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La noble Sunna profética y su posición en la legislación

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: «Lo que les ha transmitido el Mensajero tómenlo, y cuanto les haya prohibido déjenlo. Tengan temor de Al-lah, porque Al-lah es severo en el castigo».

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero, quien dijo: «Les dejo dos cosas, el Corán, y mi Tradición, la Sunnah, y si los siguen, jamás se desviarán», ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, Alabado sea, envió a sus mensajeros y profetas, la paz sea con ellos, para guiar a los humanos y sacarlos de la oscuridad hacia la luz y del camino de la pérdida hacia la de la buena guiada. Al-lah, Alabado sea, dice: «Envié a Mis Mensajeros con las pruebas evidentes e hice descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que la gente establezca la equidad». Al-lah clausuró los Mensajes con el de nuestro Profeta Mohamed «como testigo, albriciador, amonestador, para que invites [a creer en] Al-lah con Su anuencia; eres una antorcha luminosa». Lo envió con un mensaje final y válido para todos los tiempos y lugares. Hizo descender el Noble Corán, un libro perfectamente coherente, inimitable, el error no le viene ni de delante ni de atrás. Luego le reveló la Sunna que explica y detalla el Corán. A este propósito, Al-lah, Alabado sea, dice: «Ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él solo trasmite lo que le ha sido revelado». «Y a ti te he revelado el conocimiento [de la Sunna] para que expliques a la gente la revelación [el Corán] que habían recibido, para que así reflexionen». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «En efecto, he recibido el Corán y otra revelación que le es igual».

Contemplando el libro de Al-lah, Alabado sea, se descubre que Al-lah reúne sus órdenes con las de su Profeta Mohamed, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en varios contextos. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, creyentes! Obedezcan a Al-lah y al Mensajero cuando los invitan a practicar aquello que les da vida», y asocia a su complacencia y la de su Mensajero diciendo: «Pero es de Al-lah y Su Mensajero de quienes deberían buscar su complacencia, si es que realmente son creyentes».

Al-lah, Alabado sea, asocia la obediencia que le es obligatoria a la de su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él,  diciendo: «Quien obedezca al Mensajero obedece a  Al-lah». Hizo de esta obediencia un motivo de misericordia, diciendo: «Obedezcan a Al-lah y al Mensajero, que así alcanzarán la misericordia». Esta obediencia se realiza siguiendo la Sunna del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Al-lah, Alabado sea, dice: «Di: “Si verdaderamente aman a Al-lah, ¡síganme!, que Al-lah los amará y perdonará sus pecados”. Al-lah es Absolvedor, Misericordioso».

Los ulemas y alfaquís de la nación son unánimes sobre la fuerza probatoria de la Sunna profética como segunda fuente de la legislación, después del Noble Corán. Al-lah, Alabado sea, dice: «Al-lah te ha revelado el Libro [el Corán] y la sabiduría [la Sunnah] y te ha enseñado lo que no sabías. ¡El favor de Al-lah sobre ti es inmenso!», «[Oh, esposas del Profeta] transmitan los versículos de Al-lah y la sabiduría que se mencionan en sus casas. Al-lah es Sutil, está informado de todas las cosas». La noble Sunna contiene las afirmaciones, los actos y las aprobaciones del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Al-lah, Alabado sea, dice: «En el Mensajero de Al-lah hay un bello ejemplo para quienes tienen esperanza en Al-lah, [anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Al-lah» Deben adoptarse en todos los casos del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Según Abdul-lah Ibn ‘Amr, que Al-lah esté complacido con él, transcribía todo lo que oía del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que quería aprenderlo de memoria. Dice: Me prohíbe hacerlo diciéndome: ¡Anotas todo lo que oyes del Mensajero de Al-lah, Alabado sea, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, mientras habla en estado de aprobación y el de incomodidad! Deja de hacerlo. Luego fui a decírselo al Mensajero la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Hizo una señal de deber hacia su boca y me dijo: ¡transcribe! Juro por Aquel que tiene mi alma, nada más que lo verdadero sale de mi boca».

El Noble Corán es la primera fuente de legislación, mientras que la purificada Sunna es la segunda que explica, interpreta y detalla lo que se encuentra en el Noble Corán. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era el más conocedor del querer decir de Al-lah, Alabado sea, su justicia y su decreto emanan de los de Al-lah, Alabado sea. A este propósito Al-lah, Alabado sea, dice: «Un verdadero creyente o una verdadera creyente no deben, cuando Al-lah y Su Mensajero hayan dictaminado un asunto, actuar en forma contraria. Quien desobedezca a Al-lah y a Su Mensajero se habrá desviado claramente», «Pero no, [juro] por tu Señor que no creerán [realmente] a menos que te acepten como juez de sus disputas, y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan completamente». «Cuando escuchan un rumor que pudiera atentar contra la seguridad y sembrar el temor, lo divulgan inmediatamente. Pero lo que debían hacer era remitirlo al Mensajero y a quienes tienen autoridad y conocimiento, que son quienes pueden investigar la información y comprender su magnitud, y sabrían qué hacer». Al-lah, Alabado sea, nos advirtió de la desobediencia a la orden de su Mensajero la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, diciendo: «Que estén precavidos aquellos que desobedezcan las órdenes del Mensajero de Al-lah, no sea que les sobrevenga una desgracia o los azote un castigo severo».

La Sunna puso en su totalidad varias prescripciones citadas mayoritariamente en el Noble Corán. La orden de hacer la oración y de cumplir el azaque se ve sin detalles en el Corán: «Cumplan con la oración, paguen el azaque». ¿Cómo hacer entonces los actos cultuales como la oración, el azaque y la peregrinación sin la puesta en detalle efectuada por la purificada Sunna? El Profeta la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, expuso todo esto diciendo: «Recen como me han visto rezar». Así nos explica el modo. También dice que: «Si te colocas en dirección a la alquibla haz el takbír, después recita «la madre del Corán» (Al Fátiha o la Abertura), después recita lo que te parezca. Cuando hagas el ruku’, coloca las palmas de las manos sobre las rodillas y estira la espalda, estableciéndote en tu ruku’. Y cuando levantes la cabeza, endereza tu espalda hasta que todo hueso vuelva a su sitio».

La Sunna detalló todas las sentencias del azaque y de la peregrinacion. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «aprended de mí vuestros rituales». Un hombre le dice a Imran Ibn Hussein; ¡qué es toda esta información tradicional que relatas según el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dejando atrás el Corán! Imran respondió: si te conformas con el Corán, ¿cómo aprendes el número de unidades de la oración, de la tarde, de la puesta del sol y sus horarios, así como la estación de Arafat, la lapidación de piedras, entre otras?

Como la Sunna detalla lo general del Noble Corán, restringe lo absoluto. Por ejemplo, limita el testamento a un tercio de los legados, lo que demuestra que el heredero no tiene ningún derecho de testamento. Dijo Saad Ibn Abi Waqqas, que Al-lah esté complacido con él: “Vino a visitarme el Mensajero de Al-lah el año de la peregrinación de despedida, encontrándome muy enfermo y le dije: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah!, como ves, me ha llegado la enfermedad y poseo una riqueza para la cual no tengo más herederos que una hija. Dime si puedo dar sádaqa (caridad) con los dos tercios de mi dinero. Dijo: ‘¡No!’ Le pregunté de nuevo: ‘¿Y con la mitad, oh Mensajero de Al-lah?’ Contestó: ‘¡No!’ Pues, le volví a preguntar: ‘¿Y con un tercio, oh Mensajero de Al-lah?’ Contestó: ‘Un tercio y ya es mucho. Pues, si dejas a tus herederos ricos es mejor que si los dejas pobres y dependiendo de la gente». La Sunna demuestra que el testamento no es para beneficio de un heredero. También prohíbe que la mujer y su tía materna o paterna se casen con el mismo hombre.

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

                                              *      *       *

Al-lah, Alabado sea,bado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Al describir la posición que ocupa la Sunna en la legislación, es preciso distinguir entre la información tradicional relativa a los actos culturales y la relativa a los usos y costumbres que varían en función del tiempo, el lugar y las circunstancias. Se citan las relativas a la confección, medios de transporte, entre otros condicionados por las costumbres. Cada época tiene tradiciones que difieren de las de épocas anteriores. Por lo tanto, no es lógico imponer a la gente ciertos hábitos del pasado con el pretexto de seguir la Tradición del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. La referencia a los hábitos reside en el derecho consuetudinario y en los hábitos que no se oponen a las consistencias de la pura legislación. El imán Al-Shafí, que Al-lah esté complacido con él, considera que el peinado de la cabeza es uno de los aspectos de la nobleza, considera bien las circunstancias de tiempo y medio a tiempo. En la actualidad, no hay problema en cubrirse la cabeza, ya que la costumbre acepta ambas cosas.

Afirmamos que los enemigos de la Sunna se encuentran en dos categorías. La primera comprende a los manipuladores de la religión que desvían los sentidos de los textos, creen que hacen el bien cuando la religión es inocente. Estos son los rigoristas de quienes el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos advirtió tres veces. Según Umar Ibn Al Jhattab, que Al-lah esté complacido con él, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «lo más que temo a la comunidad es todo hipócrita con una lengua conocedora».

La segunda categoría incluye a los que no se inspiran en la ciencia y sus herramientas. Mostrando su peligro, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Al-lah no retira de una sola vez el conocimiento que les dio (a la gente). Lo retira retirando a los eruditos con su conocimiento. Quedarán solo personas ignorantes que, cuando se les consulte, darán veredictos basándose en su opinión personal solamente; se perderán y perderán a otros». La Sunna es inocente de todo extremismo que se descarrile de su tolerancia o de la moderación del islam, así como de los que niegan totalmente la Sunna. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice:

“Pronto llegará el tiempo en que un hombre se reclinará sobre su almohada con el estómago lleno, y dirá: “Debes apegarte al Corán; lo que encuentres allí como permisible tómalo, y lo que encuentres allí como prohibido, abstente de ello; y cualquier cosa que el Mensajero de Al-lah les prohíba, es como si Al-lah lo prohibiese”.

El rigorismo y la negligencia son un extremismo lejano de la moderación del islam y su método, y una injusticia contra la Sunna que se ajusta bien a las finalidades generales del Noble Corán. Comprendiendo las finalidades de la Sunna, se captan las finalidades de nuestra pura religión, que es la misericordia, la justicia, la tolerancia, la facilidad y el humanitarismo. Los eruditos están de acuerdo en que todo lo que logre tales fines es parte integrante del islam y todo lo que lo contradiga se opone al islam y a sus fines.

Luego viene el papel de los eruditos honestos para ajustar y corregir a los extraviados. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Esta ciencia será asumida a cada generación por los más íntegros, que le disiparán las aliteraciones, las desviaciones y las malas interpretaciones».

Nos hace falta  entender la Sunna a través de sus finalidades sin fijarse en la letra de los textos sin comprender sus propósitos. Esto se realiza mediante una moderna lectura finalista de la purificadaa Sunna, lectura que va de la mano de las exigencias y surgidas del tiempo para acercar esta Sunna grandiosa a la gente. Es la renovación a la que llama la Sunna. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Al final de cada siglo, Al-lah, Alabado sea, envía a esta comunidad a quien le renueva sus asuntos de la religión».

¡Oh Al-lah, guíanos a comprender bien Tu Noble Libro y la Sunna de nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, enséñanos lo que nos es útil, haznos partícipes de lo que nos enseñas y salvaguarda a nuestro país y a todos los países del mundo.

El interés del Noble Corán por los valores morales

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán: «El Corán guía por el sendero más justo y firme, y albricia a los creyentes que obran rectamente que recibirán una gran recompensa«.

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Los aspectos de la grandeza del Corán Noble son innumerables e incontables. Este Libro se trata de la fuerte cuerda de Al-lah, el sabio recuerdo, la luz obvia y de la vía de la rectitud. El vano no le viene, ni de adelante ni de atrás. Los científicos no se sacian de él, nunca debe ser usado por los múltiples estudios y las lecturas. Sus maravillas no terminan. Cualquiera que se exprese de esa manera es veraz, todo aquel que trabaje en virtud del cual se le retribuya, todo el que juzgue según sus aleyas es justo y todo aquel que llama a él será guiado por el camino recto. Al-lah, Alabado sea, dice: «Te he revelado el Libro que contiene todas las explicaciones, el cual es guía, misericordia y albricias para los musulmanes que se someten a Al-lah«, y «No he omitido nada en el Libro».

Entre los aspectos de la grandeza del Noble Corán está la atención que presta a la estructura moral en la vida de los individuos y de las naciones. Esto se hace a través del dispositivo de valores, principios y reglas organizativas de la conducta humana que construye  una sociedad coherente con almas puras y buenos corazones. Los de estos corazones se hablan entre sí con la verdad, la honestidad, la misericordia y la justicia. Cada uno de ellos reconoce bien la tradición de la diferencia entre los seres humanos, la coexistencia pacífica, el respeto del otro y la mejora de  la vida a través de la religión. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Al-lah es el de más piedad. Al-lah todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen», «Si tu Señor hubiera querido, habría hecho de todos los seres humanos una sola nación [de creyentes], [pero por Su sabiduría divina concedió al ser humano libre albedrío] y ellos no dejarán de discrepar [unos con otros], excepto aquellos de quienes tu Señor tuvo misericordia». Y dijo: «Él os creó de la tierra y os hizo vivir en ella».

Quien contempla las aleyas coránicas descubrirá, sin duda alguna, que los valores morales a los que llama el Corán son indispensables. No se los puede poner en un medio sin los demás. Se trata de un conjunto de valores inalienables ni en función del tiempo ni de los lugares. Prueba de ello es que fueron un método de vida del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que los aplicó y nos exhortó a seguirlos.  Cuando la Madre de los Creyente, Aisha, que Al-lah esté complacido con ella, fue  interrogada por Saad Ibn Hisham: ¿cómo era la moral del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él? dijo: ¿Lees el Corán? Respondió Saad: Sí. Dijo: «Su moralidad era la del Corán». En la respuesta de Aisha, destinada a su interlocutor, hay una afirmación de que lo que contiene el Corán, en su totalidad, de creencias, legislaciones, actos culturales y transacciones, constituyen la base de una fuerte llamada a la construcción moral integral del hombre y que el mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era el mejor ejemplo de esta construcción en todos los aspectos de su vida.

Entre estos importantes valores se encuentran el respeto al hombre, la preservación de su dignidad y el hecho de no humillarlo. En el Noble Corán, Al-lah, Alabado sea, ordena al creyente que se abstenga de todo lo que perjudique los sentimientos de los demás, como la burla, el desprecio y las malas conjeturas. Al-lah, Alabado sea, dice: «¡Oh, creyentes! No se burlen unos de otros, porque pudiera ser que los que son blancos de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan. No difamen ni pongan apodos ofensivos. ¡Qué malo es comportarse como un corrupto luego de haber sido agraciado con la fe! Quienes no se arrepientan… esos son los injustos». Y «¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado [de la actitud de los demás] pues algunas sospechas son un pecado. Y no se espíen, ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Al-lah, porque Al-lah es Indulgente, Misericordioso». Asimismo, el Noble Corán ordena la pureza de corazón de todos los vicios, de odios y de las malas conjeturas. Al-lah, Alabado sea,  dice: «Cuando los creyentes y las creyentes oyeron la calumnia, deberían haberla considerado como en contra de ellos mismos, y haber dicho: “Esto es una mentira evidente».

Entre los valores a los que el Noble Corán presta especial atención están los de la cooperación, la solidaridad y la clemencia. Ordena a todas las cepas de la comunidad que cooperen por la bondad y la piedad. Al-lah, Alabado sea, dice: «sino que cooperen con ellos a obrar el bien e impedir el mal». La cooperación de los individuos es uno de los elementos del poder del Estado y de la paz social de sus ciudadanos. Cada uno tiene necesidades que satisfacer, cuando en la sociedad se alza el espíritu de la solidaridad, cada uno se tranquiliza ante sus necesidades, así que se apresura a elevar el valor de la solidaridad en la sociedad, en la medida de lo posible.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, orienta hacia el valor de la cooperación en varios hadices como: «El ejemplo de los creyentes en su amor mutuo, ternura y colaboración es como el cuerpo humano, que si se duele en él un órgano se resiente el resto del cuerpo por la fiebre y el insomnio.», y dijo también: «El musulmán es hermano de otro musulmán, no lo oprime ni lo entrega a su enemigo, dejándolo sin ayuda. Al-lah acude en ayuda de aquél que acude en ayuda de su hermano. A quien libera de una pena a un musulmán, Al-lah lo libera de otra en el Ultimo Día. Y a quien cubra los defectos de su hermano, Al-lah le cubrirá los suyos en el Día del Juicio».

Entre esos valores figura la reflexión y el razonamiento. Al-lah, Alabado sea,  ordena a sus siervos que reflexionen sobre el reino de los cielos y de la tierra y elogió a los que contemplan. Dice en este sentido: «En la creación de los cielos y de la Tierra, y en la sucesión de la noche y el día, hay signos para los dotados de intelecto, que invocan a Al-lah de pie, sentados o recostados, que meditan en la creación de los cielos y la Tierra y dicen: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un sentido. ¡Glorificado seas! Presérvanos del castigo del Fuego».  Y dijo: «¿Acaso no reflexionaron en el reino de los cielos y de la Tierra?».  Al-lah, Alabado sea, nos abre las pistas de la meditación diciendo: «Al-lah es Quien elevó los cielos sin columnas que pudieran ver», «Di: “؟Si Al-lah hiciera que el día durara hasta el Día de la Resurrección, quién sino Al-lah podría traerles la oscuridad de la noche para que pudieran descansar? ¿Acaso no van a observar [este argumento]?».  También Al-lah, Alabado sea,  nos ordena meditar sobre nosotros mismos diciendo: «¿Acaso no reflexionan sobre sí mismos?» y «En la Tierra hay signos para quienes tienen certeza interior. También en ustedes mismos. ¿Es que no ven?». Así, el Noble Corán nos abre la puerta de reflexionar sobre todo lo que es útil al hombre. La meditación es un acto de adoración conocido por los compañeros y seguidores que descubrieron su finalidad, Abu Al-Dardaa, que Al-lah esté complacido con él, dijo: «Meditar una hora es mejor que rezar supererogatorios por una noche entera». Wahb Ibn Monbeh dice: «A fuerza de que el hombre medite, termina por comprender, así conocerá y por tanto trabajará».

Se cita también el valor del diálogo y del respeto del otro. Son numerosas las aleyas coránicas que guían a la comunidad, e incluso a toda la humanidad, a la importancia del diálogo para la vida de los seres humanos. El diálogo es el estilo aceptado por Al-lah, Alabado sea, como método que deben seguir Sus profetas y mensajeros para transmitir su mensaje a los humanos. El islam adopta la libertad de creencias. Dice Al-lah, Alabado sea: «Una vez establecida la diferencia entre la guía correcta y el desvío no se puede forzar a nadie a creer«. El profeta Noé, la paz sea con él, se dirige a su pueblo, en una de las situaciones del llamamiento, diciendo: “¡Oh, pueblo mío! Me he presentado ante ustedes con una prueba evidente de mi Señor, Quien me ha agraciado con Su misericordia, a la que ustedes se mantienen ciegos. ¿Acaso creen que vamos a imponerles aceptar [el Mensaje] cuando no están de acuerdo?».

El profeta Abraham, la paz sea con él, impone el argumento al rey déspota durante un diálogo racional que presenta el Noble Corán en la aleya: «¿Acaso no has reparado en quien discutió con Abraham acerca de su Señor valiéndose del reinado que Al-lah le había concedido? Dijo Abraham: “Mi Señor es Quien da la vida y da la muerte”. Le replicó: “Yo también doy la vida y la muerte”. Dijo Abraham: “Al-lah hace que el Sol salga por el oriente, haz tú que salga por el occidente”. Entonces, el que había rechazado la verdad quedó confundido, porque Al-lah no guía a los injustos».  Este método fue seguido también por Moisés, la paz sea con él. En este contexto Al-lah, Alabado sea, dice: «Preguntó el Faraón: “¿Quién es el Señor del Universo?” Dijo [Moisés]: “Es el Señor de los cielos, la Tierra y todo lo que hay entre ambos. Deberían tener certeza de eso”. Dijo [el Faraón] a quienes estaban en torno a él: ¿Han oído?” Agregó [Moisés]: “Es su Señor y el Señor de sus ancestros”. Dijo [el Faraón a su pueblo]: “El Mensajero que les ha sido enviado es un demente”. [Moisés] prosiguió: “Él es el Señor del oriente y del occidente, y de lo que hay entre ambos. Deberían razonar sobre eso”. Dijo [el Faraón]: “Si tienes otro dios que no sea yo, haré que te encarcelen».

El Noble Corán, cuando afianza el valor del diálogo, llama al progreso humano y al respeto del otro, independientemente de su color, confesión o raza. Hay que rechazar la visión unilateral, racista y hegemónica. El Noble Corán mantiene para el ser humano su dignidad sin ningún otro motivo, afirma su unidad de origen. Al-lah, dice: «He honrado a los hijos de Adán y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he proveído de todo lo bueno y los he favorecido sobre muchas otras criaturas». Y dice también: «¡Oh, seres humanos! Tengan temor de su Señor, Quien los ha creado de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Tengan temor de Al-lah, en Cuyo nombre se reclaman sus derechos, y respeten los lazos familiares. Al-lah los observa».

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Entre los valores morales a los que apela el Noble Corán está el autocontrol y el rechazo de la ira. En esta vida, es sabido que el hombre reacciona a lo que ve y escucha. Así, los textos coránicos llaman a controlarse y a perdonar. Al-lah, Alabado sea, dice: «Y apresúrense a buscar el perdón de su Señor y un Paraíso tan vasto como los cielos y la Tierra, que ha sido reservado para los que tienen consciencia de Al-lah [y cumplen la ley], [que son] aquellos que hacen caridad, tanto en momentos de holgura como de estrechez, controlan su enojo y perdonan a las personas, y Al-lah ama a los que hacen el bien», «Que los que hacen obras de bien y los que tienen riqueza no juren dejar de ayudar a sus parientes, a los pobres y a quienes dejaron sus hogares por la causa de Al-lah, y [es mejor] que los perdonen y los disculpen. ¿Acaso no aman ser perdonados por Al-lah? Al-lah es Indulgente, Misericordioso». También dice: «No es lo mismo obrar el bien que obrar el mal. Responde con una buena actitud, y verás que aquel con quien tenías enemistad se convierte en un amigo ferviente. Esto no lo logran sino los que tienen paciencia; no lo logran sino los que son muy afortunados»y «La ofensa debe ser retribuida por una pena equivalente, pero quienes sepan perdonar serán recompensados por Al-lah. Él no ama a los injustos».

Entre esos valores se encuentra la reconciliación entre los adversarios. Son muchas las aleyas coránicas que ordenan la reconciliación y prometen a los conciliadores una inmensa recompensa. Al-lah, Alabado sea, dice: «En la mayoría de las conversaciones secretas no hay ningún bien, excepto las que sean para coordinar una ayuda social, hacer una buena acción o reconciliar entre las personas. A quien lo haga anhelando complacer a Al-lah, lo agraciaré con una grandiosa recompensa», «Pero quien tema que el testador haya cometido un error o una injusticia, y haga una mediación entre las partes, no incurrirá en falta. Al-lah es Absolvedor, Misericordioso» y «Y te preguntan acerca de cómo deben obrar quienes tienen huérfanos bajo su responsabilidad. Diles: “Invertir sus bienes materiales para procurar incrementárselos es lo mejor, pero si [consideran más fructífero] unir su riqueza con la de ellos [para gestionarla conjuntamente], trátenlos como a sus hermanos. Al-lah sabe quién es corrupto y quién hace el bien. Y si Al-lah hubiera querido les habría hecho las cosas más difíciles; Al-lah es Poderoso, Sabio».

Al-lah amenaza violentamente a los que tratan de corromper las relaciones entre la gente diciendo: «Hay un tipo de gente que cuando te habla sobre temas mundanos te causa admiración por su elocuencia, y pone como testigo a Al-lah de la fe que encierra su corazón, cuando en realidad es un enemigo acérrimo y hábil discutidor. Pero cuando se alejan [de ti] van por la Tierra corrompiéndola, destruyendo [todos los frutos del trabajo humano, como] las siembras y los ganados, pero [sepan] que Al-lah no ama la corrupción. Y cuando se le dice [a uno de ellos]: “Tengan temor de Al-lah”, su soberbia lo impulsa a hacer el mal. Su retribución será el Infierno. ¿Qué pésimo destino!».

Por lo tanto, es muy necesario comprometerse con los valores morales a los que el libro de Al-lah, llamó y que nuestro noble mensajero aplicó, para alcanzar el progreso, el bienestar y la civilización de nuestros buenos antepasados.

¡Oh Al-lah, guíanos hacia las mejores moralidades, sólo tú nos guías aellas. Protégenos de las peores, sólo tú puedes hacerlo. Preserva nuestro país, nuestro pueblo, nuestro ejército y nuestra policía. Concede la paz a nuestro país y a todos los países del mundo!

Los frutos de la fe

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

«[Pero] a quienes crean y obren rectamente, su Señor los guiará por medio de la fe hacia los Jardines de las Delicias por donde corren ríos».

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Una de las gracias de Al-lah, Alabado sea, que Él otorga a sus siervos es recompensar sus buenas obras con buenos frutos. Creer en Al-lah, Alabado sea, es una de las obras más grandiosas, cuya influencia se refleja en el individuo y en la sociedad. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos aclara la realidad de la fe que debe ser cumplida por el creyente, cuando el arcángel Gabriel, la paz sea con él, le preguntó sobre la fe diciendo: Infórmame acerca del Iman. [La fe]. Y el Profeta dijo: «Consiste en que creas en Al-lah, Sus Ángeles, Sus Libros, Sus Mensajeros, en el Día del Juicio Final y en el Decreto Divino, sea agradable o desagradable». La fe no es una palabra que se dice con la lengua, sino una creencia por el corazón, declaración por la lengua y actuación por los aparatos del cuerpo. Es lo que se siente por el corazón y se confirma con las buenas obras, siguiendo las órdenes de Al-lah, Alabado sea, y evitando lo que Él prohíbe.

Cuando se le preguntó al Imán Al-Hassan Al-Basri: ¿Eres creyente? Dijo: Hay dos tipos de creencia. Si me preguntas por la creencia en Al-lah, Sus Ángeles, Sus Libros, Sus Mensajeros, el paraíso, la resurrección, el Juicio, pues soy creyente. Y si me preguntas por el dicho de Al-lah, Alabado sea: «Los creyentes son aquellos que cuando les es mencionado el nombre de Al-lah sus corazones se estremecen, y que cuando les son recitados Sus versículos les aumenta la fe y se encomiendan a su Señor». Por Al-lah no sé si soy creyente o no».

La verdadera fe se refleja claramente en el espíritu y la mente, en el individuo y la sociedad. Uno de sus frutos consiste en los buenos modales que adquiere el siervo, pues la fe y la responsabilidad son iguales. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: «No tiene fe aquel que no cumple con la fidelidad y no tiene religión aquel que no cumple con sus promesas». También la fe y la timidez son iguales. Safuan ibn Salim ha relatado que al Profeta se le preguntó que si un musulmán podía ser un cobarde y él contestó: Es posible. Él fue cuestionado de nuevo si un musulmán podía ser un avaro y contestó: Es posible. Después se le preguntó si un musulmán podía ser un mentiroso y contestó: «¡No! Un musulmán no puede ser un mentiroso». Algunos definen la fe como la sinceridad, diciendo: la verdadera fe es: decir la verdad creyendo que la verdad te hará daño y no mentir creyendo que la mentira puede ser útil para ti. Es seguro que los buenos modales son resultado de una verdadera fe. El creyente no habla sino para decir un buen dicho que contribuye al bienestar y no siembra la corrupción, construye y no devasta, puesto que nuestra religión es la de buena moralidad, reforma y construcción, de modo que quien te supera en estos caracteres te superará en la misma religión.

De los frutos de la fe se cita la tranquilidad y la paz. Si la fe se establece en el alma humana, ésta se llenará de tranquilidad, certeza y complacencia, lo que causará la felicidad en esta vida y en la otra. El verdadero creyente comprende, a ciencia cierta, que lo que le haya beneficiado no le iba nunca a afectar y que lo que le haya afectado no le iba nunca a beneficiar. Esto lo que le hace ser agradecido en el caso de alegría y paciente en el de tristeza; así su corazón se tranquiliza y él comprenderá que todo lo que Al-lah, Alabado sea, decreta está bien para él. Dice Al-lah, Alabado sea: «Quien crea en Al-lah, Él guiará su corazón» y dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¡Es admirable el caso del creyente! Todo asunto encierra un bien para él y esto no ocurre con otro que no sea creyente. Pues, si le llega la facilidad y es agradecido con Al-lah, hay un bien para él. Y si tiene paciencia ante la dificultad, también consigue un bien”.

De estos frutos también que la fe protege al creyente de cometer los grandes pecados. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: El adúltero que comete un adulterio no es creyente mientras lo hace, y el ladrón que roba no es creyente mientras que lo hace
y el que bebe el vino no es creyente mientras lo hace
y aún hay una oportunidad del arrepentimiento». Así que el verdadero creyente es aquel que se aleja de todo lo que daña a los sentimientos de la gente como el ridículo, la burla y la duda. Dijo Al-lah, Alabado sea: «¡Oh, creyentes! No se burlen unos de otros, porque pudiera ser que los que son blancos de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan. No difamen ni pongan apodos ofensivos. ¡Qué malo es comportarse como un corrupto luego de haber sido agraciado con la fe! Quienes no se arrepientan… esos son los injustos». Y dijo: «¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado [de la actitud de los demás] pues algunas sospechas son un pecado. Y no se espíen, ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Al-lah, porque Al-lah es Indulgente, Misericordioso». La fe es también una causa de sinceridad. Dijo Al-lah, Alabado sea: «Cuando los creyentes y las creyentes oyeron la calumnia, deberían haberla considerado como en contra de ellos mismos, y haber dicho: “Esto es una mentira evidente”.

De estos frutos también la ayuda y la victoria de Al-lah, Alabado sea. En este sentido, la fe sincera es motivo de la ayuda y cercanía. Dijo Al-lah, Alabado sea: «Porque Al-lah está con los creyentes», y esto exige la victoria y el apoyo; dijo Al-lah también: «¡Oh, creyentes! Si auxilian a Al-lah, Él los auxiliará y afirmará sus pasos», «Les daré Mi socorro a Mis Mensajeros y a los creyentes en esta vida y también en el Día del Juicio, cuando comparezcan los [ángeles] testigos», «Es un deber para Mí auxiliar a los creyentes», y «A ellos les fue dicho: “Los enemigos se han agrupado contra ustedes, no podrán con ellos”. Pero esto solo les aumentó la fe y dijeron: “Al-lah es suficiente para nosotros, porque Él es el mejor protector” y retornaron ilesos por la gracia y el favor de Al-lah. Ellos buscaron la complacencia de Al-lah, y Al-lah es el poseedor de un favor inmenso».

De los frutos también que Al-lah, Alabado sea, siembra el afecto por el siervo en los corazones de sus criaturas. Así el verdadero creyente es amable y armonioso. En este contexto, dijo Al-lah, Alabado sea: «El Compasivo hará que quienes hayan creído y obrado rectamente sean amados [por la gente]». Así que Al-lah reconcilia los corazones de sus siervos al creyente siempre y cuando éste tiene el corazón sincero y entregado. Según el hadiz sagrado  “Cuándo Al-lah altísimo quiere a un siervo, llama a Gabriel y le dice: «Por cierto, que amo a fulano, por lo tanto ámale». Y Gabriel le ama. Entonces el Arcángel se dirige a los habitantes del cielo diciéndoles: «Por cierto, que Al-lah ama a fulano, por lo tanto, amadle». Y los habitantes del cielo le aman y se le dará la aceptación en la tierra”. Y «Aún mi siervo sigue acercándose hacia mí con las obras voluntarias hasta que yo le amo. Una vez le he amado, seré su oído con el que escucha, su vista con la que ve, su mano con la que pega, su pierna con la que anda; si me pide algo se lo daré, y si se refugia en mí, le daré refugio».

También la fe es motivo de alivio, resolución de las crisis y liberación del mal. Dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él:  «La oración de Dhu un-Nún (el Profeta Jonás) cuando él estaba el estómago del pez (fue): “La iláha ílla Anta, Subhánaka ínni kuntu min az-zaalimín No hay más divinidad que Tú, gloria a Ti, verdaderamente yo fui uno de los malhechores).” Un musulmán nunca invoca a su Señor con estas palabras acerca del algún asunto, sin que su súplica sea respondida.”

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Uno de los grandes frutos de la fe es realizar la seguridad y la paz; así que cuando el corazón del verdadero creyente está lleno de fe, esta fe será fuente de seguridad, tranquilidad y estabilidad, y por lo tanto, la gente se confía en él respecto a sus almas, espíritus y propiedades. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «El musulmán es aquél del que la gente está a salvo de su lengua y de su mano. Y el emigrante es el que emigra de aquello que Al-lah ha prohibido». Entonces, aterrorizar a los seguros y agredir contra ellos, aunque no sean musulmanes, no tiene nada que ver con la moralidad de los creyentes. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Quien mate a un Muáhad (Persona que ha hecho un pacto con los musulmanes para vivir en paz con ellos) no percibirá siquiera la fragancia del Paraíso, aunque su fragancia puede reconocerse desde una distancia de cuarenta años».

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, afirma que no es creyente aquel que daña a su vecino o aquel que duerme saciado mientras que su vecino está hambriento, diciendo: «Por Al-lah, que él no cree, por Al-lah que él no cree, por Al-lah que él no cree. Se le cuestionó: ¿Quién no cree? Y contestó: Aquel cuyo vecino no está a salvo de sus perjuicios». Y dijo: “No creó en mí lo que duerme comiendo mientras que su vecino está hambriento y lo sabe (que su vecino tiene hambre)”.

La fe verdadera es la que lleva al creyente a hacer el bien y ayudar a los demás; es la que lo educa bien de modo que su influencia se refleja en su comportamiento y su trato con los demás como una misericordia por el ser humano, los animales y los objetos, pidiendo la complacencia de Al-lah, Alabado sea. Dijo Al-lah: «Y, a pesar del amor que tienen por sus bienes materiales, alimentan al pobre, al huérfano y al prisionero. Dicen: “Les damos de comer simplemente porque anhelamos el rostro de Al-lah. En realidad no esperamos de vosotros retribución ni agradecimiento».

De los frutos más grandes es la gran recompensa que Al-lah, Alabado sea, preparó para sus siervos creyentes en la otra vida. Dijo Al-lah, Alabado sea: «[Pero] a quienes crean y obren rectamente, su Señor los guiará por medio de la fe hacia los Jardines de las Delicias por donde corren ríos», «Y albricia a los creyentes que obran correctamente que tendrán como recompensa jardines por donde corren los ríos», «Pero en cambio, quienes hayan creído y obrado rectamente serán los moradores del Paraíso donde vivirán eternamente». Y dijo también: «En cambio, quienes crean y obren rectamente, sepan que recompensaré todas sus obras», y «Pero quienes hayan creído y obrado rectamente tendrán como morada los jardines del Paraíso».

Narró Abu Hurairah que el Profeta dijo: Al-lah dice: «He preparado para Mis siervos rectos lo que ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, y jamás ha pasado por la mente de ningún ser humano». Luego recitó: «Nadie sabe la alegría reservada a ellos en retribución a sus obras».

Debemos realizar la fe tanto creencia, como trabajo o dicho, para que se difunda la misericordia, la cooperación, la sinceridad, la timidez, la generosidad y la castidad; también debemos alejarse de la mentira, el fraude, la traición, los chismes, la murmuración y la injusticia, conservando la inviolabilidad de las almas y los dineros y la posición y el favor de las patrias.

¡Oh nuestro Señor, infunde el amor por la fe, embelleciéndola en nuestros corazones, y haznos aborrecer la incredulidad, la corrupción y la desobediencia y háganos de los bien guiados!

La virtud del martirio y nuestro deber hacia las familias de los mártires

Alabado sea Al-lah, Dueño de los mundos; quien dice en el Noble Corán:

«Pero no crean que quienes han caído defendiendo la causa de Al-lah están realmente muertos. Por el contrario, están vivos y colmados de gracias junto a su Señor. Se regocijan por las gracias que Al-lah les ha concedido y están felices por la recompensa que recibirán quienes todavía no se les han unido, que no sentirán temor ni tristeza. Se congratulan unos a otros por la gracia y el favor de Al-lah. Porque Al-lah recompensa a los creyentes».

Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, y que nuestro Profeta Mohammed es su siervo y Mensajero ¡Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus familiares y todos sus compañeros!

Entrando en materia…

Al-lah, Alabado sea, creó al hombre para poblar y reformar la tierra. Él provee al hombre que lo asiste a dirigir este pueblo. Al-lah, Alabado sea, rodeó el alma humana, que es el blanco de la obligación, por medio de murallas de protección que exigen que toda agresión contra esa alma y toda corrupción en la tierra sea agresión contra todos los seres humanos. Toda preservación del alma humana y toda reforma en la tierra se consideran una protección del mundo entero. A este propósito, Al-lah, Alabado sea, dice: “Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra, es como si matase a toda la humanidad. Pero quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad”.

La finalidad de la población y de dar vida es una de las sublimes finalidades que sólo se realizan en presencia de los grandes sacrificios hechos por personas sinceras a su religión y a su patria, conscientes del valor de la religión, de la patria de la vida estable y segura, se sacrificaron las almas y los bienes para alcanzar este objetivo. Hicieron un comercio benéfico con su Señor, Alabado sea. Es un negocio que no se pierde. Al-lah, Alabado sea, dice: » Al-lah ha comprado a los creyentes, a cambio del Paraíso, sus vidas y sus bienes materiales que ofrecen por la causa de Al-lah hasta vencer o morir. Esta es una promesa verdadera que está mencionada en la Tora, el Evangelio y el Corán. ¿Quién es más fiel a su promesa que Al-lah? Bienaventurados sean por ofrecer [sus placeres mundanos] para comprar [los placeres de la otra vida]. Ese es el triunfo grandioso». Su retribución es tan buena como su obra. Al-lah, Alabado sea, les realizó mejor que lo que querían dar a los demás. Gracias a sus buenas intenciones, Al-lah, Alabado sea, les dio la vida última, pacífica y estable. Dice Al-lah, Alabado sea: «Y no digan que quienes cayeron por la causa de Al-lah “están muertos”, sino que están vivos pero ustedes no lo perciben».

El martirio por la Causa de Al-lah, Alabado sea, es uno de los sublimes grados y una de las finalidades grandiosas que sólo se presentan para las criaturas elegidas por Al-lah, Alabado sea, quien dice: «Para que Al-lah ponga a prueba a los creyentes y honre con la muerte dando testimonio [de su fe] a algunos». Se trata de una donación que Al-lah concede a sus siervos más amados después de los profetas y los veraces. Al-lah, Alabado sea,  dice: «Los que obedezcan a Al-lah y al Mensajero estarán con los bienaventurados: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!». Además, Al-lah, Alabado sea, los protege del tormento de la tumba y del gran estruendo del último día. Un hombre dice: ¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Por qué los creyentes son probados en sus tumbas excepto los mártires? El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, respondió: «Basta con que les ponga a prueba el tamaño de las espadas en sus cuellos». Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, preguntó a Gabriel, la paz sea con él, sobre el versículo: «Será soplada la trompeta y todos los que estén en los cielos y en la Tierra perecerán, excepto quien Al-lah quiera». ¿A quién no querrá echar un rayo Al-lah, Alabado sea? Respondió: «son los mártires». Basta para la sublimidad del grado de los mártires lo que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Todo difunto concluye sus acciones con su muerte, excepto el que no para la defensa de la causa de Al-lah, puesto que sigue aumentando la recompensa de sus acciones hasta el Día del Juicio y se le libra del examen de la tumba”

 Por eso, a quien Al-lah, concede el martirio, ve su gracia y alcanza su grado, desea volver a la vida para ser mártir varias veces. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Nadie que entre al Paraíso querrá regresar a éste mundo, aunque le fuera dado todo lo que hay en él, exceptuando el martirio que desearía regresar al mundo y morir diez veces más por la causa de Allah». Esta virtud se menciona explícitamente en el dicho de nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, «Por Aquel que tiene mi alma, deseo ser asesinado por la Causa de Al-lah, luego ser resucitado, y luego muerto, y luego resucitado, y luego muerto, y luego resucitado y luego muerto».

Por eso los compañeros del profeta, que Al-lah esté complacido con ellos,  eran los más preocupados por el martirio por el que se precipitaban.  Amr Ibn Al-Yamouh, que Al-lah esté complacido con él,  era un compañero cojo que deseaba salir a combatir el día de Badr, pero el profeta le impidió debido a su discapacidad. El día de Ohud, les dijo a sus hijos: Dejadme salir. Le dijeron: el Profeta te dio permiso para no salir. Les dijo: ¡No!, ¡No!, Me prohibieron el paraíso el día de Badr y hoy me lo prohíben el día de Ohud. Por eso insistió en salir. Vino al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le preguntó: ¿entrará el muerto hoy en el paraíso? El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le respondió: sí. Él dijo: por Aquel que tiene mi alma, no volveré a casa hasta que entre en el Paraíso. Omar Ibn Al Khattab que Al-lah esté complacido con él,  le dijo: no jures para anticipar la Orden de Al-lah. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Espera, Omar, hay entre ellos quien si jura, Al-lah, Alabado sea, le cumple su deseo, del que Amr Ibn Al-Yamouh se paseará por el paraíso con su discapacidad».

Dado que el Islam es la religión de la virilidad, la valentía, la abstinencia, la preservación de las almas, los honores, los bienes y los derechos, hizo de la protección de todo esto parte integrante de la fe. Hizo de la defensa de las moralidades una de las finalidades más sublimes. Aquel que se asesina para realizarlo es un mártir. El mártir es polimorfo. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Aquel que muere defendiendo su propiedad es mártir, aquel que muere en defensa propia es mártir, aquel que muere defendiendo su religión es mártir, y aquel que muere por proteger a su familia es mártir». También dice que: el asesino es mártir, la víctima de un muro demolido es mártir, el ahogado es mártir, el devorado por una bestia feroz es mártir, el picado por una serpiente es mártir, el muerto en guardia por la Causa de Al-lah es mártir, Quien evoca a Al-lah, Alabado sea, en el sueño, luego muere, es mártir, la muerta en el aliento es mártir. Quien muere en su deseo de que la Palabra de Al-lah subsista la más alta y la de los infieles sea la más inferior, es mártir». Y: “Quien pida a Al-lah sinceramente el martirio por Él, Al-lah lo elevará al grado de los mártires, aunque muera en su lecho”.

El verdadero mártir es quien cree en lo verdadero. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «Quien lucha para poner en alto la palabra de Al-lah y hacerla prevalecer, es quien lucha por la Causa de Al-lah». El mártir es honrado tanto en este mundo como en el más allá. En la vida mundana, se anota su nombre de una caligrafía luminosa en la memoria de la comunidad como buen ejemplo de sacrificio, valentía y honor. Nuestros mártires serán grabados en nuestras razones y corazones. Los recordamos de la grandeza y del orgullo a lo largo de las generaciones. En el más allá, el mártir será resucitado en un estado de prestigio, de honor y de belleza. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: «Por Aquel que tiene mi alma, “¡Aquel que es herido por la causa de Al-lah, y Al-lah sabe los que son heridos por Su causa: vendrá en el Día del Juicio con su herida brotándole sangre: su color será el color de la sangre y su aroma será la fragancia del almizcle!».

Nuestros nobles mártires se sacrifican las almas por los demás. Dejan atrás a sus familias por las que debemos deberes y obligaciones. Hay que mirarlos con buena estima y sublime consideración, reconociendo al mismo tiempo los sacrificios ofrecidos por sus padres. Al-lah, Alabado sea, dice: « ¿Acaso la recompensa del bien no es el bien mismo? ». El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dice: «El que no agradece a la gente, no da gracias a Al-lah ». Dice también: «Quien os conceda una gracia, recompensadlo, si no podéis hacerlo, invocad a Al-lah, Alabado sea, en su favor hasta que os deis cuenta de que le habéis recompensado. Y ¡Qué recompensa podría equivaler al sacrificio del alma por la patria y el honor!

No hay que hacer sentir a los hijos de los mártires la amargura de la pérdida del padre o el tutor, mediante el cuidado, el pasar algún tiempo consolidándolos y tratándolos bien. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se preocupaba por las familias y los hijos de los mártires. Por ejemplo, se cita lo que hizo con la familia de Yaafar Ibn Abi Taleb, que cayó mártir el día de Moata dejando menores. El profeta se encargó de ello con su afecto y ternura y se hizo responsable de ellos después de la muerte de su padre.

                     Dicho esto, ¡espero que Al-lah nos perdone a todos!

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Alabado sea Al-lah, Señor del universo; la paz y las bendiciones de Al-lah sean con su Mensajero Mohamed, sus familiares, todos sus compañeros y aquellos que les siguen con bondad hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos por la causa del Islam!

Nuestro deber hacia los mártires exige proporcionarles una vida pacífica y estable. Sus padres cayeron mártires para presentarnos esta vida. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, garantiza a quien se ocupa de los hijos de los mártires, la buena retribución diciendo: “Quien pertreche a un guerrero por la causa de Al-lah, obtiene la misma recompensa que si hubiese luchado. Y quien cubra las necesidades de la familia de un guerrero durante su ausencia, es como si también hubiese luchado”. Gracias a este cuidado, les ofrece la retribución del mártir. Se trata de una gratitud, un reconocimiento y una recompensa por parte de sus sacrificios. Relató Zayd Ibn Aslam, según su padre: Salí con Umar Ibn Al-Jhattab que Al-lah esté complacido con él,  al mercado. Una joven alcanzó a Umar diciéndole: ¡Oh, Emir de los creyentes! Mi marido ha muerto dejándome menores que no pueden hacer nada y no tienen ni campo ni ovejas. Temo que los leopardos los devoren. Soy la hija de Jufaf Ibn Imaa Al-Ghifari, que asistió a la reconciliación de Al-Hudaibia con el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, Umar se detuvo con ella sin moverse. Le dijo: bienvenido de este vínculo de parentesco tan cercano. Se dirigió hacia un camello que estaba en la casa, llevaba consigo dos sacos, los llenaba de comida y con ellos dinero y ropa. Le dio la cuerda del camello a la mujer que le dejo: Llévalo, antes de que se agote, Al-lah, Alabado sea, os traerá el bien. Un hombre dijo: ¡Oh Emir de los Creyentes!, tú le diste con exceso. Umar respondió: ¡que tu madre te pierda! Por Al-lah, vi al padre y al hermano de esta mujer asediando una fortaleza que conquistaron, y aquí estamos tomando nuestras porciones.

En este incidente, Umar Ibn Al-Jattab que Al-lah esté complacido con él,  nos muestra nuestro deber ante los mártires: hay que reconocer sus buenas acciones, nuestro deber hacia sus familias, lo que se podría traducir actualmente en un importante papel individual y comunitario, a saber, la preocupación de los hijos de los mártires, en pleno sentido, para satisfacer y reconocer a ellos.

También se menciona el hecho de que se les imparte una buena formación y se coloca a los competentes de esos niños la dosis que merecen. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos da el mejor ejemplo de cómo cuidaba de los hijos de los mártires dándoles la formación adecuada. A título de ilustración, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando Zaid Ibn Hariza que Al-lah esté complacido con él, cayó mártir el día de Moata, Se preocupó por su hijo Osama, que le dio una buena formación hasta que se convirtió en el comandante militar más joven de toda la historia, cuando tenía menos de veinte años, cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le confió el mando del ejército que contenía a los más grandes compañeros. A este respecto, el profeta dijo: «Si invalidas su mandamiento, por tanto, invalidas el de su padre. Por Al-lah era merecedor del mandamiento y más querido para mí y su hijo me es más querido». Es preciso llevar la buena nueva a las familias y a los hijos de los mártires, que Al-lah, Alabado sea, los protege y honra por la virtud de sus padres, y que la promesa de Al-lah, Alabado sea, se cumplirá inevitablemente. Al-lah, Alabado sea, se ocupa de los virtuosos y hace que la rectitud de los padres dé fruto a los hijos en este mundo y en el más allá.

Al-lah, Alabado sea, encomendó a dos siervos: Moisés y Al-Jidr, para dos hijos de un virtuoso siervo, para salvar sus bienes y tesoros, honrando a su padre piadoso. Al-lah, Alabado sea, dijo: «En cuanto al muro, pertenecía a dos jóvenes huérfanos del pueblo. Debajo de él había un tesoro que les pertenecía. Su padre había sido un hombre piadoso y tu Señor quiso que cuando alcanzaran la madurez encontraran el tesoro, como una misericordia de tu Señor. Yo no lo hice por iniciativa propia». En el más allá, Al-lah, Alabado sea, reúne a los hijos con sus padres para honrarlos. Al-lah, Alabado sea, dice: «Los creyentes y sus descendientes que los hayan seguido en la fe serán reunidos, sin que se pierda ninguna de sus obras. Toda persona es responsable de sus propias acciones».

Hay que saber bien que los sacrificios de nuestros mártires son una corona en el frente de la patria y de todo ciudadano. Reconocer tales sacrificios exige que cada uno de nosotros sea un soldado de esta patria en su dominio y que realice sus esfuerzos al servicio de esta gran patria. Tenemos que estar unidos detrás de nuestro ejército, nuestra policía y todas las autoridades nacionales, afirmando que éstas son el bucle de rescate. Debemos hacer frente a los partidarios de la sedición y los disturbios, los grupos extremistas y terroristas que no creen en la patria ni en el Estado nacional. Alegan el interés del grupo sobre el del Estado. Estos grupos constituyen un peligro persistente para la religión y el Estado. Hacerles frente y exterminar su pensamiento extremista es un deber a la vez religioso, nacional y humano.

Pedimos a nuestro Señor, Alabado sea, que conceda a nuestros mártires su amplia misericordia, que proteja a nuestro querido Egipto, a nuestro ejército, a nuestra policía y a todos sus vecinos contra todo mal y toda desgracia.