y conflictivas.

En el marco de la familia, el Noble Corán nos incita en caso de desacuerdo entre las parejas, difícil de resolver, a enviar árbitros íntegros. Al-lah, Alabado sea, dice: «Si temen la ruptura del matrimonio, apelen a un mediador de la familia de él y otro de la familia de ella. Si tienen el deseo íntimo de reconciliarse, Al-lah los ayudará a llegar a un acuerdo. Al-lah todo lo sabe y está bien informado».

Este espíritu conciliador debe extenderse a toda la sociedad. Al-lah, Alabado sea, dice: «En la mayoría de las conversaciones secretas no hay ningún bien, excepto las que sean para coordinar una ayuda social, hacer una buena acción o reconciliar entre las personas. A quien lo haga anhelando complacer a Al-lah, lo agraciaré con una grandiosa recompensa».

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, muestra la retribución de la reconciliación y los malos efectos de la animosidad. Narró Abu Al Dardáa que el Mensajero de Al-lah dijo: “¿No debo acaso contarles de lo que es mejor de la oración, el ayuno y la caridad?” Dijeron: «Sí, o Mensajero de Al-lah». Dijo: Reconciliar a las relaciones. Pues, romper las relaciones, esto es la navaja que afeita, en este caso no afeita el pelo, lo que afeita es (la fe)”.

Para el verdadero musulmán, la reconciliación es un método de vida. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Hay personas que abren el bien y cierran el mal y otras que cierran el bien y abren el mal. Bienaventurado el que Al-lah confía al bien y desgraciado el que sólo hace el mal».

¡Oh Al-lah, guíanos a los mejores modales, que Tú solo puedes guiar a ellos, y protégenos de los peores modales, que Tú solo puedes proteger de ellos, conserva a Egipto y a todos los países del mundo!

El concepto de la buena obra y la mala obr

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:
«Quien obre rectamente lo hará en beneficio propio, y quien obre el mal se perjudicará a sí mismo. Tu Señor no es injusto con Sus siervos».
Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero, quien narra de su su Señor, Alabado sea: «¡Oh siervos Míos! Ciertamente son vuestras acciones las que os escribo y luego os las recompenso. Así, quien encuentra bien el resultado de sus obras, que alabe a Al-lah, y quien encuentra lo contrario, que no culpe a nadie excepto a sí mismo». ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!
Entrando en materia…
Al-lah, Alabado sea, honró al ser humano, lo creó con sus propias manos de la mejor manera, insufló el espíritu en él, le distinguió con la razón, hizo que los ángeles se prosternan ante él y puso a su servicio cuanto hay en el universo. Al-lah, Alabado sea, dijo en este sentido: «He honrado a los hijos de Adán y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he proveído de todo lo bueno y los he favorecido sobre muchas otras criaturas». Esto porque el ser humano asumió una responsabilidad muy pesada, que se propuso a los cielos, a la Tierra y a las montañas pero se rehusaron a cargar con ello porque sintieron temor. Es la responsabilidad del encargo, que exige el trabajo y la reconstrucción de la Tierra además de las obligaciones. Al-lah, Alabado sea, dijo: «Cuando haya terminado la oración recorran la tierra, procuren el sustento y recuerden mucho a Dios, que así triunfarán».
El musulmán debe ser consciente de que todo lo que hace en su vida estará en la balanza de sus buenas y malas acciones. Al-lah, Alabado sea,
dice: «Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada. Y quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada». Y «El día que cada ser vea el registro de todo bien y de todo mal que haya producido, deseará que se interponga una gran distancia entre sí y ese momento. Dios los exhorta a que Le teman a Él. Dios es Compasivo con Sus siervos». El concepto de la obra comprende los actos y las palabras. Se exige que la buena obra se consagre sinceramente a Al-lah, Alabado sea, y se perfeccione. Al-lah, Alabado sea, dice: «únicamente se les ordenaba que fueran monoteístas adorando solo a Dios con sinceridad, que realizaran la oración y pagaran el zakat, pues esa es la verdadera religión». Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Al-lah ama, cuando uno de ustedes hace algo, que él lo haga bien”.
No cabe duda de que el concepto de la buena obra en el islam es amplio. Incluye las obligaciones cultuales: la oración, el azaque, la peregrinación, evocaciones, entre otras. Son obras básicas que el musulmán debe realizar. Al-lah, Alabado sea,
, dice:»¡Oh, creyentes! Inclínense y prostérnense [durante la oración], adoren a su Señor y hagan el bien, que así alcanzarán el triunfo», «Cumplan con la oración prescrita, paguen el zakat, y obedezcan al Mensajero, que así obtendrán la misericordia» y dice El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él:»La purificación es la mitad del imán (de la fe). La expresión de agradecimiento ‘decir alhamdulillah’ llena la balanza; y las expresiones de ‘subhanallah’ y ‘al hamdulillah’, llenan lo que hay entre los cielos y la tierra. La oración es luz; y la sádaqa (la caridad) una prueba de la fe del que la da. En la paciencia los asuntos se ven más claros. Y el Corán será una prueba a favor o en contra. Cada uno comienza el día como vendedor de sí mismo, liberándose o condenándose».
Entre las buenas obras en las que debe comprometerse el musulmán están la verdad, la buena palabra y la difusión de la paz, entre otras cosas que pueden hacer que el hombre sea familiar. Al-lah, Alabado sea, dice: «Exhorta a Mis siervos a hablar con respeto». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Los más perfectos de los creyentes en la fe son aquellos que son mejores en modales y actitud, los que son humildes, que se sienten cómodos con las personas y las personas se sienten cómodas con ellos. Señala el estatuto del creyente diciendo: «la parábola del creyente es la de la palmera que se alimenta bien, da buenos frutos, si cae, no se rompe, no podría».
La buena obra no se limita a una sola parte. Comprende todo lo que realiza los valores humanos y contribuye a la creación de una sociedad coherente, pura, regida por el afecto y la cooperación y dominada por la tolerancia, el amor y la clemencia. El islam considera que la salida en busca de trabajo para alimentarse y alimentar lícitamente a la familia y a los niños es una buena obra bien remunerada como salida al Sendero de Al-lah, Alabado sea. Un hombre pasaba por el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, los compañeros realizaban en este hombre la perseverancia y la actividad, dijeron: sería mejor que la salida de este hombre estuviera en el Sendero de ala. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, responde: Si sale a ganarse la vida a los niños, está en el Sendero de Al-lah, Alabado sea, si busca la pensión de sus padres tan viejos, está en el Sendero de Al-lah, Alabado sea. Si sale en busca de su pensión para contenerse, está en el sendero de Al-lah, Alabado sea. Pero, si sale a recorrer por ostensión, está en el sendero del diablo».
Tenemos el mejor ejemplo en la vida del mensajero de Al-lah. Trabajaba con sus propias manos para servir a sus esposas. Aisha, madre de los creyentes dice: “El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, remendaba sus propias sandalias y cosía sus propios vestidos y trabajaba como uno de ustedes en su casa”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Si un Musulmán hace un gasto en su familia, bus¬cando su acercamiento a Al-lah, obtiene por ello la recompensa equivalente a una sádaqa», y «El mejor entre vosotros es el del mejor carácter con su familia, y soy del mejor carácter con su familia».
Entre las buenas obras se citan todo lo que se beneficia de los demás, ya sea pequeño o grande, material o moral. Al-lah, Alabado sea, dice: «En la mayoría de las conversaciones secretas no hay ningún bien, excepto las que sean para coordinar una ayuda social, hacer una buena acción o reconciliar entre las personas. A quien lo haga anhelando complacer a Dios, lo agraciaré con una grandiosa recompensa» y dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «Quien tenga una montura adicional que se la dé al que no tiene, y quien tenga algo adicional de comida que se lo de a quien no tiene». Instando a los aspectos de las buenas obras el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,dice: «Son muchas las formas del bien: decir subhanal-lah, alhamdu lel-lah, La ilaha il-la Al-lah. Se añade el hecho de ordenar lo conveniente, de prohibir lo inconveniente, de apartar la molestia del camino, de hacer escuchar al sordo, de guiar al ciego, de orientar al extraviado, de caminar a todo pie con el necesitado, de echar una mano al débil. Todo esto es un acto de caridad». Esos actos son parte de la buena obra.
En la misma perspectiva se cita la construcción, la reforma y la urbanización. La visión del islam considera que toda obra que contribuya a crear una sociedad próspera es una buena y sublime obra. En el Corán hay trescientos sesenta aleyas que hablan del trabajo. Alá, Gloria a él, cita ejemplos de ello que hacen buenas obras. Al-lah, Alabado sea, dice: «Él os creó de la tierra y os hizo vivir en ella». Esto Afirma que los que trabajan en la agricultura, la industria y el comercio tienen una enorme retribución por sus esfuerzos. Se añaden las grandes industrias como la de hierro. Al-lah, Alabado sea, dice: «Hice descender el hierro, en el que hay gran poder y beneficio para la gente», y la de los arcos, dice Al-lah, Alabado sea: «Entonces le dije: “Construye el arca bajo Mi observancia, acorde a lo que te inspire». Para los textiles. Al-lah, Alabado sea, dice: «También de su lana, pelo y crin hacen utensilios y alfombras con las que hacen confortable esta vida», «Dios les proporcionó sombra de cuanto creó, refugios en las montañas, vestimentas que los resguardan del calor [y el frío] y armaduras que los protegen en los combates», y «Puso a su disposición el cuero de los rebaños para que hagan con él sus tiendas, las cuales son fáciles de transportar los días que viajan o acampan».
La buena obra no se limita a lo que es útil para la gente, sino que encierra lo que es útil para los animales e inanimados. Pasando por un camello flaco, el profeta dice: “Teman Al-lah en estas bestias, y móntenlas de forma correcta, y cómanlas de forma correcta”, «Mientras un hombre caminaba por un camino encontró una rama con espinas y la quitó a un lado. Entonces, Al-lah le agradeció y sus faltas fueron perdonadas» y dijo también: «En verdad he visto a un hombre disfrutando de las delicias del Paraíso por un árbol que removió del camino, el cual perjudicaba a los musulmanes».
En cuanto a la mala obra, encierra todo lo que encierra la ira de Al-lah, Alabado sea, y desvía al hombre del círculo de la reforma a la de la corrupción. Comienza por apartarse de las obligaciones cultuales y cometer prohibiciones y torpezas como la ingratitud hacia los padres, la agresión contra los bienes y los honores. Se cita el hecho de que se descuide la responsabilidad hacia la familia y los niños sin proporcionarles una educación adecuada. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, creyentes! Protéjanse a sí mismos y a sus familias del Fuego [del Infierno]» y dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, «Ya es suficiente mal el de aquel que no cumple con su obligación de mantener a su familia».
Se cita la corrupción en la tierra difundiendo ideas destructivas, rumores falsos y aterrorizando a los civiles. Al-lah, Alabado sea, dice: «No corrompáis en la tierra después de su reforma». Dice también: La recompensa de los que luchan contra Al-lah y su mensajero y que tratan de sembrar la corrupción en la tierra es que sean asesinados o crucificados, o que se les corten las manos y las piernas opuestas, o que sean expulsados del país. Para ellos será la ignominia aquí abajo; y en el más allá habrá un enorme castigo» y «no busques la corrupción en la tierra, porque Al-lah no ama a los corruptores». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: Lo mejor de vosotros es el bien que hay que esperar y del mal la gente está a salvo. El más malvado de vosotros es aquel cuyo bien no se puede esperar y el mal está lejos de ser evitado». Se cita entre las malas obras la molestia de los caminos, que es un pecado mayor. Al-lah, Alabado sea, dice: «No siembren corrupción en la Tierra después de que se haya establecido en ella el orden» y dice también: «El castigo para quienes hacen la guerra a [un pueblo que se gobierna por la ley de] Dios y Su Mensajero y siembran en la Tierra la corrupción es que [luego de un juicio justo] se los condene a muerte, se los crucifique, se les ampute una mano y el pie del lado opuesto, o se los condene al exilio. Esto es para que sean denigrados en esta vida, y en la otra tendrán un castigo terrible».
A este respecto, se cita lo que siembra rencor entre las personas y les causa molestias físicas o morales. Se citan la calumnia, la meditación, la burla, la burla, la torpeza verbal entre otras cosas prohibidas por el islam que se contradicen con las moralidades, la inocencia recta y los comportamientos civilizados.

Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!
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Al-lah, Alabado sea,bado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.
¡Hermanos por la causa del Islam!
Todo lo que hace el sirviente tiene sus efectos tanto en el mundo como en el más allá. Entre los frutos de la buena obra está la buena vida en la vida y la otra vida. Al-lah, Alabado sea, dice: «Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras». La retribución de la buena obra dura después de la muerte. El El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: “Las buenas obras que alcanzarán a un creyente después de su muerte son: el conocimiento que haya aprendido y difundido; un hijo recto que haya dejado en el mundo; una copia del Corán que deja como legado; una mezquita que ha construido; una casa que construyó para los viajeros; un canal que excavó; y la caridad que haya dado durante su vida cuando tenía buena salud. (La recompensa de) Estos actos le llegarán después de su muerte”. Entre estos frutos se cita la absolución de los pecados, sustituyéndolos por buenas obras. Al-lah, Alabado sea, dice: «A quienes crean y hagan buenas obras les perdonaré sus faltas y los recompensaré por lo mejor de sus actos». Se cita también la compañía de los profetas, veraces y mártires. Al-lah, Alabado sea, dice: «Pero quienes hayan creído y obrado rectamente tendrán como morada los jardines del Paraíso», «Los que obedezcan a Dios y al Mensajero estarلn con los bienaventurados: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ،Qué excelentes compañeros!».
A semejanza de la buena obra, la mala obra produce a su autor sus efectos en el aquí y en el más allá. Se cita el extravío, la perplejidad y la confusión. Al-lah, Alabado sea, dice: «¿Acaso a quien [el demonio] le hizo ver sus obras malas como buenas[es comparable a quien Dios ha guiado]? Dios decreta el desvío para quien Él quiere y guía a quien quiere». Se cita también la vida turbada. Al-lah, Alabado sea, dice: «Pero quien se aleje de Mi recuerdo [Mi religión] llevará una vida de tribulación». Se cita también el mal regreso en el último día. Al-lah, Alabado sea, dice: «Quienes se apropien injustamente de los bienes de los huérfanos, estarán llenando sus entrañas con fuego y arderán en el Infierno». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Quien se apodere ilícitamente de una parcela de terreno, será enterrado por cuarenta cepas de tierra el último día».
Por lo tanto, es muy necesario comprometerse con toda obra útil, alejarnos de toda obra dañina, recomendarnos y cooperar por lo verdadero. Al-lah, Alabado sea, dice: «Juro por el tiempo, que los seres humanos están en la perdición, excepto aquellos que crean, obren rectamente, y se aconsejen mutuamente con la verdad y con la paciencia [ante las adversidades]».

¡Oh Al-lah! Te imploramos que nos ayudes a hacer las buenas obras, que nos abstengamos de los pecados, que amemos a los necesitados, que nos concedas la sinceridad y la aprobación, que protejamos a nuestro Egipto y a todos los países del mundo de toda desgracia.